La accesibilidad de las ciudades españolas se ha convertido en una necesidad a la que hacer frente. Según la Comisión Europea, una ciudad es accesible cuando todo el mundo puede vivir en ella, desplazarse por ella y utilizar todos los servicios sin problemas.

De esta manera, la población tendría igualdad de oportunidades tanto para moverse como para participar en lo que suceda en la ciudad.

No sólo las personas con discapacidad necesitan ciudades accesibles. El crecimiento de la edad media de los españoles hace que cada día más personas mayores tengan dificultades de movilidad y se encuentren verdaderos obstáculos en las calles. Un problema que aumenta a la misma velocidad que lo hace la esperanza de vida.

Cada vez son más las ciudades de España con circuitos turísticos que suprimen cualquier barrera arquitectónica. Un buen ejemplo son el grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. 

Los destinos de Alcalá de Henares, Ávila, Baeza, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de la Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona, Toledo y Úbeda ofrecen al visitante itinerarios accesibles para recorrer gran parte de su área monumental. 

Este es el caso de Zaragoza, con una ruta que pasa por monumentos completamente accesibles para personas con movilidad reducida como la Basílica del Pilar.

Por supuesto si hablamos de ciudades accesibles Madrid y Barcelona son los mejores exponentes.

En la capital se organizan visitas guiadas para personas con discapacidad ya sea física, visual, intelectual o auditiva. Se puede visitar el triángulo del arte sin barreras arquitectónicas y en silla de ruedas o conocer el Madrid monumental y el barrio de Las Letras acompañado de guías con amplificador de voz. 

Además, por supuesto, de acceder sin problemas, a importantes pinacotecas como el Museo Nacional del Prado o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 

Quien decida visitar la Ciudad Condal debe saber que las dos zonas culturales más accesibles son el Barrio Gótico y la Ruta Modernista. 

El primero se encuentra en la Barcelona antigua, donde está la Catedral. 

En la Ruta Modernista podrás contemplar la obra de Gaudí con edificios como la Pedrera o la Casa Batlló. Además, podrás visitar la Sagrada Familia y el Parque Güell, ambos con accesos para personas con movilidad reducida

Los cuatro espacios han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y los tres primeros poseen maquetas táctiles para su interpretación. 

Otro de los puntos interesantes de la ciudad es el Parque de Montjüic, situado en el sudoeste de Barcelona, junto al Museo Nacional de Arte de Cataluña, que también es accesible. Las personas con movilidad reducida pueden subir hasta el parque gracias a un teleférico con cabinas adaptadas.

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