Donación de médula ósea: un aprendizaje de solidaridad

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¿Qué es la médula ósea? ¿En qué consiste su donación? ¿Cuál es el perfil requerido de sus donantes? Encuentre en este artículo las respuestas más precisas sobre las preguntas más frecuentes acerca de uno de los actos más solidarios del mundo, donde salvar la vida de otro, sin arriesgar la propia, es la base de partida y equilibrio de esta técnica terapéutica.

¿Qué es la médula ósea?

Voluntaria, altruista y apta para cualquier persona sana de entre 18 y 60 años, la donación de la médula ósea es un acto genuino con principio de solidaridad.

Antes de abordar la cuestión de la donación, es preciso matizar, primero, qué es la médula ósea. Se trata del tejido esponjoso que recubre el interior de los huesos; su función es importante porque es donde se localizan las células madre y, por ende, el lugar donde se produce la sangre.

La donación de la médula ósea es una práctica terapéutica que no interfiere en ningún sentido con la columna vertebral, como tampoco con el sistema nervioso del cuerpo humano, pues tales competencias le atañen a la médula espinal, situada dentro de la columna vertebral, lugar desde el cual transmite los impulsos nerviosos a todo el cuerpo.

¿Cómo se realiza la donación?

Donar la médula ósea no es complicado y aunque implica una intervención de quirófano y una dosis de anestesia epidural o general, no precisa de mucho tiempo, ya que requiere de una compatibilidad entre el donante y el receptor.

El médico lo realiza en un centro especializado (no en una clínica u hospital) extrae una pequeña cantidad de sangre medular de la parte posterior del hueso de la cadera. Expliquémosla paso a paso:

Las dos formas por las cuales se puede extraer médula ósea o células madre hematopoyéticas del donante son: la aféresis; un tipo de donación en la que se extrae de forma selectiva las células madre que circulan en la sangre tras la administración del medicamento que las ha sacado del interior de los huesos. Es selectiva, porque sólo se escoge las células madre circulantes y luego se devuelve el resto de la sangre al interior de las venas del donante, introduciéndola por una vía conectada en el otro brazo. Se trata de un proceso en el que las células madre son separadas a través de una máquina que centrifuga la sangre y a la que el donante permanece conectado, gracias a un equipo completamente que no se puede reciclar y, por tanto, tiene un solo uso.

Por otro lado, cabe aclarar que al hablar de donación de médula ósea se está haciendo referencia a una pequeña intervención, a través de la cual se obtiene de una persona células madre de sangre periférica, a la que también se le administran unas sustancias denominadas «factores de crecimiento hematopoyético», recibidas en cuatro o cinco inyecciones subcutáneas, un día por cada inyección. Estas inyecciones se repiten en ambos procesos de donación.

Por otro lado la punción de las crestas ilíacas supone la segunda manera de donación de médula espinal. ¿Y para qué sirven los pinchazos se preguntarán? La respuesta es simple: dicha sustancia dosificada es un medicamento que en realidad hace que las células madre que hay en la médula ósea pasen a la sangre. Cuando tales células se encuentran en el riego sanguíneo, se puede proceder, sólo entonces, a hacer la donación en sí de la médula ósea, siguiendo el mismo y sencillo proceso de donación de sangre, por lo que la donación en sí no requiere anestesia.

Las células madre se encuentran únicamente en el interior de los huesos (y en el cordón umbilical) de ahí la importancia de administrar este medicamento llamado factor de crecimiento hematopoyético; a fin de que las células bajen a la sangre y, desde ahí, poder recogerlas.

Es interesante saber, además, que los médicos procuran que se realice en el hospital especializado que más cerca esté del domicilio del donante (si es posible), y que donar la médula ósea es contribuir también a que avance la investigación sobre ciertas hemopatías como la leucemia o los linfomas.

¿Cuáles son los riesgos de este tipo de donación?

El riesgo de la donación de la médula ósea empieza y termina en la primera etapa del proceso con la administración de la anestesia. La posterior extracción de sangre mediante pinchazo y aguja está libre de peligro, por norma general.

En cambio, con la primera intervención, durante la fase de donación de progenitores de sangre periférica, cuando se precisa de anestesia general o epidural para esas cuatro o cinco inyecciones subcutáneas que van a hacer que las células acumuladas en la médula ósea pasen a la sangre, el único efecto secundario relevante suele ser algo que ya ocurre incluso con la gripe, y es la sensación de dolor generalizado en los huesos y músculos.

Éste lo suelen producir los factores de crecimiento hematopoyético y desaparece en pocos días. No obstante el riesgo que deriva de la intervención para obtenerlos es prácticamente nulo. Si bien es cierto que puede persistir un ligero dolor residual tras la extracción en la zona de punción, o sea, en la cadera, también es verdad que ese dolor se esfuma a los pocos días de la donación.

¿Qué beneficios derivan de una donación de médula ósea?

Tanto en España como en otros muchos países del mundo, la donación de médula ósea y la donación de sangre que de ella deriva es anónima, altruista y gratuita, lo que significa que ni el paciente conoce al donante y ni el donante conoce al paciente (a no ser que entre ambos haya una relación de consanguinidad).

