La demanda no cesa pero las entidades rechazan las solicitudes de préstamos de las familias. Si hablamos de empresas la situación es distinta. La subida de tipos ha hundido la demanda del crédito empresarial a niveles de la anterior crisis y las hipotecas se mantienen en mínimos ha advertido el BCE.

Si analizamos la situación la banca teme que en esta situación de incertidumbre buscan solamente seguridad y eligen cuidadosamente a los clientes para facilitarles financiación. El indicador al que se referencian la mayoría de las hipotecas en España acaba de cumplir un año en positivo, pasando del 0,013% en abril de 2022 al 3,757% en el mismo mes de este ejercicio.

El parón de la actividad crediticia es el pulso del país pero también afecta a los demás de la zona euro. Encarecer la oferta hace que solo apuesten por aquellos que pueden pagar con solvencia.

Ante el estallido, por otro lado, de la crisis de confianza bancaria en Estados Unidos con el colapso de Silicon Valley Bank, que Europa vivió con la misma caída de Credit Suisse, arrancó la desaceleración del crédito y con ella, la confianza de los consumidores.

No hemos llegado a la mitad del año y lo peor está por llegar: condiciones más duras, préstamos más caros y pocas hipotecas concedidas.

La pregunta siempre es la misma: ¿qué sucede con las personas de mediana edad que aún tienen por delante casi una década para terminar de pagar la hipoteca? ¿Qué pasa con los prejubilados? ¿Qué va a suceder en la España que envejece pero todavía debe?

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