Estrategia Salud Mental: España 21-26

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Cinco años por delante y una responsabilidad que incluye una línea de actuación para la prevención del suicidio. La estrategia de Salud Mental arranca en España con un proyecto que no se ve amparado por la comunidad médico científica.

Carolina Darias, ministra de Sanidad, ha presentado la nueva estrategia del Gobierno para afrontar la Salud Mental, de 2021-2026, en la que se ven incluidas la perspectiva de género, las secuelas de la pandemia por coronavirus (covid persistente) y la prevención contra el suicidio.

Esta estrategia estará estructurada con diversos planes de acción que estarán dotados de al menos cien millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado de 2022.

«La salud mental ha estado silenciada durante demasiado tiempo y para nosotros la determinación es clara: ponerla en el epicentro de las políticas públicas» ha afirmado Darias en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros del viernes 3 de diciembre.

Asimismo, ha asegurado que la cuestión es «el desafío más importante de nuestra sociedad, especialmente, después de la crisis sanitaria. Tras doce años, aunando consenso, tanto de las sociedades científicas como de las asociaciones de pacientes, la comunidad médica, los familiares, se da un paso al frente dado que el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte entre los jóvenes de nuestro país» ha añadido la ministra.

Dentro del plan organizado por el Gobierno se muestra una consideración en la prevención, detección y atención a las personas que tengan conductas suicidas, un verdadero problema de salud pública. Dentro del plan, también se activará el teléfono contra el suicidio durante 24 horas al día. De igual forma, tendrá un enfoque de género porque son las mujeres las que arrastran mayores problemas de salud mental, ha justificado Darias.

De la misma manera, se abordarán todas las enfermedades mentales en la infancia y adolescencia para prevenir muchos de los trastornos que debutan en estas edades, entre los que se incluyen los de la alimentación, la autoestima destruida por el acoso en las redes y otras patologías como la depresión o la ansiedad, que debutan en la segunda década de la vida.

La ministra ha trasladado el deseo de reducir el estigma y limitar al máximo las intervenciones voluntarias en los tratamientos de la salud mental; «una amenaza silenciada y latente, ha expresado, de forma que se vean garantizados los derechos humanos de los pacientes».

La realidad es bien distinta por parte de la comunidad médica, sobre todo las sociedades científicas que trabajan en psiquiatría infanto-juvenil, que ven un proyecto sin objetivos medibles y realmente poco ambicioso dentro de la situación que existe en España con relación a las muertes por suicidios.

Así lo ha expresado el Dr. Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, quien ha asegurado que«el texto está repleto de obviedades y nimiedades y la estrategia es agridulce, sobre todo, porque no tiene ningunos objetivos ni a corto ni a largo plazo» ha concluido. De igual forma, ha precisado que no se está invirtiendo en dotación de personal para llevarlo a cabo.

Por otro lado, el Dr. Néstor Szerman, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual, ha considerado que no se avanza en la integración de las adicciones en la salud mental y si sucede, es de un modo estigmatizante. El 75% de los trastornos mentales cursan con una adicción, y esto, además, es ignorado.

La Estrategia de Salud Mental organizada para doce años, sustituye a la anterior que data de 2009 y está organizada sobre diez pilares principales. Entre ellos se encuentran: la promoción de la salud mental, la prevención y detección de las conductas suicidas; la atención en el ámbito comunitaria; la infancia y la adolescencia como foco principal; la intervención familiar; la coordinación interinstitucional; la participación ciudadana; la formación y la investigación de estas enfermedades.

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