Covid persistente: el 25% de pacientes padece de una pérdida permanente del olfato

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La covid persistente desarrolla unos síntomas que perduran aun después de la infección original, llegando a afectar al funcionamiento de los sentidos, según estudios.

Al menos el 10 por ciento de los contagiados por coronavirus acaban experimentando uno o varios síntomas duraderos, enmarcados en el llamado long covid, el cual, por cierto, ya cuenta con su propia guía clínica de atención. Muchas de las personas agrupadas en este colectivo, de hecho, desarrollan una alteración aguda del sentido del olfato, con el 25 por ciento de ellos perdurándoles aun ahora. Un síntoma cuya explicación se encuentra en la propia nariz, o así lo ha afirmado un nuevo estudio.

El long covid como una fuente de discapacidad olfativa

El trabajo en cuestión no ha sido revisado por pares, pero ya ha sido difundida por el servidor de biología ‘bioRxvi’, recientemente, además; y entre sus líneas se señala que el SARS-CoV-2 puede dañar las células sustentaculares, provocando así un trastorno en el sentido del olfato de estos pacientes, debido a que albergan en su interior un infiltrado difuso de células T.

Se trata, pues, de una secuela de la infección que además suele ser duradera, convirtiéndose así en un claro síntoma del también llamado covid persistente o covid de larga duración. Los autores de esta investigación citan diferentes informes ya establecidos sobre el epitelio olfativo, y exponen que las células sustentaculares, ubicadas en dicha zona, se han revelado como un «sitio principal» e idóneo para infectarse del virus SARS-CoV-2.

Es un fenómeno que no se repite entre las neuronas sensoriales, sin embargo, ya que éstas permanecen intactas frente al coronavirus. En opinión de los investigadores, la diferencia entre ambas radica en que las últimas, las neuronas sensoriales olfativas, son capaces de detectar olores volátiles a través de receptores olfativos, principalmente, recurriendo más tarde a las células basales neurogénicas a la hora de reponerse del daño causado.

Las células sustentaculares, en cambio, sufren una anosmia transitoria aguda tras padecer una inflamación y disfunción o pérdida de estas células, lo que causa alteración en el carácter de la capa de moco que rodea los cilios neuronales.

Esta es, de hecho, la razón que ha llevado a los expertos a concluir que la reducción de la capacidad olfativa de las células sustentaculares guarda una directa asociación con el riesgo elevado de la pérdida olfativa o gustativa, relacionada además con el long covid y su faceta persistente.

¿Pero por qué esta disfunción tiende a perdurar en el tiempo?

El SARS-CoV-2 perjudica al olfato; pero aún es preciso averiguar qué es lo que impide a un paciente afectado recuperar el normal funcionamiento de su sentido olfativo. En opinión de estos científicos, existen “varias posibilidades” que ni siquiera se excluyen mutuamente.

Es el caso del llamado daño epitelial inicial grave, el cual se caracteriza por eliminar las reservas de células madre basales que suelen activarse por norma general para reconstituir el neuroepitelio.

Otra causalidad de esta pérdida duradera de olfato, a ojos de estos profesionales, es la infiltración del epitelio olfativo por poblaciones de células inmunitarias, o así lo mencionan en su artículo divulgativo; en este sentido, apuntan tanto a la neuroinflamación como a los fenómenos autoinmunitarios en la lista de sus principales responsables, señalando también a la homeostasis que se genera en medios como las alteraciones presentadas en la expresión génica.

En este compendio de culpables agregan asimismo a esos mecanismos centrales que provocan alteraciones en los bulbos olfatorios del cerebro o en la corteza olfatoria.

Más tratamientos para afrontar este síndrome del long covid con forma de pérdida olfativa

En cualquier caso, los autores del trabajo advirtieron en el artículo divulgativo que sus propios datos expuestos «carecen de mediciones objetivas del olfato», razón por la que alertaron sobre el modo en que procedieron a obtener los resultados, matizando que fue en el contexto de «una importante intervención médica previa».

Comprender la fisiopatología de las secuelas post-agudas que causa una infección por coronavirus es «una prioridad mundial», tal y como defienden los investigadores, siendo esta prioridad una de las razones por las que su estudio es importante, ya que brinda «información valiosa» sobre los tipos de células afectadas por el Covid-19.

Según insisten, el enfoque de su trabajo viene a demostrar que los pacientes con este síndrome del Long Covid, conformado en la pérdida persistente del olfato, albergan un infiltrado difuso de células T que, además, afecta a la expresión génica de sus células sustentaculares.

Una circunstancia que no solo parece reflejar una respuesta a la señalización inflamatoria, sino también un acompañamiento de la reducción en el número de neuronas sensoriales olfativas, especialmente al compararlas con las células de soporte, precisamente las que alteran el sentido del olfato.

Por todo ello, los autores del presente trabajo reivindicaron a través de bioRxvi la necesidad de crear e impulsar «nuevos tratamientos eficaces», pensados específicamente para enfrentar esta pérdida de olfato. De hecho y según sugieren, hasta es posible trabajar en los mismos tratamientos, utilizando como base de partida las ideas que recoge su trabajo.

Por otra parte, no desaprovecharon el artículo para solicitar abiertamente un seguimiento más prolongado de los pacientes con disfunción olfativa de larga duración, subrayando que dicho rastreo proporcionará numerosos y continuos conocimientos tanto sobre la etiología como en la terapia del trastorno.

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