España sigue con un alto índice de pobreza y exclusión social

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Según la encuesta de las condiciones de vida publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social está en el 26% en 2022, un punto con ocho menos que el año anterior; algo insólito si hablamos de una potencia mundial.

La mejora en las condiciones de vida, la reducción de la población en riesgo de pobreza y el mayor acceso al empleo son especialmente relevantes en el contexto de crisis internacional y elevada inflación según apunta el Ministerio de Asuntos Económicos si bien no se hace especial hincapié en la muestra en las personas mayores, con discapacidad o en situación de dependencia que además vivan en condiciones extremas de pobreza o exclusión social. Quizá en la agenda de los que nos gobiernan no existan suficientes motivos para tomar en cuenta a estar personas junto con los pacientes crónicos que viven en situaciones precarias debido a su enfermedad; una situación que sin duda ahoga a España.

El riesgo de pobreza es un indicador relativo que mide desigualdad, no mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. En 2022, el porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de riesgo de pobreza se situó en el 20,4% de la población residente en España, frente al 21,7% del año anterior.

Según ha destacado el Ministerio de Asuntos Económicos se refleja una ligera bajada y se observa que el porcentaje de población en riesgo de pobreza descendió del 21,7% al 20,4%; el de personas residentes en hogares con carencia material y social severa disminuyó seis décimas, hasta el 7,7%; y el de población en situación de baja intensidad en el empleo pasó del 11,6% al 8,6%, el menor nivel de la serie histórica.

Por grupo de edad, la tasa AROPE bajó un punto entre los menores de 16 años y 2,7 puntos en el grupo de 16 a 64 años. Por el contrario, subió 0,8 puntos entre los de 65 y más años.

De los datos se desprende que, en 2022 (con datos de renta de 2021), un 1,5% de la población estaba a la vez en situación de riesgo de pobreza, con carencia material y social severa, y con baja intensidad en el empleo. El ingreso medio por persona, referido a 2021, alcanzó los 13.008 euros, cifra un 6% superior a la registrada el año anterior; y el umbral de riesgo de pobreza para los hogares de una persona (calculado con los datos de ingresos de 2021) se situó en 10.088 euros, un 5,8% más que el estimado en el año anterior. En hogares compuestos por dos adultos y dos menores de 14 años, dicho umbral fue de 21.185 euros.

Por otro lado, mantener una casa a una temperatura adecuada, pagar los recibos o las compras a plazos a descendido ligeramente. Atendiendo al perfil de la población en riesgo de pobreza o exclusión, el porcentaje asciende al 36,1% cuando se trata de personas con educación primaria o inferior; mientras que en el caso de las personas con educación superior, dicha tasa se reduce al 14,1%.

Por tipo de hogar, el 49,2% de las personas que viven en hogares formados por un adulto con hijos dependientes a cargo está en riesgo de pobreza o exclusión social.

El 55,7% de los parados estaba en riesgo de pobreza o exclusión social, frente al 16,5% de los ocupados y el 17,4% de los jubilados. Así, el 8,7% de la población manifestó llegar a fin de mes con «mucha dificultad» en 2022, 0,1 puntos menos que el año anterior. El 35,5% no tuvo capacidad para afrontar gastos imprevistos, frente al 33,4% del año 2021; y el 33,5% no se pudo permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año, 0,8 puntos más que en 2021.

Por comunidades autónomas, las tasas más elevadas de riesgo de pobreza o exclusión social, se dan en Extremadura (36,9%), Canarias (36,2%) y Andalucía (35,8%). Por el contrario, Comunidad Foral de Navarra (14,5%) y País Vasco (15,7%) presentaron las tasas de riesgo de pobreza o exclusión social más bajas.

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