La covid persistente contabiliza más de un millón de afectados en España

0

¿Sabía que más de un millón de españoles conviven día a día, y entre sufrimientos que no se van, con la covid persistente?

Mientras la séptima ola del Covid-19 que vive España deja tras de sí a 4.000 muertes en dos meses, la incidencia del covid persistente aumenta, discreta pero igualmente imparable, por más de una millonada de los afectados del virus.

La long covid sigue cosechando aquejados

La pandemia del coronavirus se inició en 2020, y buena parte de los pacientes que actualmente sufren el llamado covid persistente empezaron a convivir en su infierno particular desde entonces, con secuelas perdurables que no tenían intención de acabar.

Y es que tener un covid de larga duración es vivir de forma infinita con los síntomas dejados por la infección del virus SARS-CoV-2. Actualmente en el país hay más de un millón de personas aquejadas por esta dolencia constante, de hecho, con la inmensa mayoría de ellos arrastrando su dolencia desde hace más de dos años, tal y como reveló no hace mucho Pilar Rodríguez Ledo, coordinadora del Grupo de Trabajo Colaborativo de covid persistente, pero también vicepresidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMEG).

La experta lamenta la falta de recursos que beneficien a este colectivo, de hecho, y señala que aún no existen registros que recojan completa y fielmente el número de contagios totales en el país, razón por la que advirtió sobre el desconocimiento que impera en el futuro a largo plazo de los pacientes con covid persistente.

«No podemos ser alarmistas ni conformistas; tenemos que averiguar qué sucede», instó Rodríguez Ledo respecto a la situación de la covid persistente, quien hizo ver que «el virus, al estar escondido en alguna parte del organismo, puede acabar produciendo una alteración del mismo, y darse una mutación que derive en mayor prevalencia de cáncer».

Ahora bien, lo que sí le consta a la experta es la detección, cada vez más numerosa, de procesos oncológicos de deterioro en las personas aquejadas de la enfermedad, así como la aparición de algunas neoplasias, de ciertas regeneraciones de retinas, y hasta del comienzo de diabetes, que hace su debut.

Multisistémica y sensible a cualquier parte del organismo, la long covid es la enfermedad que el 10 por ciento de los infectados de coronavirus acaban padeciendo, lo que equivale a más de un millón de víctimas, hoy en día, de entre el 12.436.538 casos notificados hasta ahora por los datos del Ministerio de Sanidad.

Es cierto que «al ser pacientes a los que se les hacen múltiples pruebas, y están en tantas consultas, se les diagnostican más cosas», razonó la facultativa, quien abundó que lo que más cuesta es adaptarse a las nuevas condiciones del cuerpo, y aceptar el tener que aprender a vivir con limitaciones.

En este sentido de aceptación y aquejamiento, Rodríguez Ledo sostiene que los pacientes de covid persistente sacados de la remesa de la primera ola son, empero, quienes han vivido su sintomatología de un modo aún más intenso, llegando a alcanzar una media de 36 síntomas diferentes a lo largo de seis meses.

Así, la enfermedad dejó de manifestarse entre las mujeres, únicamente, y para las siguientes olas de la pandemia, los síntomas no solo fueron menos numerosos e intensos, que también; sino que además empezaron a mostrar igualmente su prevalencia entre los hombres.

Durante la sexta ola, que ha sido la última en someterse a seguimiento, la inmunidad de las personas cambió notablemente, y así lo señaló la especialista.

«Estamos en un momento en que se está contagiando todo el mundo, y estamos adquiriendo la inmunidad natural además de la inmunidad adquirida con la vacunación».

La inutilidad de las estadísticas

Son muchos los pacientes de esta patología que se han visto obligados a sufrir la constancia de estos síntomas, cargando más de dos años de sufrimiento a la espalda, y arrastrando por ello una fase de largo plazo. A juicio de la coordinadora, «se esperaba que se curarían a los seis meses como por arte de magia, pero eso no ha sucedido ni va a suceder».

En opinión de la vicepresidenta de la SEGM, las estadísticas actuales que constantemente esgrime Sanidad «no sirven para nada», tanto así que la especialista lamenta que no haya unos registros clínicos que inviten a la investigación.

De hecho, la experta no ha dudado en instar al Ministerio a que ayude a los pacientes con Covid persistente de una manera más práctica y efectiva. ¿Cómo? Urgiendo al departamento de Carolina Darias a poner al alcance de los profesionales sanitarios unas pautas de actuación más homogéneas.

«Que haga una guía o que adopte la que han hecho 57 entidades profesionales y científicas», instigó, refiriéndose a la guía clínica que en su día la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) elaboró para la atención al paciente con covid persistente, distribuyéndola después a las autoridades sanitarias del país.

Hay mucho inmovilismo en el Ministerio de Sanidad, y así lo denuncia Rodríguez Ledo, cuyo grupo de trabajo se ha visto obligado a poner en marcha la llamada ‘REiCOP’, la Red Española de Investigación en Covid Persistente, que bajo la coordinación del  SEMG, busca confeccionar un registro clínico en Atención Primaria para el estudio del Long Covid… entre otras cosas.

«Hablamos de salud, pero también de economía», y más cuando la inmensa mayoría de quienes conforman este colectivo enfermo pertenecen a un perfil de habitantes en edad laboral; personas que «dejan de trabajar y de ser eficiente» con el despertar de la enfermedad.

Y el hecho de que el gobierno se resista a reconocerla como patología profesional tampoco ayuda mucho, precisamente, ya que por un lado no reconoce las bajas laborales por esta causa, y por el otro lado insiste en el vacío legislativo en torno al covid persistente.

«La legislación se hace cuando se necesita», criticó Rodríguez, añadiendo con precisión que «hay que ser valientes». Por supuesto, este reconocimiento legal de incapacidad laboral «supondría admitir que hay una situación que económicamente va a generar un gasto asistencial también a nivel social», admitió. «Los que no están trabajando producen una pérdida económica importante y los que trabaja por debajo de sus capacidades, también».

He ahí el por qué la facultativa lamenta que a los que no pueden trabajar debido a long covid les den una baja laboral «por problemas de salud colaterales, como el cansancio extremo». Es digno de criticar, porque «es como si a alguien con neumonía le dan la baja por fiebre, con el agravante de que muchas de estas personas se han contagiado en el lugar de trabajo».

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí