La mala circulación en las piernas, un peligro que se debe evitar

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La mala circulación en las piernas es esa afección que aqueja a casi el 30 por ciento de los adultos, especialmente a mujeres y mayores de 50 años.

Empieza con una sensación de cansancio en las extremidades inferiores y termina en un riego sanguíneo que no llega a todas las partes del cuerpo. Hablamos de una mala circulación en las piernas, cómo no; un problema de salud con sus causas, métodos de prevención y pautas de recomendación para cuando aparece, que médicos y especialistas tratan de combatir entre las personas, a base de conocimiento y concienciación del riesgo que supone.

¿Qué se entiende por una mala circulación sanguínea y cuáles son sus causas principales?

Cabe explicar, antes que nada, que las venas tienen una función bastante prioritaria en el sistema circulatorio, tal y como recalcan desde SEFAC, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria. Un quehacer cotidiano y constante que consiste en recoger la sangre de todo el cuerpo, y llevarla de vuelta al corazón para que se oxigene de nuevo, tras lo cual sale de dicho órgano a través de las arterias, con el fin de irrigar nuevamente a todos los tejidos.

«En el caso de la circulación venosa de las piernas, para que la sangre circule en contra de la gravedad la contracción de los músculos de las mismas actúa como una bomba presionando las venas, a las que rodea», en palabras de estos expertos, añadiendo asimismo que «las venas disponen de unas pequeñas válvulas que se abren con el paso de la sangre y se cierran para impedir su retroceso, consiguiendo impulsar la sangre hacia arriba».

En cuanto al porqué se produce la mala circulación, los especialistas de SEFARDÍ aclaran que la sangre se estanca cuando el retorno venoso falla, provocando la dilatación de las venas, por un lado, y el despertar de los primeros síntomas, por otra parte. Signos de advertencia que adoptan la forma de una hinchazón y pesadez en las extremidades inferiores, lo que a su vez puede dar pie a la aparición de varices y de la IVC, la enfermedad insuficiencia venosa crónica.

Tal y como detallan desde SEFAC, la mala circulación de la sangre en las piernas es una patología que afecta a un buen puñado de la población adulta, entre el 20 y el 30 por ciento, para ser exactos; especialmente a los mayores de 50 años y a las mujeres. Existen, empero, dos tipos de factores que aumentan el riesgo de acabar sufriendo una mala circulación de la sangre en las piernas, según la clasificación experta de los farmacológicos.

Están los llamados factores no evitables, donde la edad y los pies planos conforman los principales elementos, junto con la predisposición genética y los antecedentes personales y, cómo no, el estado hormonal de cada persona; pero también están los factores evitables, conformado por el sedentarismo y el estreñimiento, la obesidad o el sobrepeso, e incluso el usar ropa ajustada a la cintura.

Pero ¿cuáles son los principales síntomas de la mala circulación en las piernas?

Los calambres o espasmos musculares constituyen los primeros signos de advertencia de esta dolencia, igual que el hormigueo y la hinchazón y el cansancio en las piernas. Una lista en la que también figuran el dolor, las varices, los edemas y la sensación de pesadez en tales extremidades inferiores y, cómo no, las parestesias nocturnas; es decir, la sensación de adormecimiento de las piernas.

Se trata de manifestaciones que al darse en mujeres pueden multiplicar su intensidad, debido a los cambios hormonales; así, no son pocos los casos de mujeres que presentan una mala circulación en las piernas cuando están con la menstruación, embarazadas o tomando algún anticonceptivo.

¿La mala circulación de la sangre en las piernas se puede tratar?

Sí, afortunadamente, y las opciones terapéuticas de los especialistas para aliviar la batería de síntomas con las que se presenta ante el paciente pueden hacerse incluso desde casa. Mantener las piernas elevadas por encima del corazón durante 30 minutos es la primera de ellas, matizando que el ejercicio debe hacerse una o dos veces al día, sin cruzar las piernas y estando sentados en un sofá o en unos cojines.

La segunda de las recomendaciones dictaminadas por los expertos de SEFAC consiste en estimular la movilidad de las piernas, siendo lo más aconsejable en este sentido caminar o pedalear o nadar durante media hora al día, como mínimo.

Otra de las pautas para aligerar los síntomas de la mala circulación de la sangre en las piernas es vestir ropas amplias, de tejidos naturales, para así favorecer la transpiración de la piel; usar un calzado adecuado, cerrado, ancho y cómodo (nada de tacones). De la misma forma, tampoco recomiendan poner las piernas cerca de fuentes de calor, ya sean estufas o radiadores y ni siquiera mantenerlas expuestas al sol.

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