La salud exige varios tipos y grados de rehabilitación a sus males; y una de ellas es el canto, por curioso que suene, más aún en un accidente cerebrovascular.

Falta de nutrientes, escasez de oxígeno y células cerebrales que mueren. Hablamos de un accidente cerebrovascular; una afección también llamada derrame cerebral, que además ocurre cuando el flujo sanguíneo se detiene durante unos segundos o no llega bien a una parte del cerebro, desatando en la zona una serie de daños que van de graves a permanentes, en función del tiempo que tarde la sangre en volver a fluir.

Se trata de una situación médica sensible a la rehabilitación posterior a un accidente cerebrovascular, dicho sea de paso, o así lo ha afirmado un nuevo estudio observacional, elaborado por la Universidad de Helsinki, en Finlandia.

Cuando el uso versátil de la música favorece la recuperación de las secuelas del ictus

Según esta investigación, difundida por cierto en la revista Brain Communications’, tanto la función del lenguaje de los pacientes y sus familiares como el bienestar psicosocial de tales colectivos pueden fomentarse mediante el canto como rehabilitación, en un vínculo de restitución contra el accidente cerebrovascular que evidencia que la intervención en grupo ofrece oportunidades de apoyo entre iguales, por un lado, mientras a la par resulta de lo más rentable.

Para captar todo el alcance beneficioso del canto contra esta patología cabe señalar, no obstante, que el 40 por ciento de quienes sobreviven a un ataque de ictus acaba padeciendo después de afasia, aproximadamente, la cual no es sino la dificultad para comprender o producir lenguaje hablado o escrito, como consecuencia de un accidente cerebrovascular.

Y es que el deterioro del lenguaje persiste incluso un año después del ictus sufrido, o al menos así sucede en torno a la mitad de estos casos clínicos. Tanto es así que la afasia afecta severamente a la capacidad funcional de los supervivientes de un ictus; y lo mismo puede decirse de la calidad de vida de estos pacientes, conduciendo así y entre ambos a un fácil aislamiento social.

Entre las conclusiones del presente trabajo destaca la afirmación de que la rehabilitación en grupo, basado eso sí en el canto, puede favorecer la comunicación y la producción del habla de los pacientes, por un lado, y aumentar asimismo la actividad social; toda una ventaja que se hace extensible a la fase crónica del ictus, incluso, y que también está presente en la carga experimentada y medida entre los cuidadores familiares que colaboraron en el ensayo, por cierto, la cual disminuyó notablemente.

En palabras de Sini-Tuuli Siponkoski, investigadora postdoctoral y una de las científicas coagentes de este estudio, el ensayo «es el primero en el que los cuidadores participan en la rehabilitación y se evalúa su bienestar psicológico».

Una afirmación respaldada asimismo por Anni Pitkäniemi, investigadora doctoral, quien abundó la información aclarando a tal respecto que el estudio «utilizó una amplia variedad de elementos de canto; como el canto coral, la terapia de entonación melódica y el entrenamiento de canto asistido con tabletas».

En honor a la verdad, y tal y como apuntan los propios autores del ensayo, este no es el primer trabajo científico focalizado en el canto como terapia rehabilitadora del accidente cerebrovascular. Y es que anteriores investigaciones han demostrado que la capacidad de cantar puede conservarse incluso en afasias graves.

¿Cuál es la gran pega? Que el uso del canto en la rehabilitación de la afasia no es uno de los terrenos más estudiados del ictus, ni siquiera hoy en día, y menos aún en el ámbito del canto coral.

La importancia de implementar nuevas formas eficaces de rehabilitación en el accidente cerebrovascular

Según estos investigadores, la producción del habla se practica gradualmente en la terapia de entonación melódica, gracias al hábil recurso de utilizar la melodía y el ritmo para pasar del canto a la producción del habla. Y ello se vio en una de las fases de esta investigación, donde las sesiones de rehabilitación estuvieron a cargo de dos profesionales bien formados y cualificados, un musicoterapeuta y un director de coro. Ello, en cualquier caso, dejó más que patente la necesidad actual de crear formas nuevas y eficaces de rehabilitación.

Cabe aclarar, en este punto, que la logopedia no ha sido el único tratamiento utilizado en la rehabilitación de la afasia causada por un accidente cerebrovascular; y es que la terapia de entonación melódica también se llegó a utilizar, al menos en cierta medida, aplicándose normalmente como terapia individual, ahora bien, y requiriendo con ello una gran cantidad de recursos.

Se trata de una terapia que insta a utilizar gradualmente la melodía y el ritmo para pasar del canto a la producción del habla. Una circunstancia que instó a los investigadores a afirmar que la rehabilitación en grupo basada en el canto debería utilizarse en la asistencia sanitaria, clasificándola eso sí como parte de la rehabilitación de la afasia.

«Además del entrenamiento en la producción del habla, la rehabilitación en grupo ofrece una excelente oportunidad de apoyo entre iguales, tanto para los pacientes como para sus familias», y así lo defendió Sini-Tuuli Siponkoski.

Cantar: un poder melódico que puede ser crucial en la recuperación de un accidente cerebrovascular

Por ahora y según el consenso especializado del ictus, cantar es un factor terapéutico y rehabilitador porque puede ayudar a mejorar la memoria y la capacidad de concentración, ya que realizar esta acción implica la memoria a corto plazo, lo que a su vez ayuda a desarrollar habilidades cognitivas que, desde luego, benefician al paciente en recuperación.

A ello se suma otra ventaja añadida, y es que cantar también puede ayudar a mejorar la coordinación motora, visto que involucra la coordinación de los músculos de la garganta, de la lengua y, en última instancia, también de la cara en general; algo que, dicho sea de paso, puede ayudar a quienes pugnan por recuperarse de un accidente cerebrovascular a mejorar su habla y su capacidad para tragar.

Tampoco ay que olvidar los beneficios psicológicos del canto en la restitución del ictus, máxime cuando puede mejorar el estado de ánimo y la motivación, liberando en el proceso una lluvia de endorfinas, que no son salvo neurotransmisores que ayudan a mejorar el estado de ánimo del paciente, motivándolos asimismo para continuar con su rehabilitación.

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