Día Mundial del Paludismo: por un mundo libre de malaria

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paludismo

Llamado también malaria, el paludismo cumple hoy su 15º aniversario de Día Mundial de la OMS. ¿Pero de qué trata la enfermedad? ¿En qué consiste su diagnóstico?

Geográfica, turista, prevenible y a veces mortal. El paludismo se transmite a través de la picadura del mosquito anofeles hembra Shutterstock, y en este artículo pueden conocer todo sobre la enfermedad conocida también como malaria, así como sus síntomas, causas y tratamientos. ¿Y a qué se debe? Porque hoy, 25 de abril, es su Día Internacional, declarado así desde e 2007 a instancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Qué es el paludismo?

Hablamos de una enfermedad infecciosa que origina ataques frecuentes de fiebre muy alta en quien la padece, debido a la picadura del mosquito anofeles hembra. Pese a que se puede prevenir, el paludismo es potencialmente mortal, con casi medio millón de muertes al año a nivel mundial, entre 700.000 y 2.700.000 personas, para ser exactos, siendo los niños de zonas endémicas de África sus principales víctimas, ocupando más del 75 por ciento de sus afectados.

Una enfermedad que acumula más de 200 millones de nuevos casos infectados; 396 millones de casos en concreto, según registros de la Organización Panamericana de la Salud (PAHO).

En la causa principal de su transmisión se incluye la caída de la oscuridad, entre el anochecer y el amanecer, cuando el casi medio centenar de subespecies diferentes del mosquito anofeles hembra despiertan y salen a la caza de sangre para alimentar sus huevos, portando en sus cuerpos el parásito que luego transmiten al ser humano con una certera picadura. Cabe aclarar, ahora bien, que solo una treintena del género anofeles son las habituales transmisoras de esta enfermedad.

¿Y qué infectan a sus víctimas? Ciertos parásitos del género plasmodium, habiendo cuatro especies de ellos que provocan la enfermedad en los humanos: el falciparum, el malariae, el ovale y el vivax. No obstante, el plasmodium falciparum y el plasmodium vivax son los dos más principales, al menos de cara a infectar a los hombres. El primero, frecuente en África, es el causante de la mayoría de las muertes por esta enfermedad, mientras que el segundo suele localizarse más habitualmente en los países subsaharianos.

¿Cuáles son los síntomas y diagnósticos más frecuentes del paludismo?

Se dice que las señales de la malaria suelen tardar entre nueve y quince días en empezar a manifestarse, pudiendo alargarse hasta los treinta, aproximadamente; un tiempo de descuento que se contabiliza eso sí tras la picadura del mosquito, y que se considera de incubación

Si bien los síntomas del paludismo son leves y comunes, fácilmente confundibles con muchas otras dolencias, esto solo ocurre al principio, ya que la enfermedad no tarda en agravarse rápidamente, arriesgando la vida de quien lo sufre; de ahí la importancia vital de empezar el tratamiento en las primeras horas.

La tos, las náuseas y los escalofríos son los signos que se presentan en la fase leve de la malaria, junto a la fiebre, la abundante sudoración y el dolor de cabeza. Síntomas que se repiten en diferentes ciclos de dos o tres días y de distintos grados de intensidad, cuya cadencia está sujeta al ciclo vital de la especie infectante y se alterna con una fase de relajación y baja temperatura corporal.

En el paludismo grave, empero, los síntomas son igualmente severos, desde dolores musculares, heces con sangre y la ictericia, hasta el shock, ciertos defectos de la coagulación sanguínea e insuficiencia renal o hepática; desembocando en algunos trastornos del sistema nervioso central y el coma.

Existen ciertas regiones donde la malaria es altamente endémica; aquí las personas se infectan tantas veces y tan a menudo del paludismo que muchos han acabado desarrollando la inmunidad adquirida, siendo portadores asintomáticos del parásito, lo que les ayuda a controlar la infección y a disminuir la gravedad.

Una defensa perfeccionada a base de superar previamente varias picaduras anteriores, eso sí, razón por la que la población infantil es la que más peligro corre ante esta enfermedad, al contabilizar con menos tiempo de exposición y un ausente grado de inmunidad frente al parásito. Una vulnerabilidad que también le sucede a los viajeros y extranjeros de la zona, cabe añadir, los cuales acaban presentando síntomas más graves que la población local.

