El vinagre, el truco para suavizar y blanquear aún más las toallas

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¿Le gustaría tener toallas más suaves? ¿Conseguir que sus blancos luzcan más blancos? ¡No se pierda estos útiles trucos de lavado de ropa del hogar con vinagre!

Catalogado como un artículo multiusos por las posibilidades de limpieza y alimentación que ofrece, el vinagre es un aliado perfecto del hogar. Y es que más allá de ser el ingrediente de muchas recetas de comida, también sirve para desinfectar superficies, limpiar los electrodomésticos, eliminar los malos olores, quitar las manchas de la ropa, y hasta suavizar y emblanquecer algunos tejidos. ¿De qué manera? Veámoslo.

El vinagre como desinfectante

Las propiedades antibacterianas que rebosa este producto lo convierte en un enemigo declarado y confeso de las manchas, o al menos de la mayoría, especialmente de esas compuestas de bacterias. Aplicándolo correctamente y en las cantidades adecuadas, este artículo puede convertirse en un remedio casero para erradicar la suciedad y dejar como nuevas las diversas prendas y las variantes superficies.

Natural y ecológico, seguro y económico, el vinagre carece incluso de químicos; lo que es todo un acierto, por cierto, ya que no llega a desgastar o a afectar de otra forma negativa la ropa, tal y como tienden a hacer los productos comerciales de limpieza.

Esta ventaja resalta enseguida a la hora de limpiar la ropa con vinagre, por ejemplo, ya que un chorro suyo basta para eliminar los malos olores, devolverles a las prendas blancas su impoluta tonalidad; y todo gracias básicamente a sus propiedades desinfectantes. ¿De qué forma se puede sacar partido a este producto, entonces?

Lo más importante es mezclarlo con un poco de agua tibia. Y dado que sus propiedades dejan tras de sí un efluvio neutro, el vinagre, combinado con agua, permite añadirle a la mezcla algunas gotitas de aceite esencial de lavanda o de limón o de cualquier otro aroma que a uno le guste, para así perfumar a gusto las prendas.

El truco está en coger un barreño o una palangana u otro contenedor similar; mezclar en su interior medio litro de agua junto con un vaso de vinagre y 20 gotitas del aceite esencial de libre elección, y agitar o remover bien el combinado para que los ingredientes se integren bien. ¿Y luego?

Bueno, pues después solo resta sumergir la toalla o sábana o ropa de turno en cuestión en esta mezcla, y dejarlo ahí metido durante unos 30 minutos para que actúe bien en el tejido. En este sentido, es recomendable frotar la prenda pasado el tiempo con un cepillo de hebras suaves pero firmes, por ejemplo, y así conseguir que el mezclado también penetre en las zonas más difíciles. Tras ello solo queda escurrir bien la prenda y tenderla al sol y esperar a que se seque.

Una forma más rápida de conseguir toda esta desinfección y con cantidades de ropa más numerosa es echando el vinagre directamente en la lavadora o, más exactamente, añadirle dos tazas de vinagre al ciclo normal del lavarropas, eligiendo el lavado con agua caliente.

El vinagre como quitamanchas

En cuanto a su uso para eliminar la mancha de las prendas, el procedimiento también es bastante simple, siendo necesario aplicarlo directamente en la prenda y aguardar unos minutos para que actúe. Su trabajo no es otro que evitar que la mancha se adhiera a la tela, y de hecho lo consigue las más de las veces.

Y lo mismo ocurre para blanquear toallas o ropas de color, aunque aquí hay que hacer una mezcla más proporcional, donde la mitad sea agua tibia y la otra mitad sea vinagre, sumergiendo la ropa en cuestión durante unos 15 minutos, para más tarde aclararlo con una buena cantidad de agua fría.

En este sentido, se dice que el vinagre blanco es el mejor suavizante de telas, ya se trate de toallas o repasadores o cualquier otro tipo de ropa. Para ello será necesario echar una taza de vinagre blanco y otra taza de agua tibia en un recipiente, aplicar la mezcla de ambos líquidos sobre la ropa sucia (que debe estar seca, por cierto), y dejar después que actúe durante unos minutos. El último paso que dar en este truco de blanqueamiento con vinagre pasa por lavar la prenda en cuestión con normalidad, ya sea a mano o en lavadora, enjuagándolo antes con mucha agua fría, eso sí.

De hecho, y gracias a que tiene algunas propiedades que protege la pigmentación del material en el que se aplique, se suele recomendar usar el vinagre blanco en el lavado habitual, ya que preserva mucho los colores de las prendas. La manera de sacarle partido a este truco vuelve a ser, nuevamente, muy simple.

Consiste únicamente en coger un balde y llenarlo con tres cuartas partes de agua tibia; volcar en su interior una taza de vinagre blanco, mezclarlo a conciencia y luego meter toda la ropa blanca o de color que se quiera suavizar; para al final dejarlo reposar unos 30 minutos antes de retirarlo de la mixtura. Para finalizar, se debe lavar las prendas en un ciclo normal en la lavadora o, si ya están limpias, enjuagarlas a conciencia con abundante agua tibia.

El atajo de este truco pasa de nuevo por añadir al ciclo de lavado escogido una taza y media de vinagre blanco. O, si ello no es suficiente, se recomienda dejar en remojo las prendas, en una mezcla hecha de dos litros de agua caliente y dos tazas de vinagre blanco, dejando la prenda en remojo durante toda la noche, si es necesario, y previo siempre al lavado habitual de la lavadora o a mano.

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