Rocío de los Reyes Machuca para Prensa Social

Es un tío muy vacilón, es de Noruega y se llama Jorund Alme.

Alto como buen nórdico, de complexión atlética y piernas de gamo, cuentan que, hace tan solo un par de meses, se jactaba de tener sangre vikinga y guerrera, hasta que, de pronto, le entró el hormiguillo del cambio radical.

El andova asegura sentirse mujer discapacitada, porque su sueño de siempre fue haber nacido con parálisis de cintura para abajo. Hay gente pa tó, como aquel que dijo. El nota se ha hecho transdiscapacitado. Como suena.

Por todo el morrazo va por Oslo y por Bergen calzado en silla de ruedas, concediendo entrevistas y llevándoselo calentito sin currar, gracias a políticos y a periodistas capullos que ven muy interesante su opción y tal.

Sí: he dicho capullos. Y capullas y capulles también, por supuesto. Ya sean de Fredrikstad o de Marbella, es igual. Aplaudiendo a este gilipollismo sin fronteras.

Ya verán, ya: que en un cuarto de hora tendremos al colega Jorund cobrando una pensión de invalidez y dándonos charlas a los demás de inclusión, porque él sabe tela de discapacidad, más que los ratones coloraos. ¡Enga ya, ome! ¿Te quié ir ya?

Sí, claro. Sabe más que una misma, que nací con parálisis cerebral. Para salir a la calle no he podido elegir, como Jorund. Mis zapatos han sido siempre mis sillas de ruedas.

Por ello me indigna el teatro del noruego y de sus adláteres, todo un insulto a quienes bregamos día a día con la movilidad reducida y con las barreras arquitectónicas del rallie París – Dakar que son las calles de Sevilla.

Es posible que don Jorund esté como la Jaca de la Algaba. Pero lo cierto es que se merece la palma, el tío, por superar el record del cretinismo.

El listón se lo habían puesto muy alto, reconozcámoslo. Un colega suyo, de 60 tacos de almanaque, y con más pelo ahí que la bañera de Chewbacca, dice sentirse como una niña de cinco añitos. Dos profesores londinenses afirman que Robinson Crusoe era vegano, y han reescrito la novela del glorioso náufrago de un modo políticamente correcto, alimentándose de flores silvestres y sin pescar un solo pez.

Pero a quienes tenemos dos dedos de frente y nos ganamos el pan con el sudor de nuestra frente, no nos la dan con queso esta panda de capullos (sí, he dicho capullos) que tenemos enfrente.

Esta noche me traicionó mi subconsciente y los tenía a tiro a todos ellos, a todos. Los capullos (sí, he dicho). En amor y compaña.

De modo que una se arranca por nuestra faraona Lola Flores y les larga lo más grande:

– ¡Si me queréis, irse!

Y los capullos, sí, capullos, se van de crucero. Y por la alta mar del Pacífico el barco se hunde. Y el Jorund, y los profesores Robinsones y el hombre – niña de 5 años llegan a una isla solitaria.

Con más hambre a los dos días que el perro de un ciego, los dos Robinson se olvidan de su novela y le rebanan el pescuezo al primer cochino salvaje que trincan para devorarlo, seguidos a la zaga por el hombre que decía ser cría y que ya se ha comido a su muñequita de trapo.

Y nuestro héroe, nuestro Jorund, manda a paseo la silla de ruedas y sube trepando a un cocotero para llevarse algo al estómago. Y mientras sube se raspa en la entrepierna, quedándosele sus partes más coloradas que el huevo de un ciclista.

Y una disfrutando de veras. ¡Qué lástima que sonara el despertador!

ROCIO DE LOS REYES MACHUCA

Presidenta del CEDDD – Andalucía

2 COMENTARIOS

  1. Mi hijo dice que en vez de acabar la carrera se está planteando declararse transedad con 67 años y pedir ya la jubilación.
    Yo, que tengo más experiencia que él, le he recomendado que añada la transcapacidad para que la pensión esté exenta de IRPF.
    A ver si cuela.

    • Estimado don Mauricio:
      Gracias por seguirnos. Efectivamente, llegados a este escenario va a haber que valorar qué sentimos cada uno a la hora de pagar a Hacienda o jubilarnos. Nos han enseñado ellos.
      Atentamente,
      Ana De Luis, directora

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