La opción de tener un hijo mediante gestación subrogada ha levantado pólvora cuando hemos visto los comentarios de muchos lectores que consideran que una mujer de 68 años no es apta para ejercer de madre.

Pensándolo bien y si somos honestos, ni una mujer ni un hombre tienen la fuerza necesaria para ayudar a un niño pequeño con lo que esto implica, si bien, tendrá ayudas en plural y no será ella quien se levante por la noche a darla el biberón a la pequeña Anita. Y esto no es ser edadista sino realista que es otra cosa distinta.

Lo raro y lo que manifiesta cierto descontento es que ninguno de nosotros se cuestiona por qué cuando vas a adoptar o a acoger a un infante, te descartan si tienes 45 años; es decir, veinticinco menos. En este supuesto, el edadismo es real porque una pareja actualmente que no puedan ser de forma natural padres pueden plantearse criar a un hijo si bien en su adolescencia ya estarán a punto de jubilarse.

En el caso de los famosos que de forma explícita venden sus miserias, nos encontramos con la realidad de bruces. ¿Hasta qué punto Ana Obregón puede cuidar a la pequeña Anita y hasta cuándo? ¿Desde cuándo se puede uno comprar a un ser humano?

El edadismo aquí no tiene nada que ver porque esta práctica para la jurisprudencia española no tiene caso. No es posible porque aquí está prohibido precisamente porque también se protegen los derechos del menos, pero ¿estamos en la era de la compra-venta y el todo vale? Sí, así es. Lo de menos es que esa niña se quede sola en este mundo dentro de quince años, lo más importante es que Ana no esté sola ahora. Si esto es difícil de tragar imagínense ustedes cuando la rica heredera se quede sola en un mundo en donde sabrá que la encargaron como a una tarta de fresa y la fotografiaron más y salió en todos los diarios probables y posibles porque lo suyo era hacer caja.

La pregunta de las redes se ha hecho al revés para justificar el caso de la maternidad de una señora de casi setenta años. ¿Puede un varón ser padre a esa edad? Que se lo digan a «Papuchi que estás en los cielos», porque sí puede tenerlo pero no puede criarlo, exactamente igual que lo que le pasa a la Obregón. Cuando se tenga que levantar cada dos horas porque pide biberón, tiene gases o no duerme, a ver quiénes de las dos o tres que tendrá al retortero se levantará para atender a la criatura.

Y mientras todo eso sucede, cada vez que la fotografíen hará caja la mamá que luego hay que hacer hucha para cuando no esté y así el patrimonio engorda al mismo ton y son que la cuenta corriente. Hablamos de no traficar con animales pero pocas veces reparamos en el tráfico de niños. Eso lo dejamos para otro momento.
Vaya tela marinera…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí