El robot ROSA, la tecnología que revoluciona la prótesis de rodilla

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La tecnología sanitaria sigue apostando por su innovación, esta vez con el robot ROSA como método para mejorar la calidad de vida de algunos pacientes.

No cierra una semana al año sin que en sus siete días se haya buscado nuevas prácticas que permitan realizar los procedimientos quirúrgicos con mayor precisión, allanando así el camino hacia una mejor recuperación del paciente, más rápida y sencilla y eficaz. Una meta que el nuevo robot ROSA tiene como objetivo principal.

Porque la tecnología también va mano a mano con la innovación sanitaria

En toda cirugía manual para el implante de prótesis se deben tener en cuenta muchos factores, especialmente a la hora de realizar el reemplazo total de rodilla. Hablamos de variantes como los ángulos y los ejes, por ejemplo, o el equilibrio de ligamentos y tejidos, a lo que se suma la experiencia a cuestas con la que se debe contar de manera previa, antes incluso de realizar la resección; un punto muy delicado, pero también muy necesario para colocar correctamente el implante.

He aquí donde entra el Robotic Surgical Assistant, traducido como asistente quirúrgico robótico y más conocido en su forma abreviada de robot ROSA; esta es una primicia tecnológica y sanitaria que guía al cirujano en su trabajo quirúrgico para reemplazar completamente una rodilla. Va más allá, de hecho, pues logra optimizar los tiempos de ejecución, a la par que le brinda al facultativo una mayor precisión durante el proceso de posicionar el implante en la articulación intervenida.

Se trata, en suma, de un asistente mecánico que cuenta con un brazo robotizado y un software sofisticado, dos características que le permiten realizar un análisis continuo de los datos; y todo ello mientras guía al cirujano durante el momento de colocación de las prótesis articulares para las rodillas.

¿Cuáles son sus ventajas más notorias?

Su formato como aplicación para teléfonos móviles, desde luego; pero también el hecho, además, de que permite planificar la intervención con imágenes 3D, moldea las prótesis a las necesidades de la persona operada, y facilita tanto la rehabilitación como el postoperatorio, ya que favorece la conexión entre el médico y el paciente.

Compuesto de dos torres, el equipo quirúrgico de este robot ROSA reconoce los dispositivos y posee un brazo robótico con diversos sistemas de navegación, encargado de guiar a los cirujanos durante los cortes; y cuenta también con una cámara, enfocada en monitorizar los sensores que se colocan en los ejes de la pierna intervenida, aunque antes de realizar los cortes, eso sí.

En la pantalla de sus monitores se muestra una imagen anatómica del paciente, resaltando las áreas que precisan la intervención. Pero además su sistema incluye unos puntos anatómicos de referencia, un rastro tecnológico de migas que permiten al cirujano evaluar los tejidos blandos y saber así dónde se deben realizar los cortes, en un proceso que siempre resulta menos invasivo, aunque está dotado de una mayor precisión.

A todo ello se suman las imágenes preoperatorias de rayos X con los que cuenta este robot ROSA, así como los datos recopilados durante la cirugía, con los que va informando al especialista acerca de esos detalles anatómicos que al final le permitirán ajustar adecuadamente el implante; y siempre desde el momento de la colocación hasta el final, instante en el que valida si el dispositivo está o no en el lugar correcto.

¿Cuáles son el tipo de intervenciones contempladas en el diseño del patrón de este dispositivo?

El sistema del robot ROSA está diseñado ante todo para la implantación de prótesis total de rodilla, la intervención que más veces se realiza en el campo de la cirugía ortopédica. No obstante, esta tecnología también es útil y muy recurrente a la hora de realizar una prótesis parcial o unicompartimental de rodilla, y hacerlo además con total precisión.

Sus desarrolladores afirman, de hecho, que el robot ROSA no se limita sólo a la cirugía de reemplazo de rodilla; también abarca la posibilidad de emplearlo en la implantación de prótesis de cadera, debido especialmente a la integración del nuevo software que da sustento a su avanzada tecnología.

Así, los resultados que arroja este asistente mecánico solo son útiles para el cirujano ortopédico experto; gracias sobre todo al potente ordenador con el que cuenta su plataforma informática, a los datos en tiempo real que ofrece, y a los sensores estratégicamente colocados en la tibia y el fémur. Una capacidad que permite una colocación milimétrica del implante, dañando lo menos posible a los tejidos tras recurrir a una incisión menor.

Entre las notorias ventajas de este robot destaca su capacidad de optimizar los tiempos de la cirugía y la incisión menor que permite su tecnología, así como el alto nivel de precisión que posiciona adecuadamente el implante, en función siempre del perfil anatómico de la persona. A ello se suma sus resultados clínicos, mucho mejores, y su eficiencia a la hora de obtener una óptima planificación operatoria, sin mucho dolor limitante en el postoperatorio y con una recuperación mucho más rápida.

Pero también es digno de mencionar y subrayar su habilidad para conservar la mayor cantidad de huesos, rebajar el sangrado durante el acto quirúrgico, y respetar los tejidos circundantes. Amén, como no, de poder complementar las tecnologías asistidas del propio dispositivo con la habilidad y experiencia del cirujano; una mezcla eficaz que consigue mejorar la exactitud, precisión y consistencia de la cirugía, por un lado, así como una ruta directa a obtener al final una mayor satisfacción del paciente.

El robot ROSA representa, resumiendo, un gran paso adelante en la adopción de la cirugía robotizada en traumatología en España, allanándole el camino a grandes avances futuros en la asistencia de los pacientes.

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