El karateca Jeffrey Wall,16 años, fundador de Golden Age Karate, con una de sus alumnos (c) GoodNewsNetwork.org

En este curso pionero de kárate para la tercera edad impartido en una residencia, las personas mayores podrán sacarse el cinturón rojo de envejecimiento activo.

Con el fin de fomentar una motricidad que aumente el grado de autonomía de sus residentes, la residencia de mayores Amavir Humanes ha puesto en marcha un programa piloto de kárate para la tercera edad, contando con el apoyo de Muevesalud.

Kárate para mayores: una oportunidad para devolverles el golpe a las secuelas del confinamiento

Las personas mayores son quienes más reveses han recibido por la pandemia del coronavirus, que ha revelado su vulnerabilidad en detrimento de su salud física, psíquica y anímica. El curso de kárate para la tercera edad que por primera vez les reseñamos —pues es pionero al ofertar una disciplina tradicionalmente con adeptos más jóvenes— viene a romper los moldes de los prejuicios y miedos, demostrando golpe a golpe que este deporte no está vedado a los más mayores de la casa, después de todo.

Aprender a atacar con la mano cerrada y abierta, dar patadas frontales, a defenderse e improvisar en función del estímulo… este curso de kárate para mayores emula en nuestro país a precursores como el estadounidense Jeffrey Wall, que con sólo 15 años, fundó Golden Age Karate, incluyendo en su programa este tipo de técnicas básicas de kárate y otras similares.

Un estímulo para el cuerpo y la mente

De hecho, ya son varias las personas mayores que se han animado a probar, por lo que el curso ya cuenta con su propia experiencia para evaluar el grado de aprendizaje por los usuarios de los movimientos y gestos de este deporte, además de conocer de primera mano sus sensaciones y grado de satisfacción.

«Aprendes bastante», asegura Adolfo, uno de los primeros en animarse a participar en esta iniciativa de envejecimiento activo e inclusión social. «Tardaremos más, pero aprendemos», remacha, para luego aclarar que se encuentra bien; más cansado, pero bien.

A raíz de lo afirmado por los usuarios encuestados, puede decirse que el grado de satisfacción con este curso de kárate para mayores fue del 100 por ciento, con el 89 por ciento encontrándose más animado tras las sesiones; cansados físicamente, pero sin sensación de fatiga.

«Sabemos que muchos dolores se pueden aliviar con ejercicio, y que hacer ejercicio físico es bueno a cualquier edad para evitar problemas en el futuro, así como para recuperar una movilidad que, en muchas ocasiones, creíamos perdida, como vemos en el vídeo de uno de nuestros alumnos, de 99 años», apuntan desde Muevesalud.

El aludido se llama Eulogio, tiene 96 años y asegura que «si sale bien, sale bien; y si no… pues te pasas el tiempo tan ricamente, y al mismo tiempo haces ejercicio».

Los beneficios de este taller deportivo son varios, a decir verdad, como no dudan en señalar sus organizadores. Potenciar las relaciones sociales y el trabajo en grupo son dos de ellos, aparte del obvio de mejorar la condición física general.

Pedro, que a sus 99 años se animó a probar el curso, sale bastante convencido de la experiencia y no duda en repetir para el futuro. «Es atractivo», asegura, añadiendo que su satisfacción generada por la actividad es de 10 en una escala del 0 a 10. Se encuentra más contento y más alegre y, por lo que afirma, también «relajado, contento y satisfecho de haber pasado este momento».

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