Hablamos de un cáncer de pulmón que tiene entre su perfil idóneo de pacientes a un hombre fumador de 60 años, al menos por norma general, si bien está cosechando cada vez más afectados entre el sexo femenino.

¿Sabía que una de cada cuatro personas aquejadas de cáncer de pulmón son mujeres? O al menos así lo revela el último informe actualizado del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), cuyos datos han vuelto a posicionar un año más a este tipo de tumor a la cabeza de las enfermedades cancerígenas que más muertes está causando entre la población del país.

El cáncer de pulmón se asienta cada vez más entre los españoles

Según este informe, 22.413 personas murieron en España por cáncer de pulmón durante el periodo anual del 2021, lo que significa un aumento del 2,4 por ciento en comparación con la letalidad que esta enfermedad registró en 2020.

«De hecho, la mortalidad crece tanto en los hombres (0,9 por ciento) como en mujeres (6,9 por ciento)», tal y como concretó Mariano Provencio, presidente del GECP. Un dato que preocupa, y mucho, «porque puede seguir avanzando en los próximos años», pese a ser la enfermedad cancerígena que más goza de prevención primaria en el país, hoy por hoy.

Un índice disparado en mortalidad que ha empujado a los especialistas del Grupo Español de Cáncer de Pulmón a reclamar más investigación e inversión para esta patología tumoral.

«Cada año se diagnostican en España aproximadamente 31.000 casos de cáncer de pulmón», detalló Bartomeu Massuti, jefe de Oncología del Hospital General de Alicante y secretario del GECP. Se trata de una incidencia que, además, «crece cada vez más en el sexo femenino, suponiendo ya 1 de cada 4 pacientes», al menos a nivel de todo el territorio nacional. ¿Y cuál es el responsable directo de este incremento de casos?

El tabaco, básicamente, a juicio de estos especialistas del pulmón, por supuesto; una opinión que no anda falta de evidencias científicas, sin embargo. Según la ‘Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España (EDADES)’, la cual lleva realizándose anualmente desde 1995, por cierto, a instancias del Portal Plan Nacional sobre Drogas, adscrito al Ministerio de Sanidad, dicho sea de paso, un 39 por ciento de la población española declaró haber fumado en algún momento del 2022.

Se trata de una tasa que no hace sino incrementar la preocupación de los especialistas, sobre todo al tener en cuenta el repunte que está teniendo el consumo de la sustancia tabaquera, cuyos valores actuales son muy similares a los que se registraron en el 2005.

Para ser exactos con los datos de la encuesta antes citada, un 33,1 por ciento de las personas encuestadas admitió que fumaba tabaco a diario; conteo que varía respecto a hombres y mujeres, cabe matizar, habiendo un 37,8 por ciento entre ellos y un 28,3 por ciento entre ellas.

«Casi 170.000 estudiantes de secundaria comenzaron a fumar en 2021, y un 30 por ciento de los jóvenes confiesa haberlo hecho en el último año», contabilizó Provencio, añadiendo en referencia a estos datos que «estamos asegurando una generación de fumadores expuestos a desarrollar cáncer de pulmón en el futuro».

Así es como el mapeo contribuye a incrementar la letalidad del cáncer de pulmón

A este incremento de fumadores diarios se suma el aumento paralelo del consumo de cigarrillos electrónicos y otros métodos de vapeo entre la juventud; tanto es así que un 44,3 por ciento de los adolescentes de entre 14 y 18 años confesó haber vapeado en el último año, mientras que un 22,8 por ciento confirmó hacerlo de manera habitual y diaria. ¿Qué implica todo esto, entonces?

Que cada vez se hace más necesario emprender «nuevas políticas de prevención primaria y protección de la población frente al tabaco», aseveró Massuti. «Tenemos mucho margen de mejora», aseguró, recalcando asimismo «que desde hace tiempo venimos constatando un estancamiento en la cesación tabáquica de la población española».

En este sentido, tanto el aumento de la investigación como la mejora del acceso de los pacientes a la innovación científica y médica constituyen la segunda lanza que los expertos del GECP buscan esgrimir en la lucha contra el cáncer de pulmón, ciertamente, y no sin razón, la verdad.

«Que se potencie la investigación y los pacientes puedan acceder a terapias innovadoras independientemente de su lugar de residencia es fundamental», defendió Massuti, admitiendo que «tratar a un paciente en función de las alteraciones genéticas de su tumor mejora sus expectativas de vida».

La protesta del secretario del GEPC fue más allá, haciendo ver que «no puede ser que haya pacientes que no estén accediendo a estas determinaciones porque su hospital no lo ofrece, o que no pueden acceder a fármacos aprobados y testados por agencias reguladoras internacionales y europeas. No es ético mantener a los pacientes sin ese tratamiento», remachó.

No es de extrañar, por tanto, que estos expertos en el cáncer de pulmón hayan reclamado más recursos para la investigación de la patología. Y más cuando en muchos casos, actualmente, «los pacientes están accediendo a fármacos innovadores o alternativas terapéuticas gracias a la labor de grupos cooperativos como el GECP», tal y como hizo ver el presidente del GECP.

El cáncer de pulmón «es un tumor infrafinanciado públicamente», denunciaron desde el Grupo, sobre todo al tener en cuenta su impacto entre la población. Esto significa, a grandes rasgos, que esta patología tumoral «necesita de mayores recursos y apoyo por parte de la Administración», y así lo defendió Mariano Provencio.

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