El riesgo de diabetes tipo I entre niños aumenta tras la covid-19.

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La diabetes tipo I y la covid-19 parecen tener muy poco en común pero varios estudios han apuntado una correlación entre ambas enfermedades.

Tras más de dos años de muertes y contagios, el coronavirus aún sigue sorprendiendo, tanto por el alcance de su enfermedad como por las consecuencias, en forma de mayores riesgos y exposiciones, que implica su infección. Y es que no por mucho afirmar que la pandemia de la covid-19 tiene los días contados significa que el SARS-CoV-2 está perdiendo importancia; todo lo contrario.

Y como prueba de ello están los numerosos trabajos de investigación que continúan escarbando en su infección, poniendo en evidencia una vez más que la información es poder, y que el primer paso para acabar con un peligro es saber todo sobre él. Tal es el caso del presente estudio, mismamente, cuyos datos recogen pruebas científicas de que el virus corona puede aumentar el riesgo de diabetes tipo I entre la población infantil, pese a ser la diabetes que menos incidencia registra.

Más de un millón de niños se exponen a la diabetes tipo I

El trabajo en cuestión, que no ha dudado en volver a ligar al covid-19 con la diabetes tipo I, fue publicado hace poco en JAMA Network’, de la ‘The American Medical Association’, se basa en un grupo de 1,2 millones de menores analizados en Estados Unidos, para ser exactos, y puntúa en porcentajes las probabilidades de que el colectivo infantil acabe padeciendo la segunda, a raíz de contagiarse de la primera. ¿Cuánto, en concreto? Un 2,5 veces más.

El estudio fue más bien observacional, todo hay que decirlo, ya que obtuvo sus datos utilizando TriNetX Analytics Platform, la base electrónica de datos de salud anonimizados que registra a más de 90 millones de pacientes pertenecientes a la Red Colaborativa Global de Estados Unidos, desde 74 grandes organizaciones de atención médica en los 50 estados de dicho país, hasta 14 regiones con representación diversa de áreas geográficas.

¿Cuáles son sus puntos flacos?

Las limitaciones del propio estudio, ciertamente, que van desde posibles sesgos debido al diseño observacional y retrospectivo del análisis de la historia clínica electrónica, hasta la posibilidad de una clasificación errónea de la diabetes como tipo I frente a la de tipo II, pasando incluso por la posibilidad de que factores adicionales no identificados sean los verdaderos culpables de la asociación de estas dos enfermedades.

La diabetes tipo I se apoya en una infección vírica para dispararse

Durante su estudio, los investigadores dividieron en dos cohortes al más del millón de pacientes; a un lado aquellos con 18 años o menos que entre marzo de 2020 y diciembre de 2021 presentaron infección por SARS-CoV-2, y al otro lado enfermos de 18 años o menos que durante el mismo período estuvieron sin covid-19, aunque sí tuvieron otro tipo de infección respiratoria. Ambas cohortes, en cualquier caso, se fragmentaron a su vez en dos grupos cada una, de 0 a 9 años, y de 10 a 18 años.

Tanto las regiones declaradas como la demografía y la raza autoinformada fueron los principales criterios de análisis que los investigadores tuvieron en cuenta a la hora de realizar el trabajo, así como la edad, los ingresos, tipo de seguro médico y los antecedentes familiares de diabetes con el que contaba el paciente.

¿Qué hicieron con todo ello?

Comparar la exposición y probabilidad de recibir el diagnóstico de diabetes tipo I entre los tres y seis meses transcurridos tras sufrir una infección por covid-19, encarando diferentes cohortes emparejadas, por un lado, y utilizando cocientes de riesgos instantáneos, por otra parte.

Este conteo no solo remarca la relación existente entre el coronavirus y la diabetes tipo I; su estudio, además, rastreó el informe clínico de 1.091.494 menores, y recoge las características de la población infantil estudiada antes y después del emparejamiento, contando para ello con un total de cohorte emparejada de 571.256; es decir, 314.917 pacientes pediátricos con covid-19 y 776.577 con infecciones respiratorias no relacionadas con el virus corona.

«A los 6 meses después de la covid-19, 123 pacientes (0,043 %) habían recibido un nuevo diagnóstico de DT1, pero solo 72 (0,025 %) fueron diagnosticados con DT1 dentro de los 6 meses posteriores a la infección respiratoria no relacionada con la COVID-19», tal y como detallan los investigadores.

«A los 1, 3 y 6 meses después de la infección, el riesgo de diagnóstico de DT1 fue mayor entre los infectados con SARS-CoV-2 en comparación con los que no tenían infección respiratoria por covid-19».

Un riesgo aumentado de diabetes tipo I que también se observaron en los subgrupos de pacientes de 0 a 9 años, por cierto, sobre todo entre los niños infectados con SARS-CoV-2 frente a otras cohortes de control ubicados a los seis meses, identificados por fracturas o como grupos sanos.

Así, el estudio matizó los nuevos diagnósticos de diabetes tipo I entre aquellos menores con antecedentes de covid-19, subrayando su porcentaje mayor en comparación con los enfermos de otras infecciones respiratorias o que acudieron a sus centros hospitalarios por motivos no infecciosos.

«Las infecciones respiratorias se han asociado previamente con la aparición de T1D, pero este riesgo fue aún mayor entre aquellos con covid-19 en nuestro estudio», remarcaron los autores, «lo que genera preocupación por las complicaciones autoinmunes a largo plazo posteriores a covid-19 entre los jóvenes».

Los resultados, en cualquier caso, deben confirmarse en otras poblaciones, y así lo subrayaron los investigadores, explicando que «el mayor riesgo de DT1 de nueva aparición después de covid-19 agrega una consideración importante para las discusiones de riesgo-beneficio para la prevención y el tratamiento de la infección por SARS-CoV-2 en poblaciones pediátricas».

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