Al mismo tiempo, la donación no tiene precio alguno… no económico, por lo menos. Porque el gozo de saber que uno está participando y colaborando para salvar la vida de otra persona, o intentándolo, como mínimo, es una satisfacción personal y una recompensa moral que no tiene precio, ciertamente.

De todas formas, en el texto de la normativa internacional, de la cual también se ha hecho eco la Ley española, está establecido que debe ser el centro responsable de realizar la extracción, y no el donante, el encargado de cubrir los gastos derivados de la donación, en caso de haberlos.

Esto se debe a que muchas veces, las personas que precisan de estas células madre viven al otro lado de la ciudad o del país y el donante no debe desplazarse hasta la ciudad donde reside el paciente con el que ha resultado ser compatible, será el centro especializado el que se encargue de hacer llegar las células madre extraídas al centro correspondiente del paciente.

Así pues, igualmente se cubren los desplazamientos, alojamiento del donante y un acompañante, en caso de que el centro más cercano que realizará la extracción del voluntario resulte estar en una ciudad que no es su residencia habitual, así como el valor de las jornadas laborables que éste pudiera perder al ir a hacer la donación.

¿Quiénes pueden ser donantes de médula ósea?

La red BMDW agrupa 83 registros internacionales de donantes, repartidos en 60 países. Todos esos registros, dirigidos por centros especializados en la materia, coinciden al afirmar que los hermanos son los mejores donantes dentro del grupo familiar, de cara a aquellos pacientes que necesitan una donación de células progenitoras de la sangre, acción más comúnmente conocida como donación de médula ósea.

¿Y por qué? Debido a que acumulan más características hereditarias compatibles en el HLA, es decir, en el sistema mayor de histocompatibilidad humano. A pesar de ello, la gran mayoría de pacientes que requieren de este donativo terapéutico no tienen la posibilidad de encontrar un donante familiar compatible; el índice de afortunados, en este sentido, oscila entre un 25 y un 30 por ciento, según la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia. Cobra importancia, por tanto, la participación de donantes de médula ósea no emparentados, aquellas personas voluntarias e inscritas en el registro de algún centro especializado.

A grandes rasgos, cualquier persona puede ser donante de médula ósea, siempre y cuando se encuentre entre los 18 y los 60 años, puesto que una es la edad mínima y otra la máxima permitida por la ley. Y siempre y cuando no padezca ninguna enfermedad que pueda transmitir con la donación, por un lado, o una enfermedad que al donar le haga más vulnerable y, con el acto, ponga en peligro su propia vida.

Desde REDMO, centro especializado en la donación de la médula ósea, completan la información de el perfil requerido de donante, especificando que la persona no debe poseer antecedentes personales de enfermedades cardíacas, como tampoco hepáticas, neoplásicas, autoinmunes ni infectocontagiosas.

No obstante, y desde 2018, los centros especializados solo aceptan para su incorporación al registro de donación de médula ósea a personas que tengan 40 años, como máximo. ¿Y por qué?

Según el Centro Regional de Transfusión Sanguínea de Málaga, ello es debido a que se busca rejuvenecer y optimizar la composición del registro de donantes, principalmente; pero también porque los donantes más jóvenes resultan ser un colectivo con  los que más tarde se obtienen mejores resultados clínicos, en los pacientes a los que se les trasplantan dichas células de la médula ósea; un éxito que explica el por qué el grupo de edad entre los 18 y los 40 son los más demandados para esta acción donativa.

Así pues, aquellos donantes que donaron por primera vez antes del 2018 pueden continuar haciéndolo. En lo que no hay titubeo, eso sí, es que el donante figurará como disponible en la base de datos de cualquier centro especializado hasta que cumpla los 60 años. Alcanzada esa edad se le borrará, porque no podrá seguir donando.

De todas formas, inscribirse a un registro de donantes de médula ósea no garantiza que uno llegará sí o sí a donar. Y es que lo primero que hace el centro al apuntarse uno como donante es extraer una muestra de sangre, la cual servirá para comprobar la compatibilidad del sistema mayor de histocompatibilidad humano (el HLA) con la de los pacientes, también registrados, que están en búsqueda de donante.

Las probabilidades de compatibilidad y donación efectiva son muy bajas, sin embargo, 1 entre 4.000, aproximadamente, según la Fundación Josep. Para informarse de todos los posibles centros de España en el que inscribirse para ser donante, la fundación pone a disposición de todos los interesados este listín de centros de referencia, a fin de que uno lo consulte y localice con facilidad el que le queda más cercano a su vivienda.

¿Se tarda mucho en poder volver a hacer vida normal tras la donación?

No, ciertamente. Si la donación se realiza mediante sangre periférica el donante puede reincorporarse a su vida normal casi de inmediato, según los médicos. Si, por el contrario, la donación de médula ósea se ha efectuado por intervención anestésica, los médicos recomiendan unos dos o tres días de reposo relativo, desarrollando eso sí todo tipo de actividades, moderadas al principio, si son físicas, excluyendo las de alto rendimiento. Este periodo se toma por precaución, básicamente, ya que ayuda a la médula ósea a regenerarse bien, eliminando el mínimo grado de anemia que pueda derivar de la donación.

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