Quizá sea la la frase que decimos cuando indefectiblemente las cosas no van del todo bien. Buscamos la alegría, si bien la relacionamos con nuestra felicidad; y a veces no sabemos qué es ni dónde encontrarla. Al identificarla pensamos que todo cuanto sucede va a ser inmutable, y no. Todo fluye y nada permanece, decía Heráclito de Éfeso, pero no por eso nos consideremos enormemente infelices ni estemos permanentemente tristes.

María Inés López-Ibor es hija y nieta de psiquiatras. Esos médicos que buscan ayudarnos para que poco a poco entendamos qué significado tiene la felicidad. Nos alejan del dolor del alma porque este no se elige. Hemos ido a verla porque quiere hablarnos de su último libro.

Prensa Social: Gracias por concedernos esta entrevista, doctora. ¿Estamos realmente perdidos a la hora de saber qué es la alegría o qué nos proporciona ese estado? Según en donde hayamos nacido nuestras necesidades son distintas, y, por tanto, nuestra concepción de la felicidad también. ¿Es cierto?

Dra. María Inés López-Ibor.: No entiendo bien la pregunta, ambiente o cultural. Está claro que el ambiente influye no sólo en nuestro estado de ánimo, sino también en nuestra salud física en general. Si nacemos en ambientes más favorecidos tendremos más acceso a cuidados y podremos encontrarnos mejor. 

Nuestra cultura y nuestra educación es fundamental para entendernos a nosotros mismos y sobre todo para entender el mundo que nos rodea, una parte importante es el concepto de felicidad, como logro en esta vida o como el sentido último y viene influido por nuestra educación, cultura y forma parte de nuestros valores.

Dra. María Inés López-Ibor

PS: A lo largo de la historia la concepción de la alegría ha cambiado, de modo que no siempre se ha tenido una percepción única de lo que supone estar alegre. También podríamos decir que estamos en una permanente búsqueda del tiempo perdido, como escribía Marcel Proust, ¿no es así?

Dra. L.-I.:  A lo largo de la historia la alegría se ha identificado como un sentimiento que aparece en respuesta a algo bueno que nos sucede y la búsqueda de las cosas buenas ha sido siempre una contaste de la filosofía en general y del ser humano en particular.

PS: ¿Sabría decirnos cuánto dista entre un momento feliz y uno desgraciado? ¿Por qué en el primer mundo navegamos entre tanto sufrimiento?

Dra. L.-I.: Mucha gente contestaría que la distancia entre un momento feliz y uno desgraciado puede estar en relación con nuestra actitud, otros dirían que el sentido de nuestra vida. Yo creo que el sufrimiento forma parte de nuestra vida, y debemos estar tristes o angustiados por las cosas malas o injustas que nos suceden, pero una vez identificados sí que debemos trabajar en aceptarlas y en la medida de lo posible superarlas para incluso poder salir fortalecidos, si es posible. 

PS: La vitalidad, la juventud, el futuro se relacionan con la alegría, pero eso no lo vemos en los jóvenes de ahora. ¿Sabría decirme por qué?

Dra. L.-I.: Pienso que los jóvenes ahora están viviendo situaciones de incertidumbre difíciles de manejar, que les están afectando a su ánimo y por eso cada vez más aparecen síntomas de ansiedad o estrés o incluso depresivos. Además de la incertidumbre se encuentran muy expuestos a lo que sucede y a los que les sucede y reciben demasiada opinión, quizás a través de las redes sociales, que no son capaces de procesar, lo que les está generando mucho estrés.

PS: ¿Felicidad vs. alegría? ¿Son sinónimas?

Dra. L.-I.: Creo que no. La felicidad para mí es un estado absoluto de bienestar, muchas veces asociado a un logro, meta, objetivo de vida, mientras que la alegría es un sentimiento que aparece cuando algo bueno nos sucede. Yo puedo estar alegre por una cosa, preocupada por otra y esos sentimientos coexisten en el mismo momento, quizá prestemos mas atención a los negativos que al positivo. 

Pienso que por lo tanto son distintos, la alegría es más bien sentimiento y la felicidad tiene más que ver con el sentido de nuestra vida.

PS: A nuestros lectores les gustaría saber dónde encontrar la felicidad, la alegría. 

Dra. L.-I.: La alegría puede encontrase en pequeños momentos, si los valoramos: la sonrisa de un hijo, la llamada de un amigo, un nuevo día, un detalle de un compañero de trabajo; o con nosotros mismos, si valoramos los pequeños y los no tan pequeños esfuerzos que hacemos cada día por hacer bien las cosas. 

 La felicidad como algo absoluto y permanente es más difícil de encontrar. Existe sin duda, pero probablemente como absoluta no se encuentre en esta vida.

PS: En determinados contextos, en determinadas edades no sabemos cómo mantenernos alegres por las enfermedades, las circunstancias, los problemas, etcétera. ¿En dónde podemos encontrar los asideros para continuar?

