La directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas confía en poder frenar las enfermedades ligadas al envejecimiento, la longevidad y la Covid.

La longevidad es un tema que siempre despierta interés. La Fundación MAPFRE y la Universidad de Deusto organizaron en Madrid un seminario que tuvo como tema principal esta temática, precisamente, y entre los muchos detalles que dejó el evento destacan los aportados por la bióloga molecular María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), quien durante su intervención no dudó en expresar su confianza en poder frenar enfermedades asociadas al envejecimiento y al coronavirus y, con ello, acrecentar la longevidad humana.

La longevidad: un reto planteado a nivel de muchos ámbitos

¿Cómo se mide la aportación de la economía plateada en la sociedad? ¿Y la del edadismo? Ese fue un interrogante largamente debatido durante el seminario. ¿Cómo ha afectado el coronavirus a la esperanza de vida del ser humano? ¿Acaso viviremos más y mejor? Demandas que tienen a la longevidad en su fórmula, como pueden ver, y que estuvieron candentes durante el evento. En palabras de Julio Domingo Souto, director general de Fundación MAPFRE, la intención que inspiró el acto fue poner bajo mirada analítica y de microscopio la huella del cambio demográfico.

«Queremos poner la mirada en el cambio demográfico desde un punto de vista positivo», confesó sin ambages. «Un mundo de oportunidades que se abre, y no un problema del que España puede ser un referente y liderar una estrategia que se adapte al futuro con una nueva generación de entre 55 y 75 años con grandes capacidades de talento, consumo y experiencia», explicó.

Por su parte, el director del Centro de Investigación Ageingnomics, Juan Fernández Palacios, dirigió sus explicaciones al propósito de estudiar las aportaciones positivas de los sénior, es decir, el colectivo de mayores.

«Un nuevo estudio de Oxford Economics calcula que los mayores de 50 aportan el 26% del PIB español», señaló, presentando el ensayo como un respaldo de la intención proyectada.

«La evolución de la longevidad y los avances médicos y tecnológicos hará de este grupo uno cada vez más clave en todos los ámbitos», agregó, para pasar a erigir la figura de la bióloga molecular  María Blasco como ejemplo de aportación a los avances de los científicos, una prueba de su participación activa en la lucha contra el envejecimiento, un campo de batalla en el que la Covid-19 no ha quedado al margen y en cambio sí ha presentado obstáculos.

La longevidad es una competencia de científicos, pero también de inversores

Para la científica María Blasco, estudiante a fondo de la telomerasa durante las últimas dos décadas, años que le han elevado a la categoría de especialista en la ‘enzima de la eterna juventud’, la cual actúa de plástico protector para los cromosomas, el vivir bien y durante mucho tiempo es un asunto en el que la ciencia cada vez más está apostando por remarcar, centralizar y preponderar, dando paso a una opción que «marcará el futuro de la biomedicina», posiblemente.

Como prueba de ello, asegura, se yerguen los proyectos emprendidos e invertidos por Amazon, Google, Facebook y otras grandes empresas similares, iniciativas parecidas al que ella misma lleva veinte años estudiando.

A su parecer, es muy importante, esencial, de hecho, conocer el origen molecular del cáncer y los fallos cardiacos y el resto de las enfermedades degenerativas y ligadas al envejecimiento, ya que sólo conociéndolas bien se las puede frenar.

«Estamos ante un cambio de paradigma», expuso; «están todas relacionales y tienen un mismo origen, el envejecimiento de las células», hizo ver. «Esto es clave para la detección precoz, la prevención y el tratamiento de enfermedades como el Alzheimer, que se espera se dispare en las próximas décadas, a medida que vivamos más años».

Tal y como expuso y recalcó la directora del CNIOS y bióloga molecular, «se pueden desarrollar medicamentos, aumentar la longevidad a través de activar enzimas como la telomerasa», algo en lo que muchos laboratorios ya están interesados.

Una longevidad que pasa por frenar el cáncer y las enfermedades degenerativas

Ante el interrogante de si se puede poner freno a las patologías degenerativas y al cáncer, Blasco desveló el trabajo de su equipo. «Estamos estudiando una terapia génica para frenar las enfermedades degenerativas y si lo conseguimos, sería la primera vez que se consiguiese en la historia», manifestó.

«Hasta ahora se han tratado las enfermedades como entes aislados, pero el carácter preventivo o desarrollar medicamentos capaces de frenar el envejecimiento de las células sería pionero», reveló, aclarando a renglón siguiente que tal cosa «sería clave para todas las secuelas que se están generando con la Covid, cuya gravedad está asociada a telómeros más cortos, que no se regeneran, como las fibrosis pulmorables, renales o neurológicas».

No todo está por descubrir, no obstante; una limitación de la que la bióloga molecular es bastante consciente, después de que su equipo ya lo haya constatado en ratones. «Utilizamos la telomerasa para frenar la progresión de enfermedades degenerativas como la fibrosis pulmonar», contó durante su turno de palabra en el seminario.

«Así damos vida extra a las células y hemos conseguido, en ratones, retrasar el envejecimiento de las células y con ello la aparición de muchas enfermedades. Jugando con los telómeros y la telomerasa se puede manipular la longevidad y encontrar estrategias contra enfermedades degenerativas y contra el cáncer, curando enfermedades que antes éramos incapaces de curar», compartió con la audiencia asistente al evento.

Las nuevas propuestas contra el envejecimiento pueden cimentar el futuro de la longevidad

Ante las luces y sombras que arrojan el contexto arriba señalado, Mayte Sancho, gerontóloga del Comité de Expertos de 65YMás, y miembro de igual cargo en el Centro de Investigación Ageingnomics, recalcó heterogeneidad del colectivo sénior, apuntando que va más allá del estereotipo; asimismo, puso énfasis en la necesidad de incrementar tanto los recursos como la investigación que gira en torno a la economía de los cuidados.

Por su parte, Iñaki Ortega, consejero asesor de Ageingnomics y profesor de Deusto Business School, presentó durante el mismo seminario seis de los proyectos universitarios que más soluciones plantean sobre la problemática, enfocándolos en los aspectos relacionados con la economía y el envejecimiento y, por ende, destacados porque ponen como objetivo la meta de la longevidad.

Fueron proyectos muy variados, a decir verdad, bastante intergeneracionales e interprovinciales, e igualmente con mucha diversidad de género, abarcando sectores sociológicos, arquitectónicos y rurales. Como ejemplo de ello señalamos el proyecto indicador capaz de medir la Silver, especialmente los efectos en los ámbitos de la salud, por no hablar de las finanzas del optimismo y la longevidad.

O el proyecto arquitectónico ‘ARADOS’, Plataforma Colaborativa para Áreas Rurales Amigables y Solidarias, orientada a mejorar la vida independiente, así como a fomentar la atención de las necesidades de las personas mayores en el ámbito rural. O el presentado atlas mundial de la variación temporal de la longevidad. O la investigación sobre la relación entre el edadismo y desarrollo en economía silver, característico por enfocarse en los desiguales estilos de vida entre las personas mayores.

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