Javier de Oña, volando en silla de ruedas

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© DKV

Javier de Oña es, a sus 45 años, el actual subdirector de la Fundación Integralia DKV, una entidad que dio sus primeros pasos hace más de veinte años.

Barcelona es, para muchos, la mejor ciudad del mundo. Precisamente allí reside nuestro protagonista, de nombre Javier y de apellido De Oña. Si usted es un caminante nato es posible que se lo haya cruzado alguna vez. ¿Por dónde? Por alguno de los carriles bici que abarrotan la Ciudad Condal.

Javier de Oña es, a sus 45 años, el actual subdirector de la Fundación Integralia DKV, una entidad que dio sus primeros pasos hace más de veinte años

Aficionado a la aventura, Javier de Oña es, a sus 45 años, el actual subdirector de la Fundación Integralia DKV, entidad que apoya la integración laboral de las personas con discapacidad y que dio sus primeros pasos hace más de veinte años, antes de que el destino cambiara su forma de desplazarse.

Vista aérea de la ciudad de Barcelona. © Pixabay

Un accidente cambió su forma de moverse, pero no su manera de vivir

Así, en 1998, Javier tuvo un accidente que le postró en una silla de ruedas: «tengo una tetraplejia a nivel C5-C6 motora y nivel C4/C5 sensitiva. No tengo movilidad en los pies, piernas, caderas, tronco, manos, pero los brazos los puedo mover; no plenamente, ya que no tengo tríceps en un brazo, aunque me permite realizar transferencias para trasladarme de mi silla de ruedas al coche, cama… con la ayuda de otra persona», cuenta a su fundación.

«De repente te encuentras sin poder realizar movimientos muy básicos, como levantar un brazo, un dedo. Es un shock muy duro. Recuerdo la primera vez que me vi delante de un espejo. Me puse a llorar y a llorar y a llorar y a llorar… ¿Por qué a mí? Fue muy duro. Muy incierto y confuso. Muy negro. Ves a tu familia, siempre pendiente a tu alrededor, sufriendo muchísimo. A veces era yo el que les tenía que animar y decirles que no pasaba nada»

Javier de Oña, subdirector de la Fundación Integralia DKV

Aprendizaje y nueva labor profesional, claves en la nueva vida de Javier de Oña

Tras el accidente, De Oña empezó prácticamente de cero. Acciones tan cotidianas y sin esfuerzo para la mayoría de las personas se convierten en una auténtica aventura para las personas que se encuentran en una silla de ruedas. El cambio fue exponencial y se trasladó al ámbito profesional: es ahí donde aparece la Fundación Integralia DKV.

Operador, agente, supervisor, director de centro y director de operaciones, un cargo que a día de hoy, Javier combina con la subdirección de la Fundación fueron los pasos dados hacia adelante dados por de Oña, hasta convertirse en una de las caras más visibles e importantes del que en su día fuera antiguo patrocinador del Joventut, equipo que milita en la ACB.

«Tienes que pensar en aquello que te une a la vida. En cómo afrontar la nueva situación y centrarte en todo aquello que puedes hacer. Si me fijara solo en lo que no puedo hacer no podría vivir. Pero me centro en todo lo que soy capaz, y entonces pienso ‘¡si tengo una vida fantástica!’»

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