El suicidio es el riesgo recurrente del 20% de los españoles

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Son muchos quienes han llegado a contemplar seriamente el suicidio. Un pensamiento que ronda a más de uno de cada cinco españoles, según una nueva investigación.

El Día Europeo de la Depresión es hoy, 2 de octubre, y a fin de concienciar sobre uno de los factores que más empujan al suicidio, la depresión, la compañía de seguros Aegon ha dado a conocer esta semana su V Estudio Salud y Vida 2022’, recogiendo la creencia del 31 por ciento de los españoles al percibir que su salud mental ha empeorado en el transcurso de este 2022.

De la depresión al suicidio solo hay un paso: la extinción

Silenciosa, drenante y todo un aguijón; de hecho, no da tregua y cada vez se lleva a más gente a sus filas. Hablamos de la depresión, sí, esa alteración psicológica camino de convertirse en toda una pandemia mundial que, por ahora, ya se ha cobrado muchas vidas; existencias que, además, acabaron debido al suicidio.

El trabajo en cuestión concluye, de hecho, que más del 20 por ciento de quienes conforman la población residente de España puede acabar teniendo un riesgo mayor de sufrir pensamientos suicidas, y todo por culpa del estrés y la ansiedad, principalmente. Y eso por no hablar del 31 por ciento de esos ciudadanos del país que lamentan que su salud mental haya empeorado durante los meses del 2022.

En este sentido, las mujeres son quienes peor percepción han admitido tener sobre la estabilidad de su salud mental, al menos en comparación con los hombres, y de nuevo según los datos de la citada investigación.

¿Lo bueno? Que las expectativas sobre el suicidio y la estabilidad mental mejoran conforme se van cumpliendo los años, ajustándose a la percepción de la realidad de cada uno.

En el último año, por ejemplo, más del 70 por ciento de los participantes de la presente encuesta se han sentido nerviosos, angustiados o muy tensos, mientras que más del 60 por ciento ha confesado haber sentido poco interés por hacer cosas, llorando o experimentando un decaimiento en el mismo periodo anual. ¿La buena noticia?

Que los del primer grupo han vivido sus episodios de ansiedad o tensión o angustia de manera poco frecuente, frente al segundo grupo, que ha sentido ese poco interés durante menos de la mitad de los días, por media, aunque siempre con el mismo periodo.

Aún más; el 30,7 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 25 años coqueteó con la idea de quitarse la vida, tal y como detalla el estudio; una proporción que disminuye ligeramente entre quienes tienen de 26 a 40 años, hasta situarse en un 30 por ciento; y descendiendo abruptamente a un 11,9 por ciento en el caso de los mayores de 65.

De hecho, el suicidio ha sido el pensamiento recurrente de un 27,2 por ciento de los españoles, una fantasía en la que se han refugiado más exactamente los encuestados que consideran que su situación económica ha empeorado durante estos últimos meses.

Cuando las emociones psicológicas sí influyen en la actitud frente al suicidio

En cuanto a las emociones que suscitan la conducta suicida, el estudio señala que el riesgo de ansiedad ya supera al de padecer estrés, con un 27,9 y un 22,9 por ciento de tasa, respectivamente. El estrés postraumático, por su parte, suma una incidencia minoritario pero relevante; es decir, un 39,4 por ciento.

Lo bueno, al menos, es que tres de cada cuatro interrogados que reúnen un cuadro de ansiedad o depresión, probablemente, consideran que hay cosas en sus vidas que valoran más que antes; una percepción que para muchos supone un espantapájaros contra el suicidio.

El 50,9 por ciento de los consultados, en cambio, ha confesado no intentar poner remedio para mejorar en concreto su bienestar psicológico o emocional, siendo aún más pocos quienes han declarado haber recurrido a la ayuda profesional de un psicólogo, lo que también es una buena noticia, mal que bien, ya que significa un 2,7 por ciento más que lo registrado el año anterior.

El uso de psicofármacos, en cambio, ha perdido puntos frente al año pasado, mientras el 17,1 por ciento de los participantes continúa optando por realizar actividades dirigidas a mejorar personalmente y por su cuenta, desde leer libros de autoayuda, aplicar ciertos cambios en sus hábitos, o realizar ejercicios de respiración y relajación.

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