El DisCamino de Santiago, a favor de las personas con discapacidad, llega hoy sábado a la localidad pacense de Mérida para cerrar así su segundo tramo que comenzó en Zamora.

Esta iniciativa tiene por objetivo que las personas con discapacidad puedan disfrutar de hacer el Camino de Santiago «a lomos» de un triciclo llevado un conductor.

De esta manera, el equipo de DisCamino está compuesto por 21 personas con algún tipo de discapacidad (dos de ellas realizan el tramo completo), y otros 21 tantos conductores (dos de ellos hacen el camino al completo).

El lema de DisCamino: «El que quiere, puede»

«El que quiere, puede. No dejes que nadie te diga que no puedes» es el mensaje de DisCamino.

La delegada de Diversidad Funcional e Inclusión, Susana Fajardo, ha apuntado que dicho lema «es muy significativo, porque viene a mostrar que con los apoyos adecuados todas las personas pueden acceder a todos los servicios y deportes y va muy en línea con la defensa que se hace desde el equipo de gobierno de que la inclusión es posible trabajando sobre los entornos y proporcionando los apoyos adecuados».

El consistorio de Mérida se encargará de que los participantes visiten el Teatro Romano y el Anfiteatro, espacios en los que se ha avanzado notablemente en materia de accesibilidad.

DisCamino, un sueño que dura ya 12 años

La historia de DisCamino empieza en agosto de 2009 cuando Gerardo, un joven muchacho sordociego de Vigo, Gerardo, decide recorrer el Camino de Santiago pedaleando sobre un triciclo tándem procedente de una donación.

Cuando este vigués llegó a la famosa del Obradoiro, vio su sueño cumplido, pero no acabado. De hecho, aprovechó el final de su aventura para hacer un llamamiento público para que otras personas como él, con alguna discapacidad, se animaran a hacerlo durante muchos años.

Imagen de equipo de DisCamino de Santiago. Foto:©DisCamino

Desde entonces este camino de la inclusión no ha dejado de dar pasos. Porque DisCamino no sólo consiste en seguir la ruta y cumplir con las etapas.

Para formar parte de esta iniciativa se requiere una preparación física y mental previas. Y una vez arranca el camino es una oportunidad para demostrarse a uno mismo que se puede.

«Es nuestra herramienta para lograr que cualquier persona discapacitada pueda disfrutar de todo lo que la peregrinación ofrece a cualquier otro peregrino del camino», aseguran desde la organización.

El camino se divide en siete tramos con un total de 50 etapas que suman 2.800 kilómetros (desde Vigo hasta la llegada a Santiago de Compostela).

La segunda parada de DisCamino se producirá hoy en Mérida. Los peregrinos descansarán en la ciudad para poner rumbo a Granada, el tercer tramo del camino. Les queda por delante 399 kilómetros que pedalear a favor de la inclusión.

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