El coronavirus dispara el edadismo en el mercado laboral, según un estudio de la ONG Generation. La edad crítica para encontrar un empleo se sitúa ahora en los 45 años.

El edadismo, entendido como la discriminación por razón de edad, es cada vez más precoz en el mercado laboral. Así se desprende de las conclusiones del estudio ‘Meeting The World’s Midcareer Challenge‘ (Afrontar el reto del ecuador de la carrera profesional en el mundo), realizado y difundido por la ONG Generation.

Según el informe, las posibilidades de encontrar trabajo disminuyen a partir de los 45 años, pese a que los candidatos de estas edades estén igual o mejor preparados que sus competidores más jóvenes.

Esta tendencia a contratar cada vez más a gente más joven, ha sido potenciada por la pandemia y está afectado especialmente a la Generación X, que comprende a las personas nacidas entre 1965 y 1981. Esta es la generación peor posicionada a la hora de encontrar trabajo tal y como aportan los datos del informe. De hecho, solo una de cada tres personas entre 45 y 60 años está trabajando de forma estable en la actualidad. Es decir, casi dos terceras partes de las personas entre esta franja de edad que está en búsqueda activa de empleo, llevan sin trabajar más de un año. Esta proporción desciende al 52% en el caso de las personas de entre 35 y 44 años y al 36% en la franja de edad de entre los 18 y los 34 años.

El informe fue realizado entre marzo y mayo del año en curso. Para llevarlo a cabo se encuestaron a 3.800 personas de entre 18 y 60 años y a 1.404 directores de contratación. Estos últimos siempre favorecen la contratación de menores de 45 años, pese a que, de acuerdo a las propias empresas, el 90% de los trabajadores mayores de esta edad tiene el mismo potencial a largo plazo que las generaciones inmediatamente posteriores.

El edadismo sitúa en 45 años la edad crítica para encontrar empleo.
Dos terceras partes de las personas entre 45 y 60 años en búsqueda activa de empleo llevan sin trabajar más de un año. /Imagen cedida por ©Joergelman.

Según dicho estudio, el 72% de los responsables de recursos humanos pertenecen a generaciones posteriores a la Generación X. Este hecho provocaría que estén más predispuestos a contratar a sus coetáneos, al entender que están digitalmente más preparados. Las razones esgrimidas son que las personas más jóvenes tienen mejor y más formación digital; una experiencia más relevante y mayor facilidad para adaptarse a la cultura de empresa.

Ante esta situación, desde la ONG Generation advierten que «el edadismo es un problema real» y que para su abordaje son necesarias «más atención y reflexión».

Los efectos del edadismo

El edadismo tiene consecuencias negativas no solo para las personas mayores, sino para la sociedad en general. Algunos de ellos, según cifra el ministerio de Sanidad, son: estrés cardiovascular; reducción de la esperanza de vida en 7,5 años en personas con actitudes negativas sobre el envejecimiento; invisibilización y ausencia de participación en la comunidad de las personas mayores; riesgo de exclusión social y barreras al acceso al mercado laboral.

Además, el edadismo también puede influir en actitudes negativas en la prestación de cuidados a largo plazo, «limitando los recursos orientados a la patología crónica y perpetuando el modelo de atención a la enfermedad aguda», tal y como señalan expertos en el Ministerio de Sanidad.

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