La apnea obstructiva recibe su primera cura científica

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Por primera vez la apnea obstructiva ha recibido su primera cura, de la mano, además, de investigadores españoles de la Universidad de Granada.

Científicos pertenecientes a la Universidad de Granada (UGR), en colaboración con un grupo de profesionales del Hospital Virgen de las Nieves, también en Granada, han logrado todo un hito mundial; y es el curar por primera vez la AOS, es decir, la apnea obstructiva del sueño.

El hallazgo que pone parche a un grave problema de salud

El trabajo en cuestión fue publicado en ‘JAMA Network Open’, una prestigiosa revista médica con relevancia mundial, bajo el título de ‘Interapnea’, es decir, ‘Interdisciplinary Weight Loss and Lifestyle Intervention for Obstructive Sleep Apnea’.

Esta es una sanación que va más allá del restablecimiento sanitario, ciertamente, ya que demuestra que la afección de la apnea obstructiva del sueño no es una enfermedad crónica, en contra de lo que se pensaba; y que, de hecho, dicha enfermedad puede llegar a remitir en un 62 por ciento de los casos, sanándose en más de la mitad de las ocasiones.

La importancia de este hallazgo se mide en tanto en cuanto sus resultados suponen un antes y un después en la atención clínica y en el área de la medicina del sueño; un abordaje de la salud pública que demuestra que la apnea obstructiva del sueño no es una enfermedad crónica. Esto supone un mensaje simple pero esencial, ciertamente, ya que transmite la idea de que un tratamiento interdisciplinar debería ser el tratamiento estándar para la AOS, de cara sobre todo a la pérdida de peso y cambio de hábitos de vida.

¿Y por qué? Según este estudio, una pérdida de peso, conseguida mediante intervenciones conductuales alternativas o combinadas, lograda además en un total de ocho semanas, mejora sustancialmente la gravedad de la apnea obstructiva del sueño. ¿en qué sentido? Desde el ejercicio físico y el abandono del consumo de tabaco y alcohol, por ejemplo, hasta en el fomento de la educación nutricional y de la higiene de sueño, sin ir más lejos.

De ahí que los investigadores del nuevo ensayo clínico afirmen que su trabajo viene a demostrar que un tratamiento interdisciplinar para la pérdida de peso y cambio de hábitos de vida es eficaz para mejorar tanto la gravedad de la AOS, como el peso y las comorbilidades cardiometabólicas, amén de suponer un chute de perfeccionamiento del funcionamiento diario y de la sintomatología psiquiátrica; así como inyectarle más progreso a la aptitud física y al comportamiento dietético. Un conjunto de logros que suponen, por consiguiente, una mejora en la calidad de vida de los pacientes con apnea obstructiva del sueño.

A cargo de esta investigación estuvieron Almudena Carneiro Barrera, Gualberto Buela Casal y Alejandro Guillén Riquelme, científicos adscritos al Laboratorio de Sueño y Promoción de la Salud, de la Universidad de Granada (UGR).

Según sus hallazgos, hubo una importante reducción del número apneas-hipopneas a los seis meses de seguimiento, como de un 57 y un 62 por ciento de los pacientes, respectivamente, los cuales recibieron el alta médica y pudieron dejar de utilizar la máquina para dormir.

¿Qué es la apnea obstructiva del sueño?

Se trata de un importante problema de salud pública con forma de trastorno respiratorio del sueño; una enfermedad rodeada de un amplio espectro de consecuencias clínicas y socioeconómicas, cuya prevalencia internacional es bastante alta, tanto que en su afectación alcanza a mil millones de adultos en todo el mundo, lo que se traduce en un 38 por ciento de la población general adulta.

Hablar de la apnea obstructiva del sueño es aludir a un colapso recurrente de las vías aéreas superiores en el intervalo del sueño, debido sobre todo a la obesidad. En esta patología, las obstrucciones respiratorias repetitivas durante el sueño se manifiestan a través de crónicas exposiciones con forma de episodios de hipercapnia, hipoxia, estrés oxidativo, aumento de la actividad simpática, inflamación sistémica y otras respuestas fisiopatológicas. Son reacciones que, en suma, no hacen sino asociar a la apnea obstructiva del sueño con causas que incrementan la mortalidad, véase la hipertensión, la diabetes, la dislipidemia y las enfermedades cardiovasculares.

¿Cómo se trata esta patología?

Sobre todo, mediante la presión positiva continua en las vías respiratorias; tal es el tratamiento estándar, de hecho, administrado a través de una máquina en la que se utiliza un tubo; el cual, a su vez, se conecta a una mascarilla o pieza nasal, a fin de que suministre una presión de aire constante y estable, ayudando de esta forma al paciente a respirar mientras duerme.

¿El problema? Que se trata de un tratamiento crónico diario con tasas de adherencia que no resultan las adecuadas, por lo que los beneficios a largo plazo, más allá de la reducción de las obstrucciones respiratorias, continúan siendo inciertos.

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