Pero como tan habitualmente inciden los expertos, hacer un diagnóstico rápido es muy importante a la hora de afrontar esta patología, igual que empezar el tratamiento con urgencia, más cuando se sabe que su progreso y evolución es tan acelerado y vertiginoso que fácilmente se puede convertir en mortal.

Entrando a valorar la materia en sí del diagnóstico, desde esta clínica y laboratorio médico informan que se precisa de una exploración física llegado el momento de prescribir el dictamen; una precisión médica que obligatoriamente debe complementarse con pruebas parasitológicas, al menos en la medida de lo posible. ¿Y por qué? A fin de identificar con certeza la enfermedad, por un lado, y el tipo de parásito que la causa, más específicamente.

¿Tiene tratamiento el paludismo?

Sí, afortunadamente. Una medicación que precisa empezar lo antes posible, si es que realmente se pretende pararle los pies a la enfermedad en sus episodios iniciales.

Debido a que el mosquito del paludismo se ha ido haciendo más y más resistente a los medicamentos, el tratamiento también ha ido evolucionando con el paso de los años. Actualmente, en la lista de posibles tratamientos de la malaria suele primar más la dispensación de cloroquina por vía oral, alternándose con la quinina o la pirimetamina-sulfadiazina cuando se trata de un paludismo no complicado.

En la malaria severa, en cambio, se suele prescribir quinina por vía intravenosa, amén de una receta combinada, compuesta de algún fármaco con artemisinina o mefloquina o halofrantina.

Otro método de tratamiento de esta enfermedad pasa por la vacunación y por el fomento del uso de insecticidas. Ejemplo de ello es el programa de vacunación rutinaria que la OMS inició en abril de 2019 a nivel nacional por toda Malawi, extendiéndose desde entonces a otras áreas continentales.

Se trata de una estrategia de vacunación infantil, repartida en cuatro dosis y administrada a niños de entre cinco meses y los dos primeros años de vida. O apostar económicamente a favor de los proyectos de investigación médica y científica sobre la enfermedad, tal y como hizo no hace mucho el organismo sanitario de la ONU, al dar luz verde a la primera vacuna del mundo contra la malaria.

El suministro de medicamentos antipalúdicos es, asimismo, otro método de prevención contra el paludismo, tanto para quienes habitan en las zonas de alto riesgo como para aquellos viajeros que, por turismo u otras razones, acuden ocasionalmente a los focos geográficos de exposición.

De igual forma, se hace preciso reseñar las ventajas del uso de insecticidas en la lucha contra esta enfermedad malárica, más si se tiene en cuenta que estos productos representan el principal método de protección ante el riesgo de contraer la dolencia.

Puede decirse, en este sentido, que actualmente existen dos maneras principales de luchar contra la propagación del paludismo; el primero de ellos pasa por una distribución de mosquiteros impregnados con insecticidas de largo recorrido, mientras que el segundo consiste nada más y nada menos que en la fumigación de interiores de las viviendas con insecticidas de acción residual.

En cualquier caso, la primera y más fundamental y esencial medida a tomar es hacer entender la peliaguda exposición a la población que reside en las zonas afectadas, incidiendo en el peligro que corren; concienciarles sobre la necesidad de mantener ciertas conductas de prevención, desde la buena conservación de los mosquiteros, por ejemplo, hasta su uso habitual durante cada noche, a la hora sobre todo de irse a dormir.

¿Qué persigue su efeméride internacional?

Con el objetivo de subrayar la necesidad de no dejar de invertir en la prevención y el control de la enfermedad, cada 25 de abril se celebra a nivel internacional el Día Mundial del Paludismo. De hecho, la campaña de la OMS del año pasado se centró en remarcar y aplaudir los logros de aquellos países que ya han conseguido erradicar completamente la enfermedad (entre ellos España), así como animar y a poyar a los que están a punto de alcanzar la meta de paludismo cero, propuesto por la OMS para 2030; una campaña dirigida a aquellas regiones que en los últimos años han notificado muy pocos casos de paludismo autóctono dentro de sus fronteras.

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