La neuralgia del Pudendo celebra hoy su primer Día Mundial

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De la quemazón intensa a una sensación de hormigueo, pasando por descargas eléctricas la neuralgia de Pudendo se deja sentir de muchas formas molestas, y hoy le contamos cuáles son.

Hoy es 9 de febrero, y en honor a esa neuropatía adquirida y crónica bautizada asimismo como Síndrome de Alock, el panorama internacional conmemora por vez primera la Neuralgia del Pudendo, a instancias de entidades como la Asociación de Dolor Pélvico Crónico (ADOPEC). ¿El objetivo?

Visibilizar una dolencia tan inusual como sumamente dolorosa, que condena a quien padece sus episodios de dolor a unos largos momentos de incapacidad y dependencia. Y es que sus pacientes viven su día a día muy limitados, a causa de la inflamación que aparece en una zona muy sensible del cuerpo.

¿Qué es la Neuralgia del Pudendo ?

También llamado síndrome de atrapamiento del nervio pudendo o neuralgia del nervio pudendo por compresión, a secas, se trata de una de esas afecciones poco conocidas que copan la lista de las enfermedades raras que, no por desconocidas, resultan menos lacerantes; y mucho menos esta, que puede llegar a ser muy dolorosa e invalidante.

Cabe aclarar, en este punto, que el nervio pudendo es un nervio motor y sensorial ubicado en la región pélvica, y que transporta las señales desde los genitales y luego de vuelta a ellos, abarcando en su recorrido anatómico buena parte de la sensibilidad de la zona anal y la uretra, la vejiga y vagina, amén del recto y los demás órganos genitales externos.

Pero volviendo a su formato patológico, la enfermedad presenta una sintomatología amplia y variante, dicho sea de paso, sujeto a una parte afectada del nervio, según explica el médico y urólogo del Instituto de Urología Serrate & Ribal, el doctor Alex Ciudin, causando habitualmente que las personas afectadas noten dolor al sentarse.

¿Pero por qué, exactamente?

Debido a que el nervio se comprime al hacer ese gesto, provocándoles con ello una aflicción que va directo al área del perineo y los genitales; un dolor que, por cierto, solo mejora cuando se ponen en pie.

Según describe este especialista, con la Neuralgia de pudendo  en acción, las personas afectadas experimentan «dolor de larga evolución, sensación de quemazón u hormigueo», añadiendo asimismo que en ocasiones también notan «una especie de descarga eléctrica».

Hablamos pues de una enfermedad rara que tiene preferencia por las mujeres de entre 50 y 70 años, mayoritariamente, si bien es cierto que esta lesión también cosecha muchos aquejados dentro del colectivo de los fisiculturistas, los ciclistas y demás profesiones que impliquen permanecer mucho tiempo sentado, especialmente esos deportes cuya práctica ejercen una presión constante sobre la zona perineal.

Según las estimaciones de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), uno de cada siete mujeres en Europa y EEUU podría padecer este mal inusual, lo que implica un 4 por ciento de los casos totales que se llegan a estudiar.

El diagnóstico de la neuralgia de pudendo  exige un previo descarte de otras afecciones, sin embargo, padecimientos de la talla de las fisuras o de las hemorroides o de un tumor. Hecho lo cual se puede rastrear a esta enfermedad rara y poco habitual con una ecografía de suelo pélvico, a la que le sigue una infiltración del nervio pudendo, si fuera necesario, siendo esta una técnica que sirve tanto para diagnosticar como para tratar la dolencia, por cierto.

El procedimiento, ahora bien, requiere de profesionales especializados habituados a su detección, ya que la diversidad de la enfermedad solo contribuye a dificultar su dictamen. se realiza, además, con un poco de ayuda de la anestesia local. ¿La buena noticia? Que los síntomas pueden mejorar significativamente si la enfermedad se prescribe precozmente, y hasta se puede llegar a eliminar el dolor para siempre.

«Se pincha en la zona del perineo, en la piel que hay entre los órganos externos y el ano, para llegar hasta el nervio e inyectar la infiltración», tal y como detalla el urólogo del Instituto de Urología Serrate & Ribal. «Muchas veces infiltrando el nervio pudendo logramos quitar el dolor para siempre o, al menos, durante un periodo prolongado de tiempo».

¿Cuáles son las causas y los síntomas más frecuentes de la Neuralgia del pudendo ?

Lo cierto es que existen diversos factores que pueden desencadenar la neuralgia del nervio pudendo, y así lo explica el doctor Ciudin. «Lo habitual es que aparezca después de infecciones repetidas, tras algún traumatismo perineal, después de algún parto complicado, y tras inflamaciones o infecciones genitales». Con todo, este experto asegura que «en la mayoría de casos no llegamos a saber la causa». ¿Lo peor?

Que «es un dolor incapacitante», en palabras de Ciudin. «Las personas que lo padecen ven muy afectada su vida diaria ya que es un dolor constante, debido a una inflamación en la zona más sensible del cuerpo. Muchas veces no pueden coger el coche, no pueden trabajar, les cuesta mucho hacer una vida normal».

De esta manera, se puede decir que el dolor concentrado en la zona pélvica supone el síntoma más común de la neuralgia de pudendo , causando que la persona afectada lo perciba en un lado, únicamente, o bien en ambos, e incluso en la entrepierna o por la zona de la pierna.

No tan frecuentes pero sí regulares entre los pacientes de la neuralgia de pudendo  se encuentra el dolor perineal, el cual se hace sentir en esa zona que une la vagina y el ano; a ello se suma una molestia al orinar o defecar, padeciendo en consecuencia estreñimiento o una dificultad para hacer pis.

Se dice, de hecho, que este síndrome de atrapamiento del nervio pudendo también puede limitar completamente la vida de pareja, dado que causa dolor al mantener relaciones sexuales, hasta el punto en que descarga lacerantes dolores en el pene o en el clítoris.

Cabe añadir, por último, que la Neuralgia del pudendo  carece de cura (por ahora y en la mayoría de los casos), siendo una excepción los pacientes a los que la infiltración en la zona del perineo les acaba sentando bien. El resto, sin embargo, están condenados a capear el tormento del trastorno con la ayuda de los antiepilépticos, los antidepresivos y los opiáceos; fármacos que, si bien son muy auxiliares, no constituye realmente una barrera efectiva y definitiva para esta enfermedad.

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