139 personas fallecen al día en el laberinto burocrático de la ley (una cada 10 minutos)

La burocracia retrasa la recuperación del Sistema de Atención a la Dependencia. Así lo denuncia, en una nota de prensa reciente, la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales, esgrimiendo datos oficiales del Ministerio de Derechos Sociales tan alarmantes como éste: en los primeros siete meses del año, 29.157 «dependientes pendientes» fallecieron en las interminables listas de espera de la dependencia: 17.733 dependientes con derecho a prestación pendientes de ella y 11.424 pendientes de resolución de grado. O éste: 433.466 personas siguen abandonas en dichas listas de espera (455 días).

El engorde presupuestario del Ministerio de Derechos Sociales hasta los 623 millones de euros no ha logrado que las CC.AA. agilicen el Sistema y reduzcan significativamente las listas de espera, que sólo se reducen un 2,2% (—5.044 personas) en lo que va de año, aunque los beneficiarios aumenten en 47.617 personas (+4,2%). Antes al contrario y a juzgar por los resultados, dicho engorde parece destinado a engrosar a su vez la misma burocracia elefantiásica que lo paraliza.

Nunca, que se sepa, la burocracia —que algunos llaman burrocracia— agilizó nada; pero resulta especial y literalmente letal en lo que toca a la atención a las personas con dependencia, cuyos «sufrimiento y abandono» las está llevando al cementerio en número estadísticamente explosivo.

La nota de prensa de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales es explícita al denunciar esta sustitución de cualesquiera políticas efectivas por «discursos, fotos e intenciones», abogando por «medidas urgentes para evitar el sufrimiento y abandono de las personas más vulnerables de nuestro país. El gobierno de España y los Gobiernos Autonómicos deben acometer reformas que agilicen los trámites», añaden, demostrando padecer, al menos en parte el mismo mal que denuncian (pues ni se plantean que dichos trámites superfluos pudieran sencillamente suprimirse).

«Es necesario», insiste y precisa la Asociación en su nota, «simplificar los procedimientos y aplicar medidas de suspensión y flexibilidad del servicio o prestación sin necesidad de resolución de un nuevo procedimiento. Hay que avanzar hacia la prescripción social del profesional de referencia como único requisito para la ejecutividad y puesta en marcha de las prestaciones […] para evitar el sufrimiento y desatención de las personas en situación de dependencia, y la vergüenza de que 139 personas fallezcan cada día a la espera de algún procedimiento de la Ley».

En apoyo de su denuncia esgrimen incontrovertibles datos de mortandad de beneficiarios del SAAD que, recuerdan, «elabora también el Ministerio de Derechos Sociales, analizando la mortalidad de las personas del Sistema de Atención a la Dependencia». Dichos datos no son otros que los del MoMo, cuya discrepancia de los que suministra rutinariamente el Ministerio de Sanidad es pública y notoria; y arrojan una conclusión principal del breve informe: 130.661 personas solicitantes de la dependencia han fallecido en España en los 7 primeros meses del año. De ellas, 11.424 estaban pendientes de resolución de grado, 90.491 eran personas beneficiarias de los servicios y prestaciones del SAAD y 17.733 estaban pendientes de recibir las prestaciones que les correspondían por derecho.

De la veracidad de estos datos, en frontal contradicción con los de Sanidad, responde José Manuel Ramírez Navarro, presidente de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, en un informe más amplio que viene a corroborar el mayor crédito que a él también le merecen los mencionados datos del MoMo, frente al ocultismo del ramo de Carolina Darias.

Al desglosar por Comunidades Autónomas —citando fuentes fidedignas del IMSERSO y el SISAAD— los datos de mortalidad de personas beneficiarias del SAAD en los siete primeros meses de 2021, el informe distingue tres categorías; a saber: Fallecidos en lista de espera, Fallecidos en el «limbo de la dependencia» y Fallecidos pendientes de valorar. Las referencias a «dependientes pendientes» entre los decididamente fallecidos se suceden a lo largo del documento. Sólo su cotejo según el tipo de atención (en residencias o a domicilio) arroja diferencias significativas.

Fuente: directoressociales.com/wp-content/uploads/2021/08/Notaprensa-Dep-agosto2021.pdf

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