Esta asociación sin ánimo de lucro nació en 2016, tres años después de otro nacimiento, el de Alicia, que sufrió una violencia obstétrica y a causa de esto tiene parálisis cerebral severa.

Esta Fundación brotó a raíz de una experiencia dolorosa. Después de que Carola, la madre de la pequeña, superara el duelo por la discapacidad de su hija y se diera cuenta de la gran carga mental y física que supone asumir el rol de cuidadora.

Carola fundadora de Instituto Magnolia
Carola, fundadora de Instituto Magnolia. Foto: Instituto Magnolia©

Fue entonces cuando decidió sembrar este proyecto para ayudar a otras familias que, como ella, pudieran estar atravesando por esa terrible situación.

Las cuidadoras, esas «magnolias de acero»

Se trataba de iluminar el camino a esas magnolias de acero para que se hicieran fuertes y reclamasen sus derechos ante las administraciones.

Lo cierto es que el apoyo emocional a los progenitores de estos menores está recogido en la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social en su artículo 51.

Desde entonces, Carola y el resto de «magnolias» no han cejado en su empeño de concienciar a la sociedad de que hay que cuidar a las cuidadoras.

Pero esta entidad no para; y las familias que la componen tampoco:

«Las madres cuidadoras apenas tenemos tiempo para contar nuestra experiencia y que sea escuchada. Por esto estamos haciendo un libro cooperativo donde vamos a plasmar cómo afecta psicológica y socialmente convivir con una criatura con discapacidad».

Además, no solo prestan apoyo psicológico; sino también asesoramiento jurídico en negligencias médicas en la atención al parto, información acerca de la Prestación por cuidado de hijo con enfermedad grave (CUME RD1148/2011), entre otros servicios de gran ayuda.

Además, el Instituto ofrece diversos recursos gratuitos a los que puede acceder desde el siguiente enlace.

Talleres, seminarios, encuentros, y hasta propuestas artísticas como el Lettering (dibujar letras a mano) para que los padres de niños con discapacidad se relajen y escriban con buena letra su propia historia.

Porque como reza uno de los eslóganes de esta asociación: «Merecemos recuperar nuestra alegría de vivir a pesar de la adversidad».

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