Enfermedad de Chagas: poniendo fin al desentendimiento

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Parásito transmisor de la enfermedad de Chagas, imagen cortesía NathanPhoto.

También conocida como tripanosomiasis americana, la enfermedad de Chagas genera problemas serios a dos de los órganos más vitales, el estómago y el corazón.

Hoy 14 de abril es el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS); fecha perfecta para dar y mostrar apoyo hacia esta patología parasitaria muy común en Latinoamérica.

Porque con comunicación, información y educación, se está colaborando en concienciar sobre la realidad de quienes la sufren, mejorar su día a día, y ser partícipe de sus consecuencias. ¡Súmese!

¿Qué es la enfermedad de Chagas?

Silenciosa, discreta, patológica, parasitaria e invisible, la enfermedad de Chagas es un mal que responde a la presencia causal del virus infeccioso Trypanosoma cruzi, mientras congrega en torno a sí un colectivo muy diverso de pacientes que necesitan de más solidaridad y empatía por parte de la comunidad social.

«La enfermedad de Chagas es una enfermedad infecciosa muy especial, muy particular, porque tiene un período que puede ser absolutamente silencioso», explicó al respecto Marcelo Abril, director ejecutivo de la Fundación Mundo Sano, entidad que desde 1993 opera a nivel de España y Latinoamérica.

Se trata de una enfermedad que se transmite mediante las heces de los parásitos hematófagos de las vinchucas, principalmente, tras una picadura directa en la piel de las personas. No obstante, también tiene otros medios de dispersarse entre los humanos. ¿Cuáles?

Por transfusión de sangre, por ejemplo, por alimentos contaminados, mismamente, o por trasplantes de órganos provenientes de una persona infectada, sin ir más lejos; o, peor, durante el embarazo de una madre infectada al hijo no nato (transmisión congénita) o en el parto (transmisión vertical).

«La enfermedad de Chagas puede no manifestar síntomas, y esa característica que en realidad es un beneficio para las personas, porque da tiempo para su diagnóstico y tratamiento, muchas veces se torna una desventaja. Porque justamente al no manifestar ningún tipo de consecuencia en la salud, no hay una motivación para pedir el diagnóstico, y eso es realmente muy muy grave».

Entre las señales más habituales de esta patología destacan diversos síntomas cardíacos y digestivos, como problemas digestivos o para defecar, un corazón agrandado que ya no bombea bien la sangre, una mayor probabilidad de sufrir derrame cerebral, e incluso latidos irregulares que pueden desembocar en muerte súbita.

Son muestras que, en suma, condicionan el resto de la vida, y a las que a veces precede otros signos más discretos y leves, desde fiebre o diarrea o vómito, hasta fatiga o sarpullidos o párpados hinchados; amén de una pérdida de apetito, y/o dolor en cabeza o en el resto del cuerpo.

Estas leves señales son las que deben detectarse y tratarse a tiempo, pese a que suelen desaparecer por sí solos, generalmente, pues un desentendimiento causa que la enfermedad de Chagas permanezca en el cuerpo, y que desemboque más tarde en los problemas más graves que ya hemos señalado antes.

Se dice, de hecho, que la aparición de estas señales implica una condición sanitaria irreversible, no importa el tratamiento dispensado, dejando en el paciente unos daños sanitarios ya causados y agraviados que ya no se podrán solucionar.

¿Cuál es la incidencia actual de la enfermedad de Chagas?

Si bien buena parte de los aquejados acaban sobreviviendo a su toque infeccioso, se estima que al año se producen más de 12,000 muertes anuales por su causa, habiendo en el planeta entre seis y siete millones de personas afectadas, aproximadamente.

Pero son estimaciones vagas, empero, porque incluso hoy en día se desconoce el conteo total de pacientes que conviven con ella, razón por la que se hace crucial incentivar un mejor registro y monitoreo de la enfermedad, tanto a nivel estatal como internacional.

«Contar con el registro de los casos es vital para el respeto de los derechos de las personas que tienen Chagas», y así lo demandan desde la Fundación Mundo Sano, especialmente «para el buen manejo de la enfermedad y su prevención».

Para el representante de esta asociación de talla iberoamericana, «el diagnóstico y tratamiento de las mujeres en edad fértil previene la transmisión congénita», en sus propias palabras; «pero hay que ampliar el acceso a ellas mediante la detección activa de personas afectadas», tal y como aseveró, «así como seguir desarrollando nuevas herramientas».

Demandando más registro y monitoreo

Hablamos de una enfermedad necesitada de más abordaje multidimensional, cuya meta más cercana es contribuir a la eliminación de su transmisión materno infantil para el 2030 o, como mínimo, llegar a controlarlo más y mejor. ¿Cómo? Trabajando de manera conjunta y cooperativa, y fortaleciendo acciones que amplíen el acceso al diagnóstico y tratamiento de la población de riesgo.

Por ello, hablar hoy de esta patología es sensibilizarse, hacer un llamamiento a la acción, incentivar un conocimiento que beneficia tanto a los pacientes como al sector sanitario y al resto de la población.

Un respaldo al saber y al entendimiento, que además puede provenir desde las ramas de afectados, familiares, asociaciones, investigadores, profesionales de la salud, personalidades públicas, organizaciones e instituciones de todo el mundo.

«Es importante que la gente sepa que hay herramientas disponibles para diagnósticos que son certeros, que son adecuados, y que también hay alternativas terapéuticas para la enfermedad de Chagas que, aplicados a tiempo, liberan a las personas de las consecuencias severas que puede tener esta enfermedad con el paso de los años», afirmó el portavoz de Mundo Sano.

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