La esclerodermia, esa enfermedad rara que endurece la piel

0

¿Sabría definir qué es la esclerodermia? ¿Qué causa, cómo se combate y cuáles son sus síntomas más habituales? ¿No? Descuide, se lo contamos todo.

Hablar de esclerodermia es aludir a ese grupo de enfermedades que causa un crecimiento anormal del tejido conectivo de la piel, endureciéndola hasta puntos insospechados. Con motivo del Día europeo de esta patología, hoy, 29 de junio, abordemos esta dolencia y démosle la visibilidad que tanto le falta y aún más necesita.

¿Qué es la esclerodermia?

Conocida a su vez bajo el término médico de esclerosis sistémica, la esclerodermia es la enfermedad que causa que el tejido conectivo, precisamente el material encargado de dar forma a los restantes tejidos del cuerpo, manteniéndolos fuertes, se endurezca y atirante y se ponga grueso.

Ubicado en el interior del cuerpo, cómo no, la esclerodermia nace como resultado de una sobreproducción y acumulación del colágeno en los tejidos corporales, causando que el cuerpo posea más cantidad de proteína fibrosa de la debida, justo esa que forma los tejidos conectivos de la piel y el resto del cuerpo.

Catalogada como enfermedad rara por su poca prevalencia entre la población, es una dolencia que carece de cura, por ahora, si bien existen varios tratamientos que ayudan, y mucho, a controlar los síntomas y complicaciones que genera en el organismo.

Lo peor, no obstante, es que puede llegar a despertar ciertos problemas vasculares, y a provocar dolor y/o hinchazón tanto en los músculos como en las articulaciones, arrasando asimismo con el tracto digestivo, los vasos sanguíneos y los órganos más internos.

Los expertos dividen a esta patología en dos clasificaciones. La esclerodermia localizada o limitada o morfea, que afecta únicamente a la piel; y la esclerodermia sistémica o difusa, que además de la piel también perturba a los vasos sanguíneos y a los órganos internos.

De igual forma y en ambos casos, se trata de una dolencia cuyas categorizaciones hacen referencia a su grado de afección sobre el paciente, y cuyas causas aún son desconocidas, incluso hoy en día. Se sabe, eso sí, que el alcance de la enfermedad puede ser leve o severo, y que la patología en sí suele ser más común entre las mujeres.

Dentro de las opciones que barajan los médicos se señala al sistema inmunitario como uno de los más involucrados en el despertar de este proceso patológico; aunque la mayoría de las apuestas se inclinan más a una combinación de factores, desde problemas del sistema inmunitario hasta genética y desencadenantes ambientales.

Para su diagnóstico, doctores y especialistas recurren a la historia clínica del paciente que reúna alguno de sus síntomas, e igualmente apelan a un examen físico o de laboratorio, así como a una biopsia de piel, si lo consideran preciso.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de la esclerodermia?

Según el Instituto Nacional de Artritis y enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel (NIAMS), los signos y síntomas de esta enfermedad rara varían de una persona a otra, en función siempre de las partes del cuerpo que tenga afectadas.

Así, tanto la presencia de depósitos de calcio en los tejidos conectivos, como una inflamación del esófago, sí, el tubo localizado entre la garganta y el estómago, son dos señales inequívocas de que una persona padece esta afección.

Y lo mismo ocurre si muestra pequeñas manchas rojas en manos y cara, llamadas telangiectasia, si luce una piel gruesa y tirante en los dedos, especialmente en las puntas, o si hace gala de bultos que pueden verse en las radiografías.

Muy común de la esclerodermia es el síndrome de Raynaud, signo reconocido por presentarse como una excesiva e inadecuada contracción de los vasos sanguíneos que se reparten en manos y pies, lo que suele acabar en un peligroso estrechamiento, y que se produce como respuesta al frío o al sufrimiento emocional.

Y si bien es cierto que el fenómeno de Raynaud también puede darse entre quienes no tienen esclerodermia, este signo es bastante distintivo, ya que causa que los dedos adquieran una tonalidad roja, blanco o azul, acompañado de dolor y entumecimiento en la zona.

De hecho, la cara y los dedos, las manos y los pies son las primeras partes del cuerpo que generalmente suelen empezar a dar muestras de afectación por esta enfermedad, aunque es cierto que no son pocos los pacientes que han comenzado a sentir un engrosamiento de su piel en el pecho, los antebrazos, el abdomen, los muslos y las partes inferiores de las piernas.

Se dice, asimismo, que los síntomas tempranos de la esclerodermia incluyen picazón e hinchazón, coloreando a la franja de piel afectada con un tono más claro u oscuro; hasta puede lucir brillante, incluso, debido eso sí a otro síntoma muy típico, la rigidez.

Cabe decir, por último, que la esclerodermia también puede generar dificultades cardíacas y pulmonares, a la par que puede afectar a cualquier parte del sistema digestivo, ya se encuentre en el esófago o en el recto o en cualquier otra zona situada en un punto intermedio de estas dos.

En cualquier caso, puede decirse que lo bueno de la esclerodermia reside en que, si bien carece de sanación completa, sus tratamientos han demostrado ser sobradamente eficaces, especialmente a la hora de aliviar los síntomas antes citados, por ejemplo, retrasar el avance progresivo de la enfermedad, mismamente, e incluso y mejorar la calidad de vida de quienes están obligados a convivir con ella.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí