El envejecimiento digno, un sonoro suspenso para toda Europa

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Ni la crisis sanitaria ni los problemas para abordar el cambio demográfico permiten que la Eurocámara del viejo continente apruebe en el envejecimiento digno.

Según un reciente informe solicitado por la Eurocámara, elaborado a fin de localizar los problemas más apremiantes a la hora de abordar el cambio demográfico que se suceden en Europa, el sobrenombre de “viejo continente” le viene como anillo al dedo a esta región central, a la vista de que su población está envejeciendo a pasos acelerados.

Se hace preciso, por tanto, emprender políticas sociales que aseguren el bienestar de los senior, por un lado, y el acceso a los servicios, por otra parte, en pro sobre todo de la calidad de vida de dicho colectivo, identificando las mejores prácticas del envejecimiento digno.

La Europa actual de los mayores, una sociedad desigual

A sabiendas de ello, el informe solicitado por la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales y realizado por Case Research Foundation, resalta entre sus líneas la necesidad de buscar posibles soluciones comunes para la UE-27, acciones políticas que beneficien a todos los Estados miembros de la Unión Europea, matizando el grado de accesibilidad y asequibilidad a los servicios que en cada región tienen los europeos mayores.

De hecho, entre las diferentes cuestiones de envejecimiento digno que aborda el citado documento destacan el aprendizaje a lo largo de la vida y el envejecimiento activo saludable; ambos conceptos son bastante claves y recurrentes, a decir verdad, al menos en cualquier política social dirigida al envejecimiento digno de las personas mayores.

Son términos que requieren de un mejor funcionamiento de la sanidad, para que salgan a buen puerto, sin embargo, así como de una eficacia correcta de los cuidados de larga duración y demás servicios que promuevan la vida independiente.

Es en este panorama, extensamente evocado, cuando la tecnología se yergue como un pilar de construcción y fomento para el «nuevo entorno de envejecimiento», tal y como afirman las líneas del informe, una oportunidad inequívoca a la que deben agarrarse las nuevas oportunidades del envejecimiento digno, la vejez activa y el acceso a servicios.

A juicio del informe, la Europa actual en la que habitan los mayores del presente es una Europa desigual, apaleada por el desempleo entre el colectivo de entre 55 y 64 años; una sociedad intimidada por el freno de la esperanza de vida tras la pandemia, el aumento de la inestabilidad en la salud mental, y la falta de atención en servicios sanitarios prácticamente colapsados por la covid-19.

La tecnología tampoco se queda atrás, ya que el sector ha generado un pronunciado grado de disparidad en su digitalización, debido sobre todo a que el acceso a internet no se manifiesta de igual forma en todos los países miembros de la UE.

Esta es una circunstancia muy importante y preocupante, más si se tiene en cuenta que la digitalización palía la soledad de los mayores, mitiga la exclusión social en el que muchos viven, y facilita el acceso a aquellos servicios básicos, tanto los sanitarios y sociales como los económicos.

A ello se suma el problema de la accesibilidad, que continúa siendo un reto en las viviendas y en los espacios públicos, si bien las líneas telefónicas de apoyo, por ejemplo, han resultado ser de gran ayuda en este horizonte de envejecimiento digno, al estar habilitada para personas mayores.

¿Cuáles son los pasos que Europa ha ido dando durante estos últimos años en el envejecimiento digno?

A fin de trazar el camino de las políticas sociales orientadas al envejecimiento, el informe resigue los pasos dados en dicha área durante las últimas décadas por diferentes países de la UE, regiones como Alemania, Austria, Francia, Italia, Lituania, Países Bajos, Polonia y Suecia, deteniéndose a analizar sus actuaciones emprendidas para retener el talento senior.

Tal y como refleja el documento, fueron estrategias pensadas para fomentar el intercambio de conocimiento y la cooperación intergeneracional, por un lado, y para adaptar el lugar de trabajo de acuerdo con las necesidades de los trabajadores con más experiencia, por otra parte.

Un abanico de medidas que hacen énfasis, igualmente, en la reorientación profesional de quienes lo desean y se encuentren a mitad de carrera, y todo ello sin olvidar tocar aquellos aspectos que modifican la conciliación de la vida personal con la laboral.

¿Qué es lo malo? Que tales prácticas, por buenas que fueran, no han llegado a traspasar las fronteras del Gobierno que los instauró; ello ha impedido que otras regiones las copien e instituyan, y que la población mayor de Europa la adopte, desarrolle y ajuste a su futuro modelo demográfico.

Otro punto curioso que toca el informe es la creación del llamado índice de envejecimiento saludable (AAI, por sus siglas en inglés), una herramienta cuya propuesta, como su nombre bien indica, se basa en ayudar a monitorizar el progreso de envejecimiento activo y saludable según cada país.

Cuatro son los campos contemplados en este AAI, léase: la participación en sociedad, el empleo, la vida saludable, segura e independiente y, por último, la habilitación del entorno, climatizándolo al envejecimiento digno y activo.

Sin embargo, quizá uno de los apartados más complejos que alberga este documento es el que trata la atención médica y los cuidados, presentando a la telemedicina como el aliado perfecto a ese horizonte de bienestar para las personas mayores, gracias sobre todo a la introducción de equipos de atención móviles.

Otra práctica sanitaria establecida en esas ocho regiones europeas avanzadas en el envejecimiento digno han sido los proyectos de digitalización, al impulsar el uso de la salud electrónica en el hogar, presentando a esta última como una forma de adaptación de viviendas, un medio para permitirle a los mayores que vivan con independencia en sus propios domicilios y durante el mayor tiempo posible.

¿Cuáles son los retos del futuro?

Según el informe, existen 10 retos que es preciso resolver para alcanzar en el futuro ese envejecimiento digno y, a sabiendas, el documento propone a renglón siguiente una solución individualizada para cada problema planteado.

El resumen de tales retos por afrontar es el aumento del peso de las políticas de envejecimiento activo y saludable en cada país; primeramente, seguido de la necesidad de mejorar el seguimiento de los avances hacia una vejez activa y la importancia de ejecutar un enfoque dirigido en ese estilo de envejecimiento, basándolo eso sí en los derechos.

Asimismo, emprender una campaña de concienciación individual para sensibilizar acerca de los beneficios del envejecimiento activo forma parte de esos 10 desafíos, tanto a nivel social como económico, sin dejar atrás el requerimiento de solventar una transición flexible a la jubilación, desde la conciliación familiar, y el reto de reducir la jubilación anticipada y estimular el empleo de trabajadores senior.

La lista de desafíos europeos para coronar el envejecimiento digno de las personas mayores concluye con el punto de mejorar las condiciones económicas de las mujeres mayores, analizar el impacto real de la Covid-19 como figura influyente en la participación de ese colectivo de adultos en el mercado laboral, incentivar el aprendizaje a la par que emprender medidas para acabar con la exclusión digital.

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