Por Concha Moreno para Prensa Social.

Joan Moyà-Köhler, Andrea García-Santesmases y Lluvi Farré Montalà, tres investigadores del grupo CareNet del IN3 de la Universidad Oberta de Catalunya, UOC, han hecho confluir su investigación sobre las infraestructuras de los cuidados en el proyecto «Infraestructuras para una vida independiente: una investigación participativa para repensar la vivienda, los cuidados y la comunidad en tiempos de pandemia».

La investigación, que debe desarrollarse a lo largo de un año, reflexionará sobre los espacios pensados para cuidar a alguien y dispondrá de los elementos necesarios para sostener la vida de las personas en situación de dependencia desde tres vertientes: la diversidad funcional, intelectual o física y las personas mayores. Cada uno de los investigadores se adentra en experiencias reales en marcha en la ciudad de Barcelona y, de este modo pone de relieveiniciativas innovadoras que pueden convertirse en modelos a seguir.

Moyà-Köhler aporta al estudio una investigación sobre el proyecto para personas con diversidad funcional intelectual«Me voy a casa», de la Fundación Catalana Síndrome Down. Se trata de una alternativa que permite a las personas con este tipo de discapacidad gozar de una vida más autónomaque la que pueden tener en las residencias o centros de acogida más habituales, espacios que se comparten con siete u ocho personas y un educador las 24 horas. 

Un apoyo que puede implicar hacer la lista de la compra o llevar el control del dinero, pero que permite a la persona vivir sola «sin un monitor las 24 horas y decidiendo con quién vivir». Esta vida independiente se presenta también como una oportunidad ante la posibilidad de otras pandemias.

La investigadora Andrea García-Santesmases, por su parte, se adentrará en la investigación sobre el proyecto para personas con diversidad funcional física Guttmann Barcelona Life, que se encuentra en el momento inicial de su puesta en marcha. Se trata de una iniciativa piloto del Instituto Guttmann, que va más allá de la innovación científica en cuanto al tratamiento y la rehabilitación de personas con diversidad funcional física.

Viene a ser «un proyecto híbrido de transición a la vida independiente orientado a expacientes, con unos pisos individuales domóticos situados en un edificio que tiene una parte de asistencia y con accesibilidad a la institución». El espacio dispone de zonas comunes, un portero, personal sanitario y sociosanitario que prestan apoyo a los usuarios en tareas puntuales. 

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Para personas mayores

El proyecto de los investigadores se completa con la experiencia de Can 70de la cooperativa Sostre Cívic, de la cual se encarga Lluvi Farré Montalà. Se trata de una iniciativa de vivienda colaborativa sénior que se está diseñando en Barcelona. Recientemente, el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado la cesión de un solar para la puesta en marcha de esta iniciativa

No se trata de una alternativa de «masas«, pero sí puede aportar ideas«para repensar otros servicios, como las residencias», señala el investigador. 

La investigación de estos expertos es de plena actualidad, una vez se ha constatado que con la pandemia de la Covid-19 —afirma el investigador Joan Moyà-Köhler— las grandes infraestructuras de cuidados, tal como están pensadas, han fracasado, no solo en mantener la vida, sino también en sostenerla —la idea de mantener los cuerpos vivos—, y también han fracasado estrepitosamente en el sentido de ofrecer posibilidades de tener una vida plena y digna».

El proyecto, que se presentó en el marco de la Bienal Ciudad y Ciencia 2021, fue uno de los galardonados en los premios de Investigación Científica, convocados por el Ayuntamiento de Barcelona.

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