En la madrugada de hoy domingo, 31 de octubre, los relojes volverán a atrasarse (como cada año) una hora y estrenamos horario de invierno, aunque no guste a una gran parte de la población.

Siempre cuesta un poco esto de cambiar al horario de invierno. Resulta algo tedioso, casi comparable al cambio de armario.

En un caso se trata de desechar prendas por falta de uso; y en el otro, de renovar husos para estirar el tiempo.

La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dibuja un panorama en el que la mayoría de los españoles optarían por vivir permanentemente en «un largo y cálido verano», a lo Tennessee Williams.

Pero asumámoslo, esta opción es inviable, al menos, por ahora.

Exactamente ¿cuándo comienza el horario de invierno?

Esta madrugada a las tres, damos un salto hacia atrás en el tiempo, y serán de nuevo las dos.

En esta nueva etapa del año, habrá menos luz, anochecerá antes y los días serán más cortos.

Mujer con problemas de sueño
Mujer con problemas de sueño: Foto Engin Akyurt©

Lo que se pretende con este cambio es promover el ahorro energético.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en un estudio de 2015 situaba en un 5 por ciento esta rebaja, que en términos económicos se traducía en 300 millones de euros menos de gasto.

Este no es un asunto baladí; sino que está regulado por la directiva comunitaria 2000/84/CE, que establece que los países de la Unión Europea no pueden decidir unilateralmente si cambian o no la hora, pero sí en qué huso horario situarse.

El caso de España resulta cuando menos curioso. Desde la II Guerra Mundial vivimos según el huso de Berlín pese a que, por zona geográfica, nos correspondería el de Londres. 

Aunque debíamos haber mutado a la franja horaria adecuada, lo cierto es que esta decisión (pandemia y Brexit aparte) se ha pospuesto, y continuamos con el horario germano.

El jet lag del cambio de horario

Cuando esta madrugada se produzca automática y digitalmente el cambio —pocos serán los que manipulen las manecillas del reloj—, aquellos que madrugan podrán hacerlo con más luz.

Buenas noticias por lo tanto para runners acérrimos, panaderos y otras ocupaciones matutinas.

«A los que descansan poco, el cambio horario les trastoca considerablemente. Y si alguien no duerme enseguida va a una farmacia y pide una pastilla en vez de acudir al médico. Tenemos que cambiar esa dosis por remedios más naturales», asegura Carlos Egea, jefe de la Unidad de Sueño del Hospital Universitario Araba.

Quienes presentan mayores dificultades para dormir son los lactantes, las mujeres y las personas mayores.

El atraso de una hora provoca que muchos nos sigamos despertando cuando todavía es de noche.

Por otro lado, la oscuridad también produce que se libere menos serotonina, lo que puede hacernos sentir más negativos e irritables. 

Estos efectos, una vez se regula nuestro ritmo biológico, tienden a mejorar. 

De modo que seamos positivos y pensemos que esta madrugada tan larga es también una oportunidad para soñar sesenta minutos más.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí