La esclerosis múltiple se acerca a un tratamiento personalizado

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La esclerosis múltiple tiene la desventaja de contar con actuales tratamientos bastante imprecisos, tanto que algunos pueden provocar graves efectos secundarios.

Investigadores pertenecientes al Instituto Karolinska, en Suecia, han desarrollado recientemente un nuevo método científico capaz de identificar las células inmunitarias implicadas en las enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple (EM); y revelando en el proceso cuatro nuevas moléculas objetivo, dotadas de una importancia bastante potencial, especialmente de cara al abordaje de la EM y a sus futuros tratamientos personalizados.

Acercando la EM a un camino de tratamientos más individualizados

Los datos del nuevo hallazgo han sido difundidos en una reciente publicación de la revista ‘Science Advances’, en cuyas líneas divulgativas se explica que los resultados fueron obtenidos tras una colaboración con la Región de Estocolmo, la Universidad Médica del Karolinska Institutet (KI) y el KTH Royal Institute of Technology.

«Los tratamientos existentes para la EM son bastante indiscriminados en su efecto sobre el sistema inmunitario, lo que conlleva el riesgo de acabar causando complicaciones como infecciones», explicó al respecto Mattias Bronge, uno de los estudiantes de doctorado del grupo de investigación de Hans Grönlund, en el Departamento de Neurociencia Clínica del Karolinska.

Hablamos de una enfermedad que carece de cura, actualmente, y que se vale de tratamientos específicos que únicamente logran aliviar los síntomas y reducir las tasas de recaída. La esclerosis múltiple, además, provoca diferentes síntomas neurológicos en quienes la padecen, desde ciertos trastornos sensoriales y algunos problemas de visión, hasta dificultades para caminar y para mantener el equilibrio.

«Guiar los futuros tratamientos con mayor precisión hacia las células inmunitarias que impulsan la enfermedad puede, por tanto, conducir a una mayor eficacia y menos efectos secundarios».

En este sentido, tanto el equipo de científicos de Hans Grönlund, como el grupo de investigadores liderado por el profesor Tomas Olsson, en el Instituto Karolinska, han desarrollado un método que permite identificar las células T que reaccionan a determinadas moléculas objetivo, los llamados autoantígenos. Se trata de un estudio que en su desarrollo llega a describir cuatro nuevos autoantígenos que se suman a la lista de los ya conocidos en la EM; un hallazgo que, por sí solo, supone una importante contribución a los futuros avances en el diagnóstico de la esclerosis múltiple, así como en el tratamiento de dicha enfermedad neuronal.

«Nuestro método hace posible presentar estos autoantígenos de forma que nos permita identificar y posteriormente desactivar las células T que reaccionan a ellos», en palabras afirmativas del doctor en inmunología, Hans Grönlund.

¿En qué radica la importancia y contribución de este ensayo?

Resulta importante identificar las células inmunitarias que impulsan la esclerosis múltiple de cada paciente, ya que sus afectados pueden reaccionar a diferentes autoantígenos; una forma bastante interesante de crear y abrirle las puertas al tratamiento personalizado de la EM, por cierto, y al que los expertos denominan medicina de precisión, dicho sea de paso.

«Una vez identificado el perfil individual de autoantígenos de un paciente, el tratamiento puede adaptarse en consecuencia», detalló Grönlund. «La mayoría de las enfermedades autoinmunes están impulsadas por los linfocitos T y, si podemos encontrar una manera de dirigirnos a ellos en enfermedades como la EM, podemos allanar el camino para tratamientos más precisos con menos efectos secundarios para otras enfermedades autoinmunes», sostuvo el experto, añadiendo a renglón siguiente que:

«Gracias a nuestra larga colaboración con el profesor Roland Martin de la Universidad de Zúrich, nuestro método se incluirá en un estudio clínico de fase 2 que pretende “desconectar” las agresivas células T que impulsan el desarrollo y la progresión de la EM».

Según puede leerse en el artículo divulgativo, durante la realización del trabajo científico se llegaron a analizar 63 proteínas en muestras de sangre extraídas directamente de pacientes con EM, estudiando además sus controles sanos correspondientes, cuatro de los cuales demostraron reactividad autoinmune ante la propia esclerosis múltiple. ¿Cuáles fueron? La PROK2, RTN3, FABP7 y SNAP91.

Un desfile de proteínas analizadas entre el Atlas de Proteínas Humanas y el profesor Torbjörn Gräslund del Real Instituto de Tecnología (KTH).

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