Abordando la afasia causada por un ictus

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Iniciar una terapia precoz de la afasia, a fin de que los pacientes de ictus vuelvan a hablar, ya es una realidad médica.

Digital, determinante, tecnológica y terapéutica. Heris ha aparecido recientemente en el panorama de las empresas emergentes de la sanidad digital para marcar una considerable y optimista diferencia entre los pacientes que padecen dificultades para hablar, ofreciendo en la identificación de su uso una serie de soluciones digitales orientadas a propiciar e incentivar con precocidad una recuperación pronta de la afasia, así como de las capacidades comunicativas que se ven generalmente mermadas tras un ictus.

Porque si la vida tras un ictus es desalentadora, Heris busca ayudar en su recuperación

En un entorno sanitario online marcado por una profunda transformación digital, aceleración azuzada por la irrupción del Covid-19 en el sector, Heris se yergue como una buena solución terapéutica incluso ahora, cuando todavía se halla en pleno proceso de valoración y evaluación sellada por el Hospital San Carlos de Madrid.

Un colectivo que, ciertamente, está abocado a soportar un dilatado e interminable periodo de limbo e incertidumbre en espera de acceder a tratamientos públicos o a recurrir a costosas terapias privadas, mientras el tiempo se convierte en un poderoso enemigo que obstaculiza la mejora de su dolencia.

De este modo, se concentran diferentes ventajas que inician en un sistema de comunicación y en un Chat, por un lado, continuando a su vez en la accesibilidad de ambos canales desde la web-ap.

Ictus, una dolencia con alta tasa de afasia

Más de 120.000 casos nuevos de ictus son diagnosticados al año en España, muchos de los cuales acaban desarrollando una afasia; entre el 25 y el 48 por ciento, según estimaciones. En palabras de Pilar Raigal, cofundadora y CEO de Heris:

«Los recursos son muy limitados, como muestra la Federación Española de Daño Cerebral. Solo hay 26 unidades hospitalarias de rehabilitación con 1.002 plazas, pero de ellas, solo 10 son públicas, lo que equivale a 257 plazas».

Unos cálculos que tampoco dejan bien parado a las unidades de rehabilitación en régimen de hospital de día, a decir verdad, ya que actualmente tan solo hay un total de 19 unidades, y sólo cuatro de ellas son públicas. «O en el caso de las unidades ambulatorias de neurorrehabilitación: hay única y exclusivamente dos unidades públicas. Muchas, muchísimas personas, no pueden acceder a un tratamiento».

Habida cuenta de que sufrir un ictus puede implicar un cambio completo en el modo de vida de una persona, desde la pérdida de movilidad de una específica parte del cuerpo, hasta la imposibilidad del paciente para comunicarse con su entorno; por no hablar del padecimiento de otras secuelas igual o más determinantes para su calidad de vida, la rehabilitación es del todo necesaria.

«En esta plataforma los terapeutas podemos dar de alta a un paciente, valorarlo con un test online estandarizado y clínico», tal y como asevera Raigal; «de tal forma que los resultados quedan registrados y pueden verse de manera digital y visual».

La asequibilidad del sistema de comunicación así como el chat son accesibles a través de una web-ap, disponible de manera gratuita desde cualquier dispositivo y sistema operativo, aun cuando la optimización principal de su uso está pensada para ser utilizado con una tableta. La plataforma digital de ejercicios, ahora bien, consta de una tecnología más compleja, ciertamente.

«Estamos centrados en el desarrollo de un CAT (Computerized adaptive testing) para valorar a los pacientes a través de la inteligencia artificial, y en la búsqueda de recursos tecnológicos tanto para la rehabilitación como la educación en la salud, basándonos en el conocimiento y la investigación», explica la CEO .

Una tecnología pendiente de aprobarse por un centro sanitario

La tecnología continúa avanzando a buen ritmo, entre tanto, con las múltiples muestras de agradecimiento recibidas por los usuarios que ya han catado la plataforma constituyendo, según afirmaciones de la cofundadora, la mayor compensación para la compañía a todo ese esfuerzo que subyace tras la propuesta disruptiva de este calibre.

«Cada semana nos llegan correos de testimonios tan gratificantes como el de una mujer que nos dio las gracias por haberla ayudado», compartió Raigal.

«Su marido había vuelto a decirle “te quiero” después de cinco años».

No obstante, y actualmente, Heris no es más que un ensayo clínico cuya siguiente fase continúa pendiente de ser validado por el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, abrigando eso sí unas expectativas que abarcan la expansión de la startup a otros hospitales. ¿Cuál es el fin que persigue esta evaluación?

Ser capaces de valorar al paciente en la propia unidad de ictus y, a partir de ahí, establecer ejercicios adaptados para empezar con una rehabilitación de comunicación lo antes posible, basándose para ello en una serie de puntuaciones, concentradas en áreas específicas del lenguaje.

Un futuro orientado a responder a los obstáculos y altas tasas del ictus

En lo que se refiere a los obstáculos para acceder al tratamiento de quienes han padecido de ictus, Pilar Raigal reconoce que «queremos solucionar el problema del acceso a una terapia inmediata, precoz e intensiva, ya que nos avalan los principios de la neuroplasticidad».

«Muchos deben desplazarse varios kilómetros y dependen de una tercera persona para poder acudir a las sesiones, y, sobre todo, existe la barrera económica», agregó.

Están desarrollando una plataforma de ejercicios digitales para la rehabilitación de la afasia, buscando así arrojar luz a estas familias, mientras adapta la ayuda a las necesidades de cada paciente.

Su meta, en cualquier caso, pasa por validar la herramienta de Rehabilitación Digital Guiada en el que se presenta, por un lado, y así brindar una rehabilitación de la afasia; todo ello mientras, por otra parte, afila motores para consolidarse como la esperanza tecnológica para miles de personas que sufren afasia en España, tal y como apostilló la propia cofundadora del proyecto.

«Con este objetivo clave pretendemos ayudar a muchas personas, ya que, según la Conferencia de la Organización Europea de Accidentes Cerebrovasculares (ESOC) de 2021, se espera un aumento de casos de ictus de un 35% para el año 2035, por lo que la prevalencia va a aumentar considerablemente».

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