Dra. L.-I.: Es probable que en situaciones adversas existan más asideros de los que creamos, lo que pasa es que no los vemos. Unas fortalezas estarán en nosotros mismos, en cómo podemos tratar de afrontar esa situación, por ejemplo, aceptando un tratamiento duro y complejo y otras en las personas que nos rodean, familiares, amigos, profesionales. 

PS: Si relacionamos los problemas que sufrimos a diario con la alegría, diríamos que todos nosotros somos infelices porque tenemos estrés, situaciones complejas, enfermedades… ¿Cuál es su opinión al respecto?

Dra. L.-I.:  En nuestra vida tenemos situaciones de tensión, es lo que llamamos estrés, que pueden ser producidas por cosas buenas (ejemplo: una boda) o malas o negativas (pérdidas), pero también tenemos que valorar que en ese momento pueden estar sucediendo cosas buenas que nos pueden dar alegría y que quizá no valoramos porque no las vemos.

PS: La inteligencia condiciona muchas cuestiones —entre ellas la alegría—, pero no podemos elegirla. ¿Qué podemos hacer para ser más alegres?

Dra. L.-I.: Creo que se puede entrenar, podemos aprender a ver el vaso medio lleno, si reflexionamos sobre ello, si potenciamos nuestras virtudes, sobre todo si nos conocemos mejor, si exploramos nuestras capacidades y debilidades con objetividad podremos mejorar

PS: Nacemos con un carácter más o menos alegre dependiendo de muchas cuestiones. ¿Podríamos modificar quiénes somos o es necesario atravesar el desierto de la experiencia?

Dra. L.-I.: Existen dos conceptos en la personalidad importantes: uno es el temperamento, que viene determinado por nuestros genes, por eso nos parecemos más a uno de nuestros padres; y el carácter, que viene determinado por el ambiente: un ambiente más favorecido hará que nuestro carácter sea más alegre; o quizá lo contrario: más caprichoso, por no haber tenido que esforzarnos. 

PS: Un paseo, contemplar el mar, pintar una acuarela, leer un buen libro, pequeñas cosas y grandes resultados. ¿Por qué nos alejamos de lo sencillo?

Dra. L.-I.: Quizá es un tema de nuestra sociedad: queremos todo y no nos conformamos con lo sencillo. En las pequeñas cosas es en donde encontraremos esa alegría que buscamos, encontraremos nuestra alegría interior, nuestra paz.

PS: ¿En qué influye la tristeza aparte de en nuestro estado de ánimo?

Dra. L.-I.: Se sabe que periodos prolongados de tristeza pueden afectar a nuestra salud física, haciéndonos más vulnerables a padecer enfermedades, nos debilita nuestro sistema inmunitario.

PS: ¿Por qué no somos flexibles a la hora de buscar nuevos retos y asideros?

Dra. L.-I.: Quizá porque no trabajamos en ello, pensamos que somos de una determinada manera y ya está, Muchos de mis pacientes me comentan que son pesimistas y siempre les recomiendo trabajar en aprender a ver y responder de otra manera. 

PS: ¿Podríamos medir nuestro estado de felicidad o nos quedamos con lo poco que nos hace felices? El bienestar interior se relaciona con un estado de placidez, tranquilidad y la nula percepción de dolor o miedo, ¿es más fácil de lo que pensamos llegar a ese momento?

Dra. L.-I.:  Creo que la felicidad y la alegría deben entenderse como un camino que recorremos cada día, por eso es importante quedarnos con lo bueno para seguir caminado y ser capaces de ver lo bueno.

La capacidad de introspección es un reto, porque cuando miramos al interior descubrimos cosas de nosotros mismos que no nos gustan, pero si las aceptamos o los modificamos llegaremos a ese estado de paz interior que sin duda nos proporcionará ese estado de bienestar al que todos aspiramos 

PS: La enfermedad mental, la depresión, el estado de ánimo bajo se relacionan con una poca o nula predisposición para encontrar la alegría, pero no es del todo cierto. He conocido personas con enfermedades complejas que llegan a ser felices. La pregunta entonces es: ¿por qué es tan desgraciada la gente que aparentemente no tiene grandes problemas?

Dra. L.-I.: Quizá porque el ser humano es siempre insatisfecho, cuando uno piensa en uno mismo siempre estaré insatisfecho. Una de las claves es la generosidad, pensar en los demás nos hará encontrarnos mejor. 

Los pacientes depresivos, no son capaces de pensar en los demás, es uno de los síntomas de esa enfermedad, quizá por un mecanismo de protección para tratar de recuperarse, per en cuanto empiezan a mejorar empiezan a pensar en los demás, en su familia, en sus amigos, en sus hijos y eso les hace, mejorar aún más rápido.

