No están de moda y, pese a todo, los implantes han resultado ser unos trasplantes de lo más eficaces, como esta córnea bioartificial que pone fin a la ceguera.

Más de mil millones de personas en todo el mundo tienen alguna discapacidad, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ahora bien, mil trescientos millones de ellos viven con alguna forma de deficiencia visual, aproximadamente, mientras que la ceguera de casi 13 millones de ellos responde al mal funcionamiento de sus córneas, ya sea por lesión o enfermedad.

De la córnea humana a un invento semiartificial, mucho más funcional

El buen estado de la córnea, esa capa transparente del ojo y la más externa del glóbulo, es un factor muy importante y decisivo en la capacidad visual. Y es que un daño en las mismas puede equivaler a una ceguera total o parcial, debiendo someterse a un trasplante de córnea, procedente de un donante humano, para recuperar la visión; algo que solo consigue 1 de cada 70 pacientes con este perfil clínico.

Este porcentaje tan bajo se debe a que la mayoría de los que necesitan trasplantes de córnea viven en países de ingresos bajos y medios, regiones donde poder acceder a los tratamientos equivale a una opción bastante limitada. Ante esta situación, los implantes bioartificiales representan una alternativa de lo más factible, y más cuando adoptan la forma de una córnea bioartificial capaz de devolverle la vista a esa gente que ha perdido campo y grado de visión.

Fabricada mediante bioingeniería, esta halagüeña alternativa aún se encuentra en pañales o fase piloto y, sin embargo, ya les ha devuelto la visión a 20 personas con córneas dañadas, y eso que buena parte de estos participantes ya eran invidentes antes de recibir el implante.

El estudio clínico piloto en cuestión fue dirigido conjuntamente por investigadores de la Universidad de Linköping (LiU) y por científicos de LinkoCare Life Sciences AB, y ha sido presentado al público recientemente, a través de un artículo divulgativo de la revista Nature Biotechnology’, dirigiendo sus líneas de información hacia esta córnea de bioingeniería hecha de colágeno capaz de restaurar la visión..

En él colaboraron 20 personas que ya eran ciegas o bien estaban a un tris de perder la vista, por causa de un queratocono avanzado, sometiéndose primero a una simple operación que no tuvo complicaciones, y recibiendo después un implante de biomaterial, una tecnología de apoyo visual muy a la altura del ojo biónico.

¿Lo bueno? Que el tejido se curó rápidamente, tras un tratamiento de ocho semanas con colirios inmunosupresores, administrados para evitar que el ojo rechazase el implante de córnea bioartificial. Y aunque se sometió a los pacientes a un seguimiento de dos años, los autores del estudio aseguran que en todo ese periodo no observaron complicaciones entre los participantes.

Se trata, por cierto, de una córnea bioartificial diseñada a partir de moléculas de colágeno, derivadas de un subproducto de la industria alimentaria, es decir, la piel de un cerdo, purificadas, por supuesto, y producidas en estrictas condiciones; fueron moléculas estabilizadas por separado y unificadas para conformar un material robusto y transparente, el cual pudiera soportar la manipulación y la implantación en el ojo.

Cuando recuperar la visión es posible

Hablamos de un material de fácil acceso y, por tanto, también ventajoso, económicamente hablando, que emula el colágeno, la principal proteína que conforma la córnea de las personas. A diferencia de las córneas donadas, que tienen un plazo máximo de supervivencia de dos semanas antes de trasplantarse, las biocórneas pueden almacenarse incluso durante dos años antes de que se les dé uso.

«Los resultados demuestran que es posible desarrollar un biomaterial que cumpla todos los criterios para ser utilizado como implante humano, que pueda producirse en masa y almacenarse hasta dos años y así llegar a más personas con problemas de visión», en palabras de Neil Lagali, profesor del Departamento de Ciencias Biomédicas y Clínicas de la LiU, y uno de los investigadores participantes del estudio. «Así se evita el problema de la escasez de tejido corneal donado y el acceso a otros tratamientos para las enfermedades oculares».

Así, los prometedores resultados de este estudio no solo aportan esperanza a quienes padecen baja visión o ceguera corneal, que también, sino que además proporcionan un implante de bioingeniería en calidad de alternativa al trasplante de córneas humanas donadas; lo que desde luego responde satisfactoriamente a la escasez de este producto en los países que más lo necesitan.

«La seguridad y la eficacia de los implantes de bioingeniería han sido el núcleo de nuestro trabajo», aseveró al respecto de esta investigación Mehrdad Rafat, la principal mente pensante que hay detrás del diseño y desarrollo de estos implantes de córnea bioartificial.

Una observación que Lagali remachó añadiendo que han realizado «importantes esfuerzos para garantizar que nuestro desarrollo esté ampliamente disponible y sea asequible para todos y no sólo para los ricos», afirmando, por último, que «esta tecnología puede utilizarse en todas las partes del mundo».

Y al contrario de lo que ocurre con los trasplantes de córnea convencionales, los cuales comprometen al paciente a tomar medicamentos durante varios años, esta córnea bioartificial hace innecesario esta dependencia farmacológica.>

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