Exclusión digital: aplicaciones para personas con discapacidad

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El informe Brecha Digital y Discapacidad indica que el 62 por ciento de los usuarios con discapacidad tiene dificultades de acceso a internet, pero existen alternativas.

La exclusión digital, término que se emplea para la imposibilidad de acceso a la red de determinados colectivos, es una realidad. Según el informe elaborado por Brecha Digital y Discapacidad, elaborado por DicaTIC (Cátedra de Brecha Digital y Diversidad Funcional), «un 62 por ciento de los usuarios con discapacidad tiene dificultades de acceso a internet o durante su utilización. Más de un 4 por ciento no dispone de acceso a la red y un 30 por ciento no dispone de un teléfono inteligente».

Según el informe por Brecha Digital y Discapacidad, elaborado por DicaTIC (Cátedra de Brecha Digital y Diversidad Funcional), un 62 % de los usuarios con discapacidad tiene dificultades de acceso a internet

Unos guarismos contra los que hay que luchar, teniendo en cuenta la necesidad de que la tecnología sea otro de los elementos de inclusión. Elementos que sí se dan en otros ámbitos o disciplinas, pero que están costando más en cuanto a la red o a las plataformas digitales se refiere.

La exclusión digital, un elemento contra el que luchar. © Shutterstock
La exclusión digital, un elemento contra el que luchar. © Shutterstock

Aplicaciones accesibles para luchar contra la exclusión digital de las personas con discapacidad

En este sentido, existen aplicaciones móviles accesibles para personas con discapacidad, que pueden actuar como elemento facilitador para luchar contra esa exclusión digital anteriormente mencionada. En Prensa Social rescatamos algunas, con la ayuda de Levanta la Cabeza.

Lengua de signos

DaVoz. Fundación Universia e Indra lanzan este dispositivo que «interpreta de forma automática el lenguaje de signos para facilitar la comunicación de las personas sordas. Un sensor es capaz de identificar los gestos del lenguaje de signos y con una IA se traduce a una voz sintetizada».

Personas ciegas

SmartLazarus. Se trata de una aplicación de «sensorización, geolocalización y guiado en tiempo real para las personas con discapacidad visual. SmartLazarus obtiene información del entorno para calcular la posición del usuario en un lugar cerrado. La aplicación se aprovecha de todos los puntos wifi y bluetooth y de los sensores embebidos en los teléfonos inteligentes que hay en los edificios para establecer esa localización. Un asistente de voz detallará el recorrido y lo que se puede ir encontrando el usuario». La Universidad de Salamanca (USAL), es su creadora.

InSuit. Desarollada por la empresa valenciana Everycode, es gratuita y «proporciona accesibilidad y usabilidad online, adaptando el diseño web para que el usuario perciba, entienda, navegue e interactúe con ella. Sirve para cualquier ordenador y proporciona desde la nube la ayuda técnica para que cada persona pueda navegar de manera adaptada a sus necesidades y preferencias». 

La aplicación dispone de un método de comunicación por habla mediante lenguaje natural, un sistema de navegación simplemente con movimientos de cabeza, un método de comunicación de toque para las personas con discapacidad visual, y una interfaz con pictogramas para hacer más sencilla la comprensión del contenido y la navegación. También se pueden beneficiar las personas mayores que han visto mermadas sus capacidades».

Personas sordas

Visualfy. «Permite a las personas sordas detectar todos los sonidos del entorno. Una red de micrófonos colocados en los enchufes de una casa escucha los sonidos que se producen y luego son traducidos por el sistema Visualfy a señales visuales para que puedan interpretarlas fácilmente.

Una inteligencia artificial (IA) identifica las sonidos (timbre, alarma de incendios, interfono, etc.) y los traduce en alertas visuales accesibles para las personas con pérdida auditiva en cualquier dispositivo, por ejemplo un smartphone. La mitad de los empleados de la compañía levantina son personas sordas y todos los contenidos que produce están en lengua de signos y formato audiovisual subtitulado».

Discapacidad intelectual

Signary. «Jóvenes con discapacidad intelectual, con dificultades para vocalizar, se están apoyando en el lenguaje de signos para mejorar su comunicación social. La Fundación Garrigou ha lanzado Signary, una app basada en la lengua de signos española que a través de un buscador o utilizando categorías (casa, colegio, naturaleza, alimentos, salud, etc.) consigue encontrar una gran colección de signos para mejorar la capacidad comunicativa. Disponible para iOS y Android».

ELA

Euphonia. De la mano de Google, pretende «facilitar la comunicación de pacientes con ELA (Esclerosis lateral Amiotrófica) que sufren disartria, una alteración en la articulación de las palabras provocada por la dificultad para mover los músculos de la boca, la cara y el sistema respiratorio.

El objetivo es entrenar una inteligencia artificial para que la tecnología de reconocimiento de voz también sea eficaz para las personas que tienen dificultades en el habla. La IA aprenderá con voces afectadas por disartria para mejorar los algoritmos de reconocimiento de voz. Por el momento, las pruebas se están haciendo con personas con ELA y en inglés».

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