¿La estrategia? Braquiterapia con radiofármacos. ¿El objetivo? Reducir el volumen tumoral del cáncer de páncreas. ¿El mérito? Del hospital de Fuenlabrada (Madrid).
Es medicinal, e innovador, y sacado esta vez de la chistera científica nacional. Un equipo multidisciplinar de investigadores del Hospital Universitario de Fuenlabrada, en la Comunidad Autónoma de Madrid, ha puesto en marcha una nueva terapia contra el cáncer de páncreas avanzado, óptimo para aplicarse de manera local, a instancias del registro internacional Osprey; justo la base de datos que recoge personas diagnosticadas con esta patología, contando además con la participación de diversos centros seleccionados de distintos países.
¿En qué consiste esta originalidad hecha escudo contra el cáncer de páncreas?
Bajo la premisa de combinar braquiterapia con radiofármacos, los investigadores han aplicado por primera vez en España un innovador tratamiento para el cáncer de páncreas, o al menos para aquel que se encuentra localmente avanzado.
La iniciativa combina braquiterapia con radiofármacos; una radiación interna que recurre a la endoscopia guiada por ultrasonidos para conseguir que el principio activo se inyecte directamente dentro del tumor que ha generado el cáncer de páncreas. ¿Cómo? con una radiación muy controlada, administrada en importantes dosis que cuentan con una mínima toxicidad.
¿Lo mejor de este tratamiento? Que, aunque tiene efectos secundarios, estos son mucho menores si se los compara con otras terapias. El objetivo, en cualquier caso, es reducir el tamaño tumoral y, de esta forma, hacer factible que se le pueda extirpar quirúrgicamente y a medio plazo.
Según el jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Fuenlabrada, Fernando Pereira, este procedimiento médico nunca antes se había hecho en España, aunque sí a nivel internacional.
«El tratamiento con el dispositivo Oncosil fue aprobado en Europa para uso clínico en mayo 2020, tras una prolongada fase preclínica y la presentación de los resultados del estudio pivotal PanCO en el congreso mundial de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) de 2020».
Tal como explicó el también investigador principal del registro Osprey en este centro sanitario, «el estudio PanCO, realizado en Australia, Bélgica y Reino Unido entre 2017 y 2018, incluyó 50 pacientes de 10 centros, con resultados consistentemente positivos en comparación con los regímenes de tratamiento estándar con quimioterapia o quimio-radioterapia en estos pacientes con cáncer de páncreas localmente avanzado».
Entre tanto, la eficacia de esta estrategia terapéutica ya se ha probado en una paciente, que actualmente continúa su lucha contra el cáncer de páncreas con la habitual quimioterapia. Los resultados de su prueba han arrojado un optimismo creciente en esta rama de la medicina, pues su cuerpo ha tolerado sin complicaciones la inoculación de este isótopo radiactivo.
En opinión de Pereira, existe «una necesidad urgente de desarrollar nuevas terapias que nos ayuden a mejorar los resultados», en favor de los pacientes con cáncer de páncreas. Razón por la cual el registro prospectivo, observacional, y multicéntrico internacional de Osprey, es el siguiente paso propuesto para confirmar los datos de este tratamiento.
Una fase en la que participarán varios centros internacionales y algunos españoles, y durante la cual se registrarán los datos de los pacientes sometidos a implante del dispositivo OncoSil, para llevarlos a la práctica clínica real.
¿A qué apuntan las esperanzas de este nuevo tratamiento?
El cáncer de páncreas es uno de los tumores con peor pronóstico, un puesto ganado a pulso entre la metástasis que crea en la mitad de sus casos, y la dependencia que genera a los tratamientos paliativos, los únicos capaces de causar efecto en ellos.
«El 20% de los casos detectados son susceptibles de cirugía, la opción ideal y la única curativa», detalló el doctor Pereira, «mientras que el 30% corresponden a los que se denominan localmente avanzados y en los que actualmente hay varias líneas de investigación para reducirlos y poder aplicar tratamiento quirúrgico».
En contraposición, se espera que esta estrategia terapéutica sea capaz de contribuir significativamente a engordar el porcentaje de reducción tumoral de esta enfermedad, o por lo menos en lesiones localmente avanzadas, pronosticando incluso un alcance del 52 por ciento. Y más después de lo observado en el estudio PanCO, donde se registró hasta una mediana de reducción del volumen tumoral.
«En el estudio PanCO la tasa de resección con intención curativa fue del 23’8%, que es también la que cabría esperar ahora», expuso el doctor, quien también matizó que, si bien la reducción de volumen tumoral es un parámetro importante para acceder después a cirugía, existen, empero, otras variables a tener en cuenta en esta extirpación del cáncer de páncreas.
Una observación completada por su colega de centro y oficio, Virginia Peiró, facultativa adjunta de Medicina Nuclear del mismo hospital madrileño.
«Es importante recalcar que los efectos secundarios van a ser pequeños en base a lo que hay descrito en los primeros estudios; y recordar que esta terapia se lleva a cabo en Hospital de Día, de forma que el paciente no requiere ingreso hospitalario y puede irse a casa después».
Decir, por último, que esta nueva apuesta terapéutica contra el cáncer de páncreas no exime a quienes se han sometido a ella de completar su tratamiento con la quimioterapia habitual, pues ambas técnicas son compatibles y complementarios; ello deja posteriormente al paciente bajo el tradicional seguimiento de los oncólogos.
Este nuevo tratamiento contra el cáncer de páncreas ya se encuentra a disposición del Sistema Nacional de Salud, tras obtener la aprobación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

























