Al ministro Escrivá le preocupan las pensiones y la sostenibilidad de las mismas si bien su debate económico está lejos de la realidad que afrontará España en los próximos quince años. La población en edad laboral caerá aproximadamente un diez por ciento y los pensionistas, en cambio, llegarán al setenta y tres por ciento; una tendencia que arrancará en unos tres años.

La verdad es que el equilibrio del país resultará inexistente si hablamos de que en los próximos veintisiete años el número de trabajadores pasará de 3,3 a uno con siete; esto es, no podrán sostener las pensiones con sus cotizaciones y en otro orden de cosas, la tasa de la dependencia se disparará del 30,5% al 59%.

La balanza se va a disparar si hablamos que el 73% de los mayores de 65 serán inactivos lo que supondrá claramente que el 32% dela población española, unos 16,5. millones de pensionistas seguirán viviendo y serán dependientes.

Por ello, España, que entonces será un país de viejos, tendrá una media de edad de sus habitantes de 50 años y las personas en edad de trabajar caerán hasta los 27,9 millones de personas.

¿Está este país organizado para sostener la inviabilidad de estas cifras si hablamos de dependencia, de mayores y de personas con discapacidad?

¿Quién va a sostener este sistema si no habrá suficientes cotizaciones para que los mayores vivan correctamente?

¿Qué será de la generación del Baby Boom que hoy está cotizando para disponer de una pensión en diez o quince años? El Ejecutivo pretende modular este impacto con la inmigración pero este dato, según estimaciones de Eurostat también llevará a que ésta se desplome porque España ya no es un chollo para ellos.

La dependencia se disparará en 2050 y alcanzará al 59% de la población española.

¿Sabemos realmente lo que nos espera? ¿Lo tiene previsto el ministro Escrivá?

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