De los niveles de glucosa o azúcar en sangre a la refutación de los efectos de la diabetes tipo 2 con un páncreas artificial; así es este primer gran salto científico, realizado con éxito.

Actualmente, unas 415 millones de personas viven con diabetes tipo 2 en todo el mundo, aproximadamente, batallando con una enfermedad donde los niveles de glucosa, es decir, del azúcar en la sangre, son demasiado altos, debido a que sus organismos ya no tienen una insulina que controle ese derrame dulce en el torrente sanguíneo.

Un problema que con el tiempo tiende a degenerar a algo peor, dicho sea de paso, desde daños en los riñones o en los ojos y en los nervios, por ejemplo, hasta la aparición de ciertas enfermedades cardíacas y de otras dificultades graves de salud.

Hablamos, por tanto, de una afección que generalmente se maneja a través de una combinación de cambios en el estilo de vida, lo que implica una mejor dieta y más ejercicio, desde luego; amén de la toma de medicamentos, cómo no, prescritos siempre con el objetivo de mantener bajos los niveles de glucosa.

Cuando la tecnología y la ciencia se unen para contrarrestar el poder de la diabetes tipo 2

Y es que un equipo de investigadores, pertenecientes al Instituto Wellcome-MRC de Ciencias Metabólicas, de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, han desarrollado recientemente un páncreas artificial que puede ayudar a mantener niveles saludables de glucosa, beneficiando así a los pacientes obligados a convivir con la diabetes tipo 2, ya que augura mejorar su calidad de vida.

«Muchas personas con diabetes tipo 2 luchan por controlar sus niveles de azúcar en la sangre usando los tratamientos disponibles actualmente, como la insulina e inyecciones», indicó Charlotte Boughton, codirectora del ensayo y doctora del Instituto Wellcome-MRC de Ciencias Metabólicas.

Falso y biónico, se trata de un dispositivo que combina en su composición un monitor de glucosa estándar y una bomba de insulina, uniendo a ambos en ‘CamAPS HX’, aplicación desarrollada expresamente por el equipo de científicos.

Según explicaron sus autores en la revista Nature Medicine’, esta aplicación funciona con un algoritmo que predice cuánta insulina se requiere para mantener los niveles de glucosa en el rango objetivo de una persona con diabetes tipo 2, duplicando el tiempo que los pacientes permanecían en este rango en comparación con el tratamiento estándar, por un lado, y mostrando asimismo que la técnica reducía a la mitad el tiempo que estas personas afectadas pasaban experimentando niveles altos de glucosa, por otra parte.

Previa a esta investigación, los científicos involucrados en su trabajo llegaron a demostrar que un páncreas artificial, ejecutado por un algoritmo similar, resulta efectivo y beneficioso para quienes padecen de diabetes tipo 1, ya se trate de niños pequeños o de jóvenes o de adultos o de personas mayores.

El nuevo dispositivo, impulsado por la institución universitaria e inglesa de Cambridge en un ensayo tan cruzado y aleatorizado como abierto y concebido en un solo centro, también se probó entre los pacientes con diabetes tipo 2, específicamente entre quienes requieren de diálisis renal, y obteniendo en el proceso éxito en sus resultados.

De esta forma y durante la realización del trabajo, el equipo contó con una población muy amplia para poner a prueba y por primera vez al dispositivo, si bien en aquella ocasión eligieron únicamente a las personas con diabetes tipo 2 que no necesitaban del auxilio de una diálisis renal.

Cuando la diabetes tipo 2 renueva sus existencias tecnológicas

Una nueva versión del dispositivo en el que recurrieron a un sistema de circuito completamente cerrado, por cierto, muy diferente del páncreas artificial utilizado para los diabéticos de tipo 1, donde los pacientes que lo probaron necesitaron decirle a su nuevo órgano biónico que estaban a punto de comer, a fin de que el dispositivo les permitiese ajustar la insulina. Lo bueno, sin embargo, es que el páncreas biónico funciona de forma totalmente automática en la versión más reciente.

«El páncreas artificial puede proporcionar un enfoque seguro y eficaz para ayudarlos», aseguró Charlotte Boughton, refiriéndose a las personas con diabetes tipo 2, añadiendo asimismo que «la tecnología es fácil de usar y se puede implementar de manera segura en el hogar». Un punto de vista que también coincide con el expuesto por la doctora Aideen Daly, dicho sea de paso, colega de Boughton y miembro de la misma institución.

«Una de las barreras para el uso generalizado de la terapia con insulina ha sido la preocupación por el riesgo de ‘hipo’ severas: niveles de azúcar en sangre peligrosamente bajos. Pero descubrimos que ningún paciente en nuestro ensayo experimentó estos y los pacientes pasaron muy poco tiempo con niveles de azúcar en la sangre más bajos que los niveles objetivo».

Por su parte, los participantes dieron muestras de estar satisfechos con el páncreas biónico, contentos concretamente de que el sistema controlara automáticamente sus niveles de glucosa. Según los comentarios vertidos en esta investigación, el 89 por ciento de ellos, es decir, nueve de cada diez, admitieron pasar menos tiempo controlando su diabetes en general, y todo gracias a la ayuda de este dispositivo.

Entre las ventajas señaladas por estos pacientes con diabetes tipo 2, destaca la eliminación de la necesidad de inyecciones o de someterse a pruebas de punción digital, así como disponer de una mayor confianza en el control de la glucosa en sangre.

Por el contrario, las únicas pegas que los participantes le pusieron a este dispositivo fueron más bien emocionales, desde una mayor ansiedad por el riesgo de hipoglucemia, algo que puede reflejar una mayor conciencia y control de los niveles de glucosa, en opinión de los investigadores, por supuesto, hasta una admisión de sufrir de molestias prácticas con el uso en sí del órgano artificial.

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