No por silenciar u ocultar el peligro éste desaparece. Y la depresión es una amenaza que es preciso visibilizar para dar el primer paso hacia su derrota.

La depresión es, a rasgos generales, la mescolanza de tristeza, abatimiento, melancolía e infelicidad que derrumba el estado anímico de un individuo en algún momento o etapa de su vida.

Y la razón por la que la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Asociación la Barandilla y Lundbeck, entidad concentrada en proporcionar una mejor calidad de vida a las personas con enfermedades del cerebro, se han unido en un solo frente común, a través de una nueva campaña pública:

Para dar visibilidad a la depresión, a fin de ayudar a desestigmatizar esta enfermedad enclavada en el ámbito de la salud mental; una estrategia, hecha campaña, dirigida a hacerse presencial y efectiva entre la sociedad española, tanto a nivel laboral como a nivel familiar.

La depresión, esa realidad puesta al descubierto por la ciencia

Según un estudio reciente de la Universidad Complutense de Madrid, un 40 por ciento de los españoles ha sufrido síntomas de depresión, ansiedad o estrés postraumático en el último año. Un acrecentamiento que se ha hecho notar especialmente entre los jóvenes de entre 18 y 30 años, al ser el colectivo que más muestra una mayor sintomatología depresiva y de ansiedad en comparación con el resto de la población, según énfasis del mismo estudio universitario.

A este estadístico también lo respalda el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y su ‘Encuesta sobre la salud mental de los españoles durante la pandemia de la COVID-19’, emitido el pasado abril del 2021, cuyos resultados arrojaron luz sobre el alcance de la depresión en España, apuntando a que los jóvenes entre 18 y 24 años han sido quienes más han reconocido haber llorado por la pandemia.

Por ello, esencial resulta en esta lucha el papel del médico de Primaria, o eso sostiene el coordinador del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), el doctor Vicente Gasull. ¿Y por qué? Para la detección del trastorno y el comienzo del tratamiento, básicamente.

Gasull afirma, en este sentido, que los pacientes con depresión llegan a la Atención Primaria sin saber lo que les sucede; un desconocimiento al que tampoco ayuda el diagnóstico que le dan los facultativos, complicado de por sí, puesto que la depresión afecta a múltiples sistemas; una variabilidad que, precisamente por su carácter mutable e inestable, exige que el médico potestativo conozca muy bien al paciente.

«Muchos pacientes se quejan de síntomas físicos y vemos que el origen son situaciones psiquiátricas», esclarece Gasull. «El cansancio, el bajo rendimiento, la falta de concentración o mareos pueden ser indicadores de una posible depresión».

La depresión: Una sombra que es preciso alumbrar

Según los datos recopilados por la Asociación La Barandilla, el 30% de las personas con depresión no hablan su problema con la familia. En cambio, a juicio del coordinador de Semergen, tener una buena relación con el paciente resulta clave para detectar los trastornos depresivos que asolan en silencio a la sociedad actual, de la misma forma en que es relevante que éste mantenga a su vez una buena relación con la familia.

Y es que una de las principales recriminaciones que dirige el facultativo de Primaria y miembro de Semergen, es que nadie hable de «recaptar al paciente depresivo»; inacción ante la cual pide más recursos, apelando a la inviabilidad de las consultas telemáticas para estos pacientes.

«En la mayoría de los casos tienen miedo a que sus familias sufran por ellos o a ser una carga», explica José Manuel Dolader, director de La Barandilla, añadiendo otras opciones de peso que empuja a las personas deprimidas a callar su problema ante sus seres queridos, y es el que también «les preocupan las consecuencias sociales, laborales y personales».

«Esperamos un aumento del 20% de los casos en trastornos depresivos, especialmente en los segmentos más vulnerables», estimó el psiquiatra Celso Arango, presidente de SEP.

«Estamos viendo que el confinamiento y el aislamiento ha afectado a los más jóvenes. Son uno de los colectivos más vulnerables en esta pandemia en cuanto a salud mental». ¿Y a qué se debe?

«Han visto cómo sus proyectos han quedado paralizados y su estilo de vida totalmente alterado», explicó el psiquiatra, «lo que ha tenido un impacto directo en su bienestar emocional. Esto hace que acumulen un mayor riesgo de desarrollar un trastorno mental», sostuvo, «incluso respecto a franjas de edad mayores».

Una travesía que combate la depresión

Diseñada por la ilustradora Ana Santos, e impulsada por Lundbeck, ‘La Travesía de Elena’ es la respuesta que las tres entidades de La Barandilla, Lundbeck y la Sociedad Española de Psiquiatría, ofrecen para frenar la invisibilidad de la depresión en la sociedad, un mutismo que sólo contribuye a agravar la situación y a darle más poder sigiloso a la desestabilidad psicológica que genera.

Así, ‘La Travesía de Elena’ es una experiencia virtual que subraya la importancia de conocer realmente qué es la depresión, ante todo, y mejorar el conocimiento de la sociedad sobre la enfermedad, a fin de permitir que se pueda hacer un mejor diagnóstico de posibles casos. Más ahora, cuando la pandemia del Coronavirus lleva más de año y medio haciendo estragos a nivel social y económico, fomentando de paso el aumento de los trastornos mentales.

Porque vivir con esta enfermedad no sólo es posible; se puede tratar, además, y se puede salir de ella. Unas afirmaciones que no hacemos al azar, sino que son calco reflejo del objetivo de esta campaña de visibilidad de la depresión que tan bien representa y difunde ‘La Travesía de Elena’.

«La depresión es una enfermedad muy compleja y difícil de describir, incluso para alguien que la ha sufrido», indican las palabras de Susana Gómez-Lus, doctora y directora de Lundbeck. Por ello, «creemos firmemente que cuanto más se conozca acerca de ella, menor será el estigma».

No en vano el proyecto reúne en su seno las experiencias personales aportadas por 500 personas que han pasado o tienen una depresión, para así conseguir que tanto los afectados como las familias puedan conocer todos los rasgos que caracterizan a este trastorno mental.

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