Los hermanos Gómez, de 9 y 7 años, respectivamente, corren juntos formando equipo y preparan con ilusión la San Silvestre del día 31 de diciembre.
«Diego es un maravilloso niño maravilloso al que le encanta lograr cosas inexplicables». Así describe Susana a uno de sus hijos que, con nueve años, ha encontrado en el asfalto su modo de vida. Su nombre es Diego, se apellida Gómez Harari y tiene discapacidad intelectual.
Diego Gómez, de 9 años, tiene discapacidad intelectual y ha encontrado en el deporte y el atletismo su modo de vida
Habituado a la pista de atletismo, correr fuera de ella ocasiona a Diego, tal y como explica su progenitora, una dificultad añadida. Sin embargo, Gómez se ha adaptado perfectamente y sus ojos azules continúan mostrando el camino a seguir en favor de la inclusión en el deporte.

Diego es miembro de la Escuela de Atletismo adaptado para personas con Discapacidad Intelectual, del Club Atletismo San Fernando (CASF). Un club de atletismo pionero en la inclusión de personas con discapacidad intelectual en el Corredor del Henares, en Madrid, que acoge además a familias de Guadalajara.
Miguel Gómez, un compañero impresionante
Acostumbrado a correr junto a su padre, el joven Gómez ha encontrado otro compañero. Su nombre es Miguel, tiene dos años menos, siete, y no tiene discapacidad. La particularidad es que ambos comparten padres. Como hermano menor, Miguel asume su responsabilidad y ejerce de liebre, guiando a Diego, como hace Sara Loehr con Susana Rodríguez, haciendo de las carreras una experiencia más sencilla para él.
Siempre sonriente, el menor de los Gómez acompaña encantado a su hermano y juntos forman un equipo excepcional cuyo próximo objetivo ya tiene fecha: este próximo viernes, día 31 de diciembre, en la afamada San Silvestre, que parece que finalmente se celebrará a pesar de Ómicron. La mejor manera de despedir un año extraño, pero que, afortunadamente, nos sigue dejando historias entrañables.

