Mi padre, el profesor Lopez-ibor, decía que las reglas para la salud mental eran olvidarse de uno mismo y pensar en los demás, el sentido del humor y el sentido de trascendencia.

PS: Tener flexibilidad cognitiva claramente nos predispone también a encontrar la felicidad y, por tanto, la alegría. ¿Está de acuerdo?

Dra. L.-I.: Nuestra manera de pensar también condiciona nuestro estado de ánimo, el ser humano está continuamente analizando lo que nos sucede y cómo reacciones a los que nos sucede, si somos flexibles podremos tratar de aprender a responder de una manera más esperanzada.

PS: En ocasiones un estado depresivo se confunde con un sentimiento de tristeza, y no es lo mismo. Explíquenos esto, por favor:

Dra. L.-I.: La tristeza es un estado de ánimo que aparece cuando perdemos algo: la salud, un familiar, una pareja; y la depresión es una enfermedad en la que además de tristeza hay otros síntomas psicológicos, como la anhedonia, que es la incapacidad de disfrutar de las cosas; o síntomas físicos como alteraciones del sueño, del apetito, o irritabilidad, tensión interna o falta de concentración, por ejemplo.

PS: ¿Cuándo podríamos saber que estamos deprimidos y, por tanto, no identificamos la alegría? Aconseja pedir ayuda, pero ¿cuándo?

Dra. L.-I.: Cuando la tristeza o esos síntomas son intensos e interfieren en nuestra actividad cotidiana y duran varios días es cuando debemos acudir al médico, porque es una enfermedad que tiene tratamiento y cuanto antes mejor.

PS: La sonrisa es una puerta abierta a la felicidad y hay veces que sonreímos para defendernos de tanta agresividad; ¿es una forma de encontrar nuestra propia alegría?

Dra. L.-I.: La madre Teresa de Calcuta decía la paz empieza con una sonrisa y es completamente cierto.

PS: Voy a personalizar esta pregunta, pero creo firmemente que la generosidad nos devuelve luz y sobre todo una alegría inmensa: el que da recibe por ciento, ¿lo cree usted así?

Dra. L.-I.: Sin duda, pensar en los demás hará vivenciemos la vida de manera más alegre. Está demostrado y hay experimentos psicológicos que demuestran que el nivel de satisfacción es mayor cuando damos que cuando recibimos. Es mejor hacer un regalo que recibirlo.

PS: ¿Qué cosas nos podrían dar felicidad y, por tanto, alegría?

Dra. L.-I.: Creo que más de las que pensamos, todo aquello que muchas veces no valoramos y sucede en la vida cotidiana: una buena conversación con un amigo, un paseo por el campo, un día soleado…

PS: ¿Entendemos la alegría como una vivencia a ser compartida o es un estado de ánimo que procuramos en momentos concretos?

Dra. L.-I.: Mi hipótesis es que podemos convertir la alegría en una vivencia, entendiendo vivencia como aquello que forma parte de nuestra biografía, por eso cuando algo bueno nos sucede hay que sentirlo, pensarlo, recordarlo, vivenciarlo…

PS: Hablemos de neurociencia. ¿Qué se ha averiguado hasta ahora acerca de la felicidad?

Dra. L.-I.: Se hacen estudios de la felicidad desde el punto de vista seudocientífico, de momento los resultados la relacionan con aumento de neurotransmisores como la serotonina, dopamina, o determinados aspectos genéticos.

PS: ¿Es la alegría una emoción, un estado, un sentimiento? 

Dra. L.-I.:  Es todo, una emoción o sentimiento que surge ante algo que nos sucede, es decir un sentimiento del ánimo. Pero también está en relación con cómo nos encontramos con nosotros mismos, con nuestra vitalidad, un sentimiento vital. Y también está en relación con la manera de entender el mundo y puede estar relacionado con nuestra personalidad. 

PS: No es lo mismo estar alegre ser alegre…

Dra. L.-I.: En inglés ser y estar es lo mismo, utilizan el mismo verbo: to be. Nosotros no, porque no es lo mismo. Estar alegre es un sentimiento que aparece cuando algo bueno nos sucede; si ese sentimiento es intenso, es una emoción, y ser alegre tiene más que ver con una disposición, con unos rasgos de personalidad, pero también con nuestro proceso de pensamiento y toma de decisiones.

PS: Díganos cuál es su fórmula mágica para concebirla.

Dra. L.-I.:  Para mí la fórmula mágica es simple: hay que buscarla. Todo lo que buscas tarde o temprano lo encuentras, si persistes en ello. 

Muchas gracias, doctora López-Ibor. En En busca de la felicidad encontramos un libro que nos puede justificar lo que está sucediendo en el aquí y ahora que tan pocas veces valoramos. Gracias por enseñarnos a buscar la luz del camino y por encontrar el sentido de nuestra existencia. Enhorabuena, María Inés.

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