Estar destemplado y tener frío van de la mano, aunque ello no siempre es culpa de las bajas y gélidas temperaturas del otoño y el invierno, necesariamente.

El frío está en la mente, pero también en el resto del cuerpo. Y lo cierto es que hay ocasiones en que ni abrigándose ni echándose encima todas las mantas del mundo se puede hacer desaparecer esa sensación helada que atenaza y agarrota los músculos. Estar destemplado, por tanto, equivale a no poder devolverle al organismo su temperatura adecuada; un persistente problema de salud que aparece en cualquier momento en quienes la sufren, sean personas mayores o no, dicho sea de paso, e independientemente de que solee o llueva, nieva o truene.

Ahora bien, ¿cuáles son los factores que propician esa sensación de frío?

Tal y como explica en su página web la SEMG, la Sociedad Española de Medicina General y de Familia, es el cerebro quien se encarga de «mantener nuestro organismo en una temperatura confortable»; de modo que no es de extrañar que cada persona perciba el frío de manera diferente, generando así diversas respuestas biológicas, aun cuando haya un mismo estado climatológico para todos; y en esta variedad influyen notablemente algunos factores capaces de afectar a la propia percepción del frío.

La anemia, mismamente, es uno de esos problemas que generan que el estar destemplado sea una sensación constante. Aparece cuando los niveles de hierro en sangre están por debajo de lo normal, ocasionando así que los glóbulos rojos resulten insuficientes a la hora de transportar la adecuada cantidad de oxígeno a todos los tejidos del cuerpo.

Hablamos de una sensación gélida que también puede darse si hay problemas con los vasos sanguíneos, ya que el flujo sanguíneo se limita, despertando y dispersando la sensación de frío por brazos y piernas. E igualmente cuando la tiroides disminuye su actividad, lo que los médicos llaman hipotiroidismo; un problema distinguible porque se ralentiza el metabolismo, lo que a su vez hace que se produzca menos calor corporal y, por consiguiente, que también se reduzca la temperatura corporal.

Un frío en los huesos que puede aparecer asimismo con la deshidratación, es decir, cuando el cuerpo no cuenta con los líquidos necesarios para funcionar adecuadamente; y lo mismo puede decirse ante la hipoglucemia, presente cuando el nivel de glucosa sanguínea cae por debajo de lo normal, por culpa de una pérdida de vitamina B12 y otras deficiencias.

La mala circulación, por su parte, es otro factor que propicia el estar destemplado incluso en verano, indicando un posible problema en la circulación de la sangre, y dándose a conocer con esa sensación de frío recorriendo las extremidades; todo un destemple en manos y pies que la enfermedad de Raynaud, sin ir más lejos, también es capaz de propiciar, ya que está estrechamente relacionada con el trastorno de la circulación sanguínea.

Incluso los pacientes que padecen IMC pueden estar destemplados siempre, debido a la debilidad de su sistema inmunológico, básicamente, y a la pobre condición física en la que viven, lo que les hace vulnerables y muy propensos a padecer varias infecciones, manifestadas por cierto por un desajuste de la temperatura corporal.

Y otro tanto puede decirse de la enfermedad renal, ya que unos riñones que no filtran bien la sangre dan pie a que el organismo acumule desechos, en una peligrosa montaña que repercute negativamente en la posterior aparición del frío y los temblores y demás síntomas similares.

En la percepción de estar destemplado y de sentir un frío constante también influyen la falta de sueño, los efectos secundarios de algunos medicamentos o el abuso de estos, y hasta la práctica de esos deportes que requieren un esfuerzo físico intenso, en clara respuesta a la actividad física extrema.

Trucos y consejos para no estar destemplado y evitar el frío persistente

Según el consenso de los médicos y demás especialistas, combatir el frío no es cuestión de abrigarse bien, únicamente. También es importante mantener una nutrición equilibrada y llevar un estilo de vida lo más sano posible, apostando por dietas que cuenten con todos los nutrientes para el organismo, grasas e hidratos de carbono incluidos, ya que aportan energía, proteínas y vitaminas.

Conseguir ahuyentar la sensación de estar destemplado y pasar frío pasa asimismo por realizar asiduamente una actividad física, máxime cuando el deporte ayuda a conservar una temperatura corporal adecuada y, por consiguiente, fomenta el poder reducir considerablemente el riesgo de pasar frío.

Existen asimismo otros remedios naturales para combatir la sensación de frío exterior: desde beber bebidas calientes como café o té u otras infusiones, dado que tradicionalmente sirven para aumentar la temperatura corporal del organismo, hasta tomar cacao, el cual contiene un alto porcentaje de grasa que aporta calorías al cuerpo, permitiendo así que se mantenga caliente; y todo gracias a los niveles de energía que se adquieren.

Ingerir aceite de jengibre también puede ayudar al organismo a lograr entrar en calor de forma natural, por cierto, ya que cuenta entre sus efectos con la capacidad de calentar con más facilidad cualquier extremidad del cuerpo, por lo que es bueno untarlo en manos y pies cuando uno tiene frío.

Y lo mismo puede decirse de las propiedades nutricionales de la cayena y del chile — dicho sea de paso— ya que la primera tiene propiedades picantes que disparan con rapidez la temperatura interna del organismo, mientras el segundo cuenta con la capsaicina entre los ingredientes que lo componen; una sustancia conocida por producir sudoración al cuerpo, debido a los estímulos que envía al sistema circulatorio, por lo que su utilidad para desterrar el frío y ya no estar destemplado salta por su evidencia.

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