Fertilidad masculina: estudiosos identifican la proteína que la permite

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Ni medicamento ni inyección. La fertilidad masculina también está sujeto a la presencia de cierta proteína esencial en el proceso, y ya han identificado cuál.

Se habla de fertilidad masculina cuando los testículos de un hombre o varón producen en cantidad espermatozoides de calidad, a fin de fecundar al óvulo de la mujer; pero en este proceso también es fundamental conseguir que esos espermatozoides, afincados en el semen, acaben en la vagina de la mujer, lo que vendría a ser la eyaculación; es decir, la etapa que culmina una relación sexual.

De la feracidad en ratones a la solución de la esterilidad masculina en los hombres

Pero recientemente, investigadores de la Universidad de Osaka, en Japón, han logrado rastrear e identificar cuál es la célula más esencial que interviene en la fertilidad masculina, después de realizar diversos estudios con ratones, y así lo divulgan en un nuevo artículo de la revista especializada Nature’.

Se trata de la proteína ‘FER1L5’, y su importancia radica en que es una de las proteínas más esenciales que condesciende a un espermatozoide el poder experimentar esa reacción acrosómica que después le permite unirse al óvulo durante la fecundación.

Cabe señalar, en este punto, que en la parte delantera de la cabeza de todo espermatozoide se puede localizar el acrosoma. Hablamos más exactamente de una estructura vesicular con forma de capuchón, cuya presencia es necesaria para la eyaculación del semen, ya que conforme el espermatozoide migra por el tracto reproductor femenino se va produciendo una liberación de moléculas que van a parar justamente ahí, en el acrosoma, facilitando de esta manera la fecundación.

Una reacción acrosómica que, por cierto, ocurre con el espermatozoide de cualquier mamífero, ciertamente, y de la que los investigadores eran plenamente conscientes, por supuesto, reconociendo a esta reacción acrosómica como una fase esencial de la fecundación de los óvulos por parte de los espermatozoides.

Ahora bien, ¿cuál es el mecanismo molecular que regula la reacción en sí del propio acrosoma? Este es un punto que lleva años suscitando confusión entre los científicos, ya que ni la ciencia lo sigue teniendo claro.

Para este caso, el equipo de investigadores japoneses examinó la FER-1, primero, identificándola como una proteína perteneciente a la familia de las ferlinas, después, esencial para la fecundación en el ‘C.elegans’, unos nematodos que se mueven como amebas, o al menos así lo hacen cuando corresponden a los espermatozoides de los mamíferos, humanos y ratones incluidos. Tras dicha identificación, los autores descubrieron que el papel de FER-1 es de vital importancia en la fertilidad masculina, sobre todo para permitir la fusión de orgánulos membranosos, por un lado, y el inicio del movimiento ameboide, por otra parte.

Llega la hipótesis que explica los motivos moleculares y espermatozoarios de la fertilidad masculina

Lo curioso del caso, es que en los ratones hay hasta seis proteínas de la familia ferlin que mantienen similitud con el FER-1; concretamente, son DYSF y OTOF, MYOF y FER1L4, FER1L5 y FER1L6. ¿Cuál es la trascendencia de saber esto? Que muchas de esas proteínas están directamente vinculadas a los problemas de salud o discapacidad que muestran muchos varones; tal es el caso de la DYSF, por ejemplo, implicada en la distrofia muscular; o de la OTOF, mismamente, presente en la sordera. Por tanto, se hace necesario aclarar si proteínas similares a la FER-1 intervienen en la función espermática de los mamíferos.

«Cuando generamos ratones que carecían de un miembro concreto de la familia de las ferlinas, FER1L5, los espermatozoides de los ratones macho eran incapaces de fecundar óvulos», explicó al respecto de este hallazgo Akane Morohoshi, autora principal de este ensayo sobre la fertilidad masculina, quien, no obstante, también añadió que, «sin embargo, la fertilidad de las hembras de ratón que carecían de FER1L5 no cambió».

Tras este paso, el grupo de investigadores demostró que los espermatozoides que carecían de FER1L5 eran incapaces de someterse a la reacción acrosómica y, por ende, se mostraron no aptos para la fecundación de un óvulo.

«Aunque añadimos un inductor potente, no se produjo ninguna reacción acrosómica en los espermatozoides que carecían de FER1L5, lo que sugiere que FER1L5 es fundamental para la reacción acrosómica», tal y como resolvió Haruhiko Miyata, otro de los coautores principales del trabajo. «Nuestros resultados indican que la función de las proteínas ferlinas está bien conservada entre los nematodos y los ratones, aunque sus espermatozoides tengan un aspecto diferente», tal y como abundó Masahito Ikawa, por su parte, otro de los cerebros pensantes y titulares del ensayo.

Todas estas conclusiones vertidas desde la presente investigación vienen a arrojar más luz sobre la fertilidad masculina, para resumir, ya que la proteína FER1L5, que en este caso se descubrió en ratones, también está presente en el esperma humano, lo que implica que los recientes hallazgos podrían conducir a nuevos tratamientos y métodos de diagnóstico de la infertilidad en los varones humanos, y así lo hicieron ver los autores.

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