El consumo moderado de alcohol podría beneficiar a los mayores de 40

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30 años, 203 países y una reiterada recomendación individual. Así se presenta el macroestudio que sugiere que los mayores de 40 podrían beneficiarse del alcohol.

¿El alcohol es malo para la salud? , absolutamente. Pero igual que toda regla tiene su excepción, hay casos en los que consumir esta bebida puede resultar hasta beneficioso. O eso concluye en líneas generales un amplio estudio publicado en la revista The Lancet, elaborado a partir de otro ensayo de la Carga Global de Enfermedades.

Las pequeñas cantidades de alcohol parecen ayudar solo a personas con 40 años o más

Tras tomar durante 30 años los datos de hombres y mujeres de entre 15 y 95 años, pertenecientes a 204 países y en un periodo de 1990 a 2020, los investigadores analizaron 22 indicadores de salud, los cuales abarcan diversos frentes sanitarios como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares o los accidentes de tráfico. ¿El resultado?

Lo que otros estudios ya habían detectado: que el nivel de consumición saludable de alcohol para los menores de 40 es nulo. La novedad que el estudio pone sobre la mesa, sin embargo, es que algunas personas que superan esa franja de edad sí podrían disfrutar de ciertos beneficios saludables al ingerir pocas cantidades de alcohol, percibiéndolos directamente sobre su salud cardiovascular o la diabetes. ¿De qué manera? Consumiendo diariamente una cantidad de alcohol equivalente a una o dos copas de vino.

Unos resultados que muestran que 1.340 millones de participantes consumieron cantidades dañinas de alcohol en el periodo estudiado; datos que matizan lo arrojado por un estudio anterior, también difundido por la misma revista científica, que consideraba que el consumo de alcohol seguro es igual a cero para todos, independientemente del grupo de edad al que pertenecieran.

Según los investigadores del presente trabajo, el alcohol incrementa la producción de colesterol bueno, debido principalmente al etanol que contiene, y tiene una actividad sobre el endotelio que puede ser beneficiosa a la hora de combatir dolencias de la talla de la diabetes o de las enfermedades cardiovasculares.

«La gente joven no debería beber, pero la mayor puede beneficiarse de beber pequeñas cantidades», especificó Emmanuela Gakidou, coordinadora del trabajo y profesora de Ciencias de las Métricas de Salud de la Universidad de Washington. «Aunque no es realista pensar que los jóvenes se abstengan de beber, creemos que es importante comunicar la última evidencia científica para que cada uno tome decisiones informadas sobre su salud».

Por su parte, Dana Bryazka, coautora del ensayo e investigadora de la misma institución universitaria de EEUU, defiende que, al poner estos datos sobre la mesa, los responsables del estudio no están sugiriendo «tomar más alcohol para prevenir enfermedades», de la misma forma en que admite que tampoco «pueden hacer recomendaciones a nivel individual basadas en los resultados de este estudio».

Voces discrepantes en el debate de recomendar médicamente si consumir o no alcohol

Los autores indican que hay variaciones entre regiones del mundo, razón por la cual recuerdan que es necesario considerar la prevalencia de diferentes enfermedades en distintas partes del mundo, sobre todo a la hora de establecer pautas.

Asimismo, ambas expertas piden cautela a la hora de extrapolar los resultados de esta investigación; postura que profesionales españoles han secundado a pies juntillas. Tal es el caso, por ejemplo de Iñaki Galán, investigador del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), el cual no ha participado en la investigación, cabe aclarar.

«Al mismo tiempo, ese consumo de alcohol puede incrementar el riesgo de otras enfermedades como el cáncer de mama o el colorrectal o los accidentes de tráfico, que se eleva con un pequeño consumo», rebatió. El facultativo considera, de hecho, que «es mejor recomendar un consumo cero como el más seguro».

A lo que Juan Turnes apoya en cierto modo, en calidad de jefe de servicio de enfermedades digestivas del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra, además de ser representante de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, quien califica el trabajo de muy útil y completo, especialmente a la hora de comprender los efectos del alcohol sobre la salud de una forma global.

Turnes se suma a Galán al instar a tomar precaución y mostrarse más bien cautos frente a estos resultados y su debida interpretación, aconsejando aplicarlos a recomendaciones individuales y no a grupos concretos.

«Aunque hubiese una cantidad saludable de consumo de alcohol, tenemos el problema de que genera adicción y es cuestionable éticamente recomendar consumir una o dos bebidas como las entendemos médicamente, que es menos de lo que la población considera una bebida», se postuló, admitiendo a renglón siguiente que «es difícil que esto no se incremente con el paso del tiempo».

Volviendo a la opinión de los autores de la investigación, cabe añadir que consideran que las guías sobre consumo de alcohol se deben revisar, a fin de reducir las cantidades máximas recomendadas para la gente joven, más expuestas al riesgo de sufrir accidentes de tráfico y otros daños, como consecuencia de otros comportamientos peligrosos vinculados al consumo de tales bebidas.

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