El nuevo chat de la Esperanza ayudó a más de 5.400 jóvenes al año

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Diseñado y pensado para prevenir los suicidios entre los jóvenes, el chat de la Esperanza es un servicio que se habilitó en Málaga, si bien hay previsiones de que se extienda y que opere en otras partes del país.

Mientras los centros educativos se van animando a recibir a más psiquiatras en sus aulas, a fin de concienciar a los jóvenes sobre la salud mental y frenar a la par el aumento del número de suicidios entre su colectivo, más de 5.400 jóvenes se han animado a usar el Chat de la Esperanza durante el último año, según los últimos recuentos del servicio.

Cuando la salud mental se adapta al lenguaje de los jóvenes

Pionero en España y con formato de mensajería instantánea, se trata de un servicio gratuito que corre a cargo del propio Teléfono de la Esperanza, en el que pedir ayuda ante pensamientos suicidas, aunque no a modo tradicional, es decir, mediante una llamada, sino de una forma más ágil e instantánea, adaptándose así al modo de comunicación predilecto entre esta generación.

No es de extrañar el éxito cosechado en este campo, si tenemos en cuenta que el nuevo Chat de la Esperanza recurre a tres de los pilares bases de la salud mental para enseñar a actuar contra las autolesiones y los pensamientos suicidas: reducir el dolor, reforzar el vínculo y ofrecer esperanza, básicamente; toda una tríada clave para ayudar a ahuyentar el planteamiento del suicidio como alternativa a dejar de sufrir.

La iniciativa, que entró en marcha el pasado 21 de marzo de 2022 tras dar parte de la baja incidencia que imperaba entre los jóvenes de 18 a 30 años para pedir socorro por sus crisis a través de las llamadas al tradicional Teléfono de la Esperanza, busca ofrecer a este colectivo una vía más propia para comunicar habitualmente sus necesidades emocionales y estados mentales.

«Hemos parado suicidios en curso», aseguró la coordinadora del Chat de la Esperanza Aurelia González, quien este viernes pidió a las instituciones públicas más medidas para detener a esta «lacra».

La experta, quien reconoció que el Teléfono de la Esperanza recibió mucha consulta este año por parte de los menores de 18 años, defiende que esto se debe a las charlas impartidas en los centros escolares, dado que en ellas se dan a conocer las medidas a tomar para prevenir el suicidio.

Según los datos revelados desde esta asistencia, el 61 por ciento de ellas son mujeres. Pero dentro de la categorización de estos problemas de salud mental, el 73 por ciento de quienes recurren a él es debido a problemas psicológicos, mientras que el 24 y el 20 por ciento de las restantes personas lo hacen por temas asistenciales y de adicciones y por asuntos familiares, respectivamente, si bien es cierto que los motivos suelen estar interrelacionados, tal y como aseguraron los propios responsables del servicio. Pero no todo es miel sobre hojuelas para esta campaña juvenil de salud mental.

«El problema del Chat de la Esperanza es que no llegamos a todo», y así lo hizo ver Juan Sánchez, presidente del Teléfono de la Esperanza en Málaga, quien definió al servicio como «el termómetro de la sociedad», pidiendo de paso más voluntarios para así poder estar disponible desde el Chat las 24 horas del día.

¿Sabía que el Chat de la Esperanza de Málaga atiende a más de una decena de personas al día?

Y es que el personal que atiende a las peticiones del Chat de la Esperanza está conformado por jóvenes psicólogos especializados en materia de conductas suicidas, 16 de los cuales son voluntarios y 11 se hallan en prácticas, por ahora, ayudando desde una franja de lunes a viernes; y respondiendo a los mensajes de los jóvenes desde las seis de la tarde hasta la medianoche, si bien es cierto que se está intentando aumentar el horario para pasar a auxiliar durante todo el día e incluso en los fines de semana.

Pese a que el servicio está orientado a adolescentes y jóvenes de hasta 30 años, no han sido pocas las personas que superan esa franja de edad que han utilizado dicha asistencia por mensajería, tal y como han revelado los responsables del chat, quienes recuerdan que también está operativo el Teléfono de la esperanza, una ayuda siempre en funcionamiento las 24 horas del día, que durante 2022 recibió un total de 30.000 peticiones de ayuda relacionadas con el suicidio, y eso solo en la provincia de Málaga.

«No hacemos terapia psicológica, sino que es un acompañamiento emocional, una contención a través de la escucha activa y la empatía», en palabras de Eduardo Bensabat, voluntario del Chat de la Esperanza, concordando con las declaraciones de Lucía Pérez Costilla, una de sus colegas del servicio, quien es psiquiatra experta en jóvenes y, como tal, ha recalcado la necesidad de que dicho colectivo goce de una mayor comunicación directa con las personas

¿Traducción? Que no se limiten a hablar por redes sociales, básicamente, y menos cuando se trata de los problemas que los atormentan, ya que, como jóvenes, ellos hablan realmente con el cuerpo; una reflexión que alude al hecho de que las autolesiones, que aún no se entienden como conductas suicidas, curiosa y lamentablemente, son un «lenguaje», por lo que la clave para responder a él «es estar cerca (de la persona que lo necesita)».

Cabe añadir, por último, que, aunque la iniciativa del Chat de la Esperanza solo está en vigor en Málaga, Andalucía, desde el Teléfono de la Esperanza no descartan abrirlo a más población e introducirlo en otras partes de España.

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