Entre guardia y guardia el doctor Ernesto Botella, nieto del famoso ginecólogo Botella Llusía, escribe y describe cuanto le hace vibrar. Una letras que conforman su personalidad, su forma de asir la vida que pasa por ser a diario un internista de renombre y un escritor sensible y profundo. Casi nada.

Hijo de médico, sobrino de médico psiquiatra; sobrino de endocrino, etcétera. Médicos en la familia y familia de médicos. Impresionante trayectoria la de su familia; todos buscando el bienestar de los demás: curar, sanar, mirar por el otro en definitiva.

Prensa Social: ¿El apellido pesa?

E.B.: Alguna vez me ha ocurrido que he atendido a un paciente que conocía o incluso había sido paciente de alguno de los médicos que hay en mi familia.  No diría que es un peso para mí, me gusta saber que hay más médicos en mi familia. Hubo un tio abuelo mío que fue ginecólogo, y aún a día de hoy encuentro mujeres a las que atendió en el parto y se acuerdan.

P.S.: ¿Por qué decidió ser internista?

E.B.: Diría que por dos razones: la primera, es porque quería seguir viendo patologías muy diversas en lugar de concentrar mi actividad en un campo más específico. Me gusta ver al paciente en su globalidad, no por «partes».

La segunda de las razones, es porque me gusta la idea de ser «el médico» del paciente, en su sentido más clásico. En las especialidades con vocación generalista como medicina interna o medicina de familia,  acompañamos al paciente en muy diversas situaciones y no nos gusta decir “de lo mío no es”.

P.S.: ¿Qué se encuentra aún en las urgencias en esta situación pandémica?

E.B.: Seguimos viendo casos COVID, aunque afortunadamente gracias a la vacunación vemos menos casos como los de las olas previas a la vacuna. También se ven las complicaciones que nacen de no poder atender a los pacientes como nos gustaría por la saturación de servicios esenciales como Atención Primaria o de  las listas de esperas complicadas por el cierre de quirófanos por la situación epidemiológica. Llegamos tarde a muchos escenarios.

P.S.: La falta de diagnóstico ha hecho que emerjan enfermedades que se podrían haber tratado antes, ¿siente impotencia?

Desde luego, es frustrante, porque como médico me gustaría ayudar al que lo necesite. Ese es mi trabajo.  Además, el sentimiento es diferente al del inicio de la pandemia cuando a todos nos pilló por sorpresa y teníamos la excusa de un problema de dimensiones desconocidas. Pero ya ha pasado suficiente tiempo, suficientes olas como para encontrar mejores respuestas  a los problemas que se nos plantean. 

P.S.: Como internista qué enfermedades derivadas de la Covid son muchas, si hablamos de Covid persistente, más, ¿lo ve en las guardias?

Lo veo todas las semanas en la consulta. Se ha puesto el foco, como es natural, es la mortalidad asociada a esta infección, pero quizás no se ha hablado todo lo que se debería de las secuelas que ha traído esta enfermedad para muchas personas, y hay mucho desconocimiento al respecto. 

P.S.: La pregunta del millón: ¿hemos mejorado algo la curva de contagios o seguimos igual?

Esta sexta ola ha supuesto, con las nuevas variantes y la relajación de las medidas de control epidemiológico, un pico importante en los contagios. Es un problema dinámico que depende de muchos factores, pero si tuviera que hacer una valoración, creo que en hemos mejorado. 

P.S.: ¿Por qué no cala el mensaje y seguimos hablando de bulos, antivacunas y hemos creado un lugar en donde pegarnos por diferencias políticas?

E.B.: Es el signo de nuestros tiempos, afecta no solo a la medicina sino a muchos otros ámbitos. La pandemia no es algo distinto y en la era de la información y las redes sociales, puede llegar a ser difícil distinguir qué información es veraz. Supongo que hay muchas motivaciones: búsqueda de notoriedad, miedo a lo desconocido, interés políticos y una larga lista.

P.S.: ¿Cómo médico qué siente?

E.B.: A veces es frustrante cuando escuchas a gente que nada tiene que ver con la medicina explicarte cosas acerca de realidades que no conocen y que tu vives en el día a día. No negaré que me escuece pensar que estos bulos pueden llevar a personas a tomar malas decisiones para su salud. En cualquier caso, y aunque tengo mi opinión, mi trabajo no es juzgar sino ayudar al que lo necesita, y allí estaremos. Ahí es donde hay que gastar la energía. 

P.S.: ¿Cómo cree que podría mejorar la Sanidad española? ¿Considera que es la mejor del mundo como dicen? Entonces, ¿por qué se sienten abandonados los pacientes?

La respuesta es sencilla: recursos y personal. La Sanidad se ha ido recortando crisis tras crisis hasta el mínimo imprescindible para que malfuncione. Se puede optimizar el sistema y arreglar las cosas que no son eficientes claro, pero, al final no se puede esperar que un profesional haga el trabajo de los 2,3 ó 4 que faltan y no se note. No hay más que ver las tasas de reposición de médicos en la última década o el número de pediatras en los centros de Salud. No sé si es la mejor Sanidad del mundo —como tanto se repite— lo que sí sé es que en otros países la Atención Sanitaria es un lujo al que no todo el mundo tiene acceso. Nosotros tenemos eso y no debemos perderlo.

P.S.: Los pacientes polimedicados o con enfermedades crónicas esta situación les ha desbordado psíquicamente, ¿ha notado usted este empeoramiento?

E.B.: Desde luego. Trabajo mucho con personas mayores y con personas con algunas situación de deterioro cognitivo, y la pandemia ha sido terrible para ellos. Les ha privado de relaciones con su entorno y su medio que para ellos son vitales. Ha acelerado el deterioro de sus capacidades y ha hecho aflorar situaciones de fragilidad difícilmente sostenibles.  Los pacientes con enfermedades crónicas han visto limitado su acceso al sistema sanitario con las repercusiones que esto tiene para su salud. 

P.S.: ¿Qué le aconseja al lector de Prensa Social que padece una enfermedad crónica y que se encuentra mal y no está aún atendido?

E.B.: Si un paciente necesita un médico porque se encuentra mal, no hay fórmulas mágicas: debe atenderlo un médico. Desgraciadamente, en muchas ocasiones esto supone contactar con el sistema a través de los que siempre están: los servicios de Urgencias. 

P.S.: La duda siempre es la misma; si se va o no a urgencias. Tienen miedo, les han inculcado la idea de que no saldrán vivos y muchos no van porque podrían contraer otras viriasis e infecciones que acabarán con su vida. ¿Colapsamos las urgencias? ¿Qué les dice?

E.B.: Los Servicios de Urgencias están preparados para atender patología aguda y en especial la que entraña riesgo vital. Sin embargo, más allá de la descompensación aguda, no son el mejor escenario para tratar patología crónica, puesto que estos pacientes necesitan un seguimiento, una reevaluación y pruebas diagnósticas regladas.

P.S.: Hemos maltratado y maltratamos a las personas mayores salvo ustedes que son los que les cuidan y salvan. ¿Por qué ese rechazo a los mayores?

E.B.: Es una cuestión cultural, de educación. Debemos cuidar de nuestros mayores, porque algún día nosotros también necesitaremos que nos cuiden.  Son personas que tienen muchísimo que enseñar, mucho que aportar aún. 

P.S.: Cambiando de tercio, vamos a hablar de Ernesto. Las otras personas que conviven con el doctor Botella. Hablemos de usted:

Un vino: No soy un entendido, así que con un buen Rioja puedo estar contento

Su última serie: Peaky Blinders

Su último tweet: Una foto sobre una máquina de escribir antigua que encontré en una tienda

Su último viaje: Marrakech

Su próxima estación:  Barcelona, tengo amigos que llevo tiempo sin visitar

Su próxima aventura: Me gusta que la vida me sorprenda, no me gusta planear demasiado

Su próximo artículo: Quiero escribir algo que ponga de relieve cómo se percibe socialmente al médico socialmente frente a cómo se ve la medicina desde dentro.

P.S.: ¿Qué le lleva a escribir, doctor Botella?

E.B.: La necesidad de expresarme. Descubrí casi de manera accidental que poner por escrito ideas sueltas era terapéutico para mi. En este trabajo te ves expuesto a emociones intensas y situaciones complicadas, no siempre agradables. Ordenarlas sobre el papel me ayuda. Había comenzado un blog hace años y solo a raíz de la pandemia me animé a escribir en él. Escribir -y leer- tiene algo de íntimo. 

P.S.: ¿Qué reflexión quiere hacer para nuestros lectores, doctor?

E.B.: Me gustaría lanzar un mensaje de confianza y esperanza  en el sistema sanitario y en su capacidad para sobreponerse a esta situación. Hay gente muy válida dentro.

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