El Tratado de Marrakech nace para saciar el hambre de libros de las personas con discapacidad visual; por una vida más informada, creativa, culta y satisfecha.

Leer es un derecho humano, como señala la Unión Mundial de Ciegos, un derecho de lectura al que solo el 7% de los casi 300 millones de personas con discapacidad visual en todo el mundo pueden acceder hoy en día, con más del 90% de los ejemplares publicándose únicamente en tinta. Ante un panorama tan desalentador, no es de extrañar que «el mundo sufra hambre de libros», como bien señala la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Este Tratado: lectura para todos

Vivimos en la llamada Sociedad de la Información. Y, no obstante, casi 300 millones de personas no pueden acceder a la información plasmada en libros. Son invidentes, personas con ceguera o baja visión, que por sus problemas de vista no pueden recurrir al formato impreso en el que tradicionalmente se publican revistas, periódicos, manuales, ensayos y literatura.

En este contexto de cultura marginada, educación limitada, preparación ralentizada y desarrollo aplastado, la comunidad internacional se alza en unión y, con el impulso de la Unión de Ciegos, y el apoyo de la OMPI, ofrece el Tratado de Marrakech, en respuesta al hambre de libros de los ciegos, usando la magia digital para convertir lo que antes solo eran manuales impresos en tinta, en manuales con formato braille, audio o macro tipo.

¿Qué es el Tratado de Marrakech?

El Tratado de Marrakech, firmado el 27 de junio de 2013 en Marrakech, busca facilitar el acceso a las obras publicadas y registradas por parte de todas aquellas personas con discapacidad visual y dificultad para acceder al texto impreso. un acuerdo que consiente a las entidades autorizadas, a intercambiar ejemplares accesibles entre sus beneficiarios y entre otras entidades también sumadas al Tratado, con apoyo, siempre, de la legislación nacional de sus países.

Desde el 30 de septiembre de 2016, fecha en la que entró en rigor para las veinte partes implicadas en ese momento, el Tratado de Marrakech ha puesto en bandeja digital no solo texto impreso, sino también más oportunidades de educación, progreso económico, estimulación social y desarrollo personal. Tanta ha sido su influencia que, en la actualidad, más de 70 países se han adherido y sumado a los vientos frescos de inclusión que trae consigo.

¿A quién va dirigido?

Son las entidades autorizadas y las organizaciones de ciegos de cada país adscritos al Tratado, quienes pueden enviar los libros, ya en formato accesible, y siempre bajo el amparo del cumplimiento de las normas del Convenio.

El 1 de enero de 2019 la Unión Europea le dio luz verde para aplicarse en todos sus países miembros, con derecho a producir, suministrar y compartir sin ánimo de lucro ejemplares accesibles a personas con dificultades para la lectura impresa. En España, este intercambio legal de ejemplares accesibles llegó de la mano de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) abriendo su Servicio Bibliográfico (SBO) de un modo libre y gratuito a todos sus afiliados.

«El acceso gratuito a las obras en formato accesible puestas a disposición a través del sitio web marrakech.once.es requiere que, con carácter previo, la ONCE verifique de forma fehaciente que el organismo solicitante tiene la condición de entidad autorizada, según el artículo 2.c del Tratado de Marrakech y el artículo 31 de la Ley de Propiedad Intelectual española».

¿Cómo afecta este Tratado a los autores?

Los libros accesibles deben llegar a los lectores con dificultades de vista o accesibilidad al texto impreso, de un modo libre y gratuito. ¿Y qué hay de la propiedad intelectual de sus autores? El Tratado de Marrakech contempla en sus artículos, que los titulares de la obra impresa que se pretende adaptar sean remunerados por cada copia adaptada a digital, braille o audiolibro, según la legislación nacional de cada país adscritos. Ante todo, respeto.

¿Quiénes van a remunerarlos? Las entidades y organizaciones y bibliotecas con permiso legal para hacer la transcripción y el cambio de formato del volumen. Así, de este modo, se respeta escrupulosamente y en todo momento el derecho de propiedad de su autor. Después de todo, el derecho a leer de unos no debe pasar por encima del derecho a la propiedad de quienes se han esforzado en crear algo que leer.

De este modo, tanto las obras como sus autores firmarán y dirán sí a la accesibilidad.

¿Cómo puede beneficiarse del Tratado de Marrakech?

Cualquier persona residente en España puede beneficiarse de obras accesibles, a través de la ONCE. Cumplimentando una documentación específica, la Organización podrá facilitar a la entidad solicitante un nombre de usuario y contraseña, con la que podrá acceder a su catálogo de libros. Si se reside fuera de España, solo se aceptan solicitudes que den el perfil como beneficiados, y que, por tanto, vengan de países que hayan implementado el Tratado en su legislación nacional.

Con estas reglas, se pretende evitar que los libros accesibles lleguen a manos inadecuadas y no autorizadas, manos que no han aceptado legalmente respetar la normativa del Tratado de Marrakech.

Un desarrollo humanitario

El Tratado de Marrakech es, en el fondo, una declaración de intención de administrar beneficios a las personas ciegas, con dificultades de vista o con problemas para acudir al texto impreso. Un formato de inclusión vestido de letra, verbo, información y dimensión humanitaria y social.

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