España limita la cantidad de sal empleada en el pan

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En vigor desde el 1 de abril, la nueva medida gastronómica que limita la cantidad de sal en el pan común busca disminuir la ingesta de sal entre la población.

Fue a inicios de este mismo mes cuando el Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación activó la medida que limita la cantidad de sal utilizada para realizar el pan normal, el común y más frecuentemente consumido, y uno de los alimentos con mayor fuente salada en la nutrición nacional.

Hablamos de una medida que forma parte de las normas contenidas en el reglamento BOE-A-2019-6994, el Real Decreto 308/2019, de 26 de abril, por el que se aprueba la norma de calidad para el pan, el cual lleva rigiendo en España desde el 2019.

Por una gastronomía más pobre en sal, pero más rica en salud

Esta limitación, en cambio, pospuso su entrada en vigor hasta el 1 de abril de 2022, a fin de brindarles a los fabricantes de pan un periodo de adaptación para modificar tanto las recetas como los etiquetados de sus productos, amén de evitar afectar directamente al consumo del pan.

Se trata de una nueva norma de calidad del pan, que decreta en su texto la obligación de un límite máximo de contenido de sal en el pan común, a fin de contribuir decisivamente a la menor ingesta de sal entre la población. Esta reducción en los límites de sal en el pan común nace tras las negociaciones establecidas entre distintas administraciones, estando por un lado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, e irguiéndose desde el otro bando la asociación AESAN, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. ¿El objetivo? Facilitar panes más saludables para disfrute sanitario de los consumidores.

La nueva limitación establece, en concreto, que haya un límite máximo de contenido en sal permitido a la hora de hacer el pan común, dejándolo como un producto acabado con 1,31 gramos de sal por cada 100 gramos de pan; hablamos de 13,1 g de sal por kilogramo de pan, es decir, 0,52 g de sodio total por 100 g de pan.

El pan constituye hoy en día una de las fuentes más importantes de aporte de sal en el organismo de las personas, niños y mayores incluidos, alcanzando el 19 por ciento del total del sodio ingerido; un pódium de responsabilidad máxima también del sodio, que se ve completado por el jamón, los embutidos y demás fiambres.

Entre medias, la normativa contempla asimismo diferentes y estrictos requisitos, bajo cuyo foco cambian las consideraciones de lo que es o no un verdadero pan integral. En su texto, la nueva preceptiva que minimiza el uso de la sal exige que el cien por cien de la harina empleada para este tipo de panes sea única y absolutamente integral, por un lado, siendo requisito indispensable indicar el porcentaje de harina en el etiquetado de aquellos panes integrales o de otros cereales que no han sido elaborados de forma exclusiva con la harina integral, por otra parte.

¿Pero qué se entiende por pan común?

En las líneas del nuevo reglamento no solo se limita la cantidad de sal en el pan común; también se amplía la definición de este producto en cuestión, incluyendo en la categoría a esos otros panes elaborados con harinas integrales o que, por defecto, incorporan salvado de cereales, explicando para esta añadidura que el consumo de tales artículos es altamente recomendado, tanto por su mayor calidad nutricional aportada, como por su elevada dosis de fibra.

Las administraciones alimentarias también concretan, en esta novedad sanitaria con forma de limitación salina y nutricional, que la definición de masa madre es aquella confeccionada con ciertos tipos de levaduras industriales, únicamente, estableciendo el cumplimiento escrupuloso de estos componentes como requisito indispensable a obedecer a la hora de querer utilizar esa denominación tan conocida, la de “elaborado con masa madre”.

Las líneas de esta nueva ley que limita la cantidad de sal en el pan común dedican, asimismo, un espacio para definir la elaboración artesana del pan, exigiendo eso sí que prime el factor humano antes que el mecánico, desglosando en un sustancioso apartado todos esos requisitos que se deben cumplir para poder incluir esta mención en el etiquetado de los productos.

Más estrictos son los requisitos dictados para la elaboración del pan confeccionado con otros cereales, ciertamente, definiendo primero qué se entiende por pan multicereal, pero pidiendo también que el pan de centeno, por ejemplo, se haga única y exclusivamente con dicha harina.

La norma garantiza, por último, que los productos no solo rebosen de un alto nivel de calidad, sino que además los consumidores se lleven a casa unos artículos comestibles y muy nutricionales, con información mejorada de sus etiquetados, la clarificación de sus denominaciones de venta, amén del resto de información voluntaria que los operadores deseen utilizar.

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