Aunque fue Inglaterra quien dio la alarma, varios son los países que ya cuentan con pacientes con esta hepatitis infantil de afección aguda y origen desconocido.

La hepatitis infantil de origen desconocido ha ido creciendo a nivel mundial en los últimos meses, hasta alcanzar el millar de casos (46 positivos detectados en España), y culminar esta misma semana en el fallecimiento de los dos primeros menores que han fallecido por esta causa en el país, tal y como ha informado ayer mismo el Ministerio de Sanidad que dirige Carolina Darias.

Un luto a doble escala por una infección que continúa ocultando sus causas

Se trata de dos niños que no pudieron superar el trasplante de hígado al que fueron sometidos, muriendo durante la intervención, según recoge el informe de Sanidad publicado este jueves. El documento detalla que uno de los menores era un niño de 6 años hospitalizado en Madrid, que falleció a las 24 horas de ser trasplantado; y un bebé de apenas 15 meses, residente en Andalucía, que requirió trasplante hepático urgente, aunque también falleció 24 horas después.

A fecha de hoy, y teniendo en cuenta la última actualización del 3 de agosto de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, liderada por Salud Pública, España ya ha notificado 46 casos de hepatitis infantil de origen desconocido entre sus fronteras, detectados en hasta 10 comunidades autónomas.

En su perfil de afectados se constata un grupo de pacientes cuyas edades oscilan entre los 0 y los 16 años, sin relación epidemiológica entre ellos, siendo las niñas las más afectadas por ahora (con más del 60 por ciento de los casos), con síntomas que iniciaron entre el 2 de enero y el 2 de julio de este año.

El adenovirus sigue siendo el principal sospechoso de estos casos de hepatitis infantil de origen desconocido, por cierto, a juzgar por lo que apuntan las investigaciones microbiológicas y de metagenómica realizadas en el Centro Nacional de Microbiología (CNM) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII); postura que el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), ha respaldado en otros estudios posteriores e internacionales.

Cabe aclarar, en este punto, que los adenovirus son una familia de virus comunes que Se transmiten de persona a persona mediante vía respiratoria y tras tocar superficies contaminadas. Es más, suelen ser las responsables de enfermedades ligeras y de ciertos síntomas leves, ya sean resfriados o vómitos o diarrea.

Por norma general, los adenovirus suelen dejar tras de sí un brote patológico al que se puede seguir el rastro por el vómito que causa, el dolor abdominal y la coloración amarilla en la piel, es decir, la ictericia. Pero no, no suelen causar hepatitis, ni siquiera su versión infantil; ahora bien, sí que pueden llegar a provocar complicaciones del virus, si bien hay que aclarar que esto suele darse en pocas ocasiones.

La visión normalizada de Sanidad

A fecha del 28 de julio, las autoridades sanitarias con jurisdicción en Europa han notificado un total de 507 casos de hepatitis infantil de origen desconocido, confirmados en 21 de los países con geografía en el viejo continente, siendo Reino Unido la región que más casos acumula por ahora, con 273 positivos.

Fuera de Europa, las zonas que más afectados concentra son Estados Unidos, con 354 casos, según recogen los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS); y a dicho país le siguen el centro y sur de América, la región de Pacífico Occidental, el sudeste asiático y la zona este del Mediterráneo.

No obstante, y volviendo a España, para el departamento ministerial de salud que lidera Carolina Darias, «hasta el momento, el número de casos de hepatitis de causa desconocida en niños y trasplantes observados en esta alerta se encuentran dentro de los esperados, según las estimaciones realizadas con datos de los años previos».

Tanto es así, asegura Sanidad, que un análisis comparativo entre CCAA no ha observado «un aumento de los casos de hepatitis grave de origen no conocido en niños de 0 a 16 años en el periodo de enero a mayo de 2022», y mucho menos «comparado con el mismo periodo de los cinco años anteriores, ni tampoco en la desagregación de códigos y edades».

Salud Pública ha seguido manteniendo este punto de vista incluso tras la muerte de los dos menores por esta hepatitis infantil de origen desconocido, resumiendo a grandes rasgos que «no se detectó tampoco entre enero y julio de 2022 a nivel nacional mayor incidencia de hepatitis fulminantes en la edad pediátrica que requieran trasplante hepático, respecto al promedio estimado para el mismo periodo entre 2012 y 2021».

Una alerta sanitaria internacional que preocupa a la OMS

Meses atrás, el organismo sanitario de la ONU alertó que estos casos de hepatitis infantil parecen aún más preocupantes por su origen desconocido, precisamente, ya que cumplen con el cuadro clínico de una patología que afecta a menores de 10 años, mayoritariamente, además de que aún hoy se desconoce qué lo suscita.

Agudo, severo y sin causa tradicional, este brote de hepatitis infantil de origen desconocido empezó cuando Reino Unido dio la alarma internacional al detectar e identificar un aumento de casos de tal dolencia en su población infantil, advirtiendo que presentaban un cuadro clínico de una hepatitis aguda grave con transaminasas marcadamente elevadas.

En España, los síntomas más notificados de esta hepatitis infantil de origen desconocido son malestar y vómitos, confirmados en 26 de los casos de los que se dispone de información sobre las manifestaciones sintomáticas; la fiebre y el dolor abdominal, en 23 y 21 de los pacientes registrados, respectivamente.

A ello hay que sumarle ictericia que presentaron 20 afectados, la diarrea que tuvieron 12 pacientes, los síntomas respiratorios que aquejó a 10 menores, y el rash que enfermó a 9 de los niños.

Más vale prevenir que lamentar

La hepatitis infantil suele presentarse a menudo con ictericia en niños y jóvenes de hasta 16 años de vida, siendo ésta su característica más prominente; incluso a veces la suele preceder los vómitos y algunos otros síntomas gastrointestinales similares.

El problema de estos nuevos casos, sin embargo, es que tanto la OMS como el ECDC desconocen la causa de este brote específico de hepatitis infantil, a la vista de que los virus que comúnmente suelen causar esta enfermedad no se han detectado en esta ocasión. ¿Traducción? Que, en ninguno de estos casos identificados, ni en los ingleses ni en los españoles, se ha rastreado huella alguna del virus de la hepatitis A, B, C, D y E, los responsables más habituales de despertar esta dolencia.

En cualquier caso, y como principal medida de prevención frente a este brote de hepatitis infantil en la población de los niños, las autoridades sanitarias han remarcado como recomendación para impedir la transmisión de esta enfermedad que se adopte un lavado frecuente de las manos, emplear pañuelos desechables y cubrirse con la parte interior del codo al toser.

Igualmente, los sanitarios aconsejan no darle al menor ningún otro medicamento que no haya sido prescrito por el médico habitual, y consultar con el pediatra si se observa que el niño o joven muestra síntomas que se agravan en pocos días.

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