Si bien presentan menos factores de riesgo conocidos, las personas con celiaquía están expuestas a un mayor riesgo cardiovascular, según un nuevo estudio.

¿Sabía que la celiaquía aqueja actualmente al 1 por ciento de la población mundial?

Según datos del Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla (idUS), por supuesto; una institución que también admite que hay países que ALCANZAN CIFRAS MUY DIFERENTES Y OTROS DONDE LA PREVALENCIA DE ESTA DOLENCIA ES MENOR.

¿Qué es la celiaquía?

Entendida como una enfermedad autoinmune y digestiva, la celiaquía daña el intestino delgado, a la par que altera la absorción de las vitaminas, minerales y demás nutrientes que contienen los alimentos, y que el organismo tanto necesita para sobrevivir y funcionar correctamente.

Señalar a las personas con celiaquía es registrar a individuos que no toleran la proteína del gluten, presente en el trigo y el centeno, en la avena y la cebada y demás cereales, ya que su organismo reacciona exageradamente y de manera alérgica a dicha proteína alimentaria.

Según consenso de la ciencia, esta enfermedad suele darse con más frecuencia en las mujeres, llegando a diagnosticarse en la infancia y adolescencia, comúnmente, aunque también entre los 40 y 60 años, tal y como se ha constatado en varios estudios. La ciencia, de hecho, ha mantenido un ojo avizor sobre esta indigestión patológica, y prueba de ello es el ensayo publicado recientemente en la versión digital de la revista BMJ Medicine’, medio multidisciplinar y de acceso abierto.

Dirigido por investigadores del Oxford Population Health, en Reino Unido, el trabajo es más bien observacional, y viene a defender que quienes sufren de celiaquía podrían mostrar menos factores de riesgo conocidos de enfermedades cardiovasculares; pero curiosamente, también es su propia condición como celíacos lo que expone a esta gente a un mayor riesgo de desarrollar las cardiopatías.

Una asociación que los mismos autores ignoran a ciencia cierta a qué responde, todavía, reconociendo que aún es preciso seguir indagando para esclarecer este misterioso vínculo. En sus planes de desentrañar las causas tienen previsto examinar el papel de la dieta sin gluten que los afectados de celiaquía deben seguir para aliviar los síntomas de su alergia.

Si bien este no es el primer estudio que basa su investigación en encontrar pruebas que confirmen o denieguen que la celiaquía está asociada o no a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, tales ensayos han sido muy dispares, y muchos de ellos ni siquiera indagaron en el posible papel del colesterol, la tensión arterial y demás factores de riesgo cardiovascular tradicionales, es decir, los más típicos.

Un vacío de saber que ahonda en el despertar del ictus, la cardiopatía isquémica y el infarto de miocardio, y que los investigadores de Oxford Population Health han tratado de abarcar, aun sabiendo que su ensayo, al ser observacional, no puede establecer causa y efecto.

Averiguando si los factores de riesgo cardiovascular más típicos vinculan a la celiaquía con las cardiopatías

Durante la realización de su estudio, este equipo de científicos se basó en los datos médicos facilitados por el medio millón de personas participantes entre 2006 y 2010, extrayéndolos del Biobanco del Reino Unido y aglomerando a pacientes de entre 40 y 69 años residentes en Inglaterra, Escocia y Gales.

De este medio millón de participantes, 2.083 eran celíacos que no padecían enfermedades cardiovasculares, al menos no en el momento del reclutamiento del estudio. Utilizando registros hospitalarios y certificados de defunción vinculados, y tras someter a todos a un seguimiento de su salud cardiovascular, vigilancia que se prolongó poco más de doce años, por cierto, los autores se percataron de que los celíacos mostraban más probabilidades de ser mujeres, con un 56 por ciento, y de etnia blanca, con un 95 por ciento, al menos en comparación a los que no padecían la enfermedad.

Al terminar el periodo de seguimiento y tras tener en cuenta el estilo de vida, la salud y la enfermedad cardiovascular, señalándolos como factores potencialmente influyentes, los investigadores llegaron a registrar 40.687 diagnósticos de enfermedades cardiovasculares entre todos los participantes supervivientes, siendo que 218 de tales casos se dieron en personas con celiaquía; ¿a qué equivale esto? A una tasa anual de 9 de cada 1.000 personas, lo que choca llamativamente con la tasa anual de 7,4/1.000 entre los no celíacos. ¿En otras palabras? Que el ensayo rastreó un aumento del 27 por ciento del riesgo de enfermedad cardiovascular entre las personas con celiaquía y los que no la tenían.

¿Qué es lo más curioso del caso?

Que dicho riesgo a las cardiopatías parecía aumentar cuanto más tiempo se llevaba padeciendo la celiaquía, basculando entre un 30 y un 34 por ciento entre los celíacos con menos de 10 años de enfermedad y quienes llevaban 10 años o más padeciéndola, respectivamente.

Con todo, este muestreo de celíacos reflejó que el colectivo reunía menos factores de riesgo conocidos de enfermedad cardiovascular, ya fuera hipertensión arterial sistólica o sobrepeso u obesidad, o tuvieran colesterol elevado o antecedentes de tabaquismo, pese a lo cual eran más propensos a tener una presión arterial sistólica más bajo, igual que un IMC menor.

De hecho, y ya después de analizar los posibles efectos conjuntos de la celiaquía y la puntuación de riesgo cardiovascular en la incidencia de enfermedades cardiovasculares, los autores se fijaron en que se incrementaba más de un 60 por ciento, al menos entre los celíacos que mostraban una puntuación de riesgo cardiovascular ideal, frente a las que tenían una puntuación de riesgo ideal pero no sufrían de celiaquía.

Un hallazgo con ciertas limitaciones

Este estudio no supera todas las barreras. Los propios científicos involucrados en su elaboración son los primeros en reconocer, de hecho, que persisten ciertas limitaciones en sus hallazgos, empezando con el hecho de que los factores de riesgo cardiovascular se midieron en un solo momento, por ejemplo; pese a lo cual sostienen que varias enfermedades autoinmunes, como lo es la celiaquía, por supuesto, están asociadas actualmente a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, en respuesta a la inflamación sistémica.

Otro de los vacíos que admite este trabajo es la falta de análisis sobre los factores dietéticos, y eso que investigaciones anteriores sugieren que una dieta sin gluten sí podría reducir la inflamación, primero, y conducir a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, después. En este sentido, es justo decir que también hay otros estudios que defienden todo lo contrario, indicando que esta dieta podría aumentar el riesgo.

«Este estudio subraya la importancia de la enfermedad cardiovascular como posible complicación de la celiaquía», resumieron por su parte los investigadores del presente ensayo.

«Se justifica una mayor investigación sobre los factores y las vías mecánicas de esta asociación», admitieron, añadiendo a renglón siguiente que también «se justifica una investigación sobre la medida en que cualquier reducción del riesgo es reportada por la adherencia a una dieta libre de gluten en personas con enfermedad celíaca, o si una dieta libre de gluten en sí contribuye al aumento del riesgo identificado».

En sus conclusiones,, de todos modos, los investigadores subrayan que «dadas las mayores tasas de enfermedad cardiovascular registradas en personas celíacas con una puntuación de riesgo cardiovascular ideal y moderada, los médicos deberían concienciar a los pacientes celíacos de su elevado riesgo y trabajar con ellos para optimizar su salud cardiovascular